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sábado, 9 de abril de 2016

CINE: JULIETA de Pedro Almodovar

España 2016
Emma Suarez. Adriana Ugarte. Daniel Grao. Irma Cuesta. Rossy de Palma. Dario Grandinetti. Michelle Jenner. Susi Sánchez. Nathalie Poza. Pilar Castro. Blanca Parés. Joaquín Notario

Almodovar se ha convertido ya en un director de filias y fobias. O se le adora o se le detesta. Creo que tiene mucho que ver con ello no sólo su cine sino también el personaje que se ha creado.
Además, está a ese nivel donde parece imposible analizar su cine desde una perspectiva intermedia y comedida: o cada obra es una obra maestra o una película fallida, o las dos cosas a la vez.
Tengo que reconocer que de sus películas anteriores, Los abrazos rotos y La piel que habito me gustaron poco, y no me interesaron Los amantes pasajeros . la primera de las suyas que dejé pasar.
Pero no por ello se le pueden negar sus valores, como haber sido capaz de crear un universo visual propio, convertir su realidad más cercana en un territorio singular gracias a su mirada, una capacidad innata de dominar la creación de imágenes poderosas, una plástica cada vez más perfecta....
Entro en Julieta, como todos, con los referentes más fáciles, esos latiguillos que siempre hay que aplicar, parece ser, a las obras de ciertos autores , se dice que es la menos almodovariana de las películas de Almodovar, vale; se dice que es .... ¡bergmaniana!, e incluso hay algunos que hablan de Persona como referencia, una barbaridad como cualquier otra.
Sé, antes de entrar, que no hay humor, que es una historia contenida, que hay una sobriedad desconocida para el barroco director.
Bien.
Pues para mi Almodovar es perfectamente reconocible en esta cinta, aunque si es cierto que creo que supondrá un punto y aparte en su filmografía, un giro que espero se siga desarrollando.
Vamos por partes:
La historia bebe de varios relatos de Alice Munro. Sólo he leído una colección de cuentos de esta autora y me causó un importante dolor en su dureza a la hora de analizar el alma humana y mostrarla sin velos, de retratar los sentimientos con una densidad pétrea, de no dar consuelo ni excusas. También me costó entender que el subtexto de sus historias es nuestro trabajo, que ella se limita a dibujar situaciones y personajes. Y también me costó no sentirme sorprendido por la punta de magia que de vez en cuando aparece entre sus páginas.
Pues bien, me parece que Julieta transmite a la perfección el aliento Munro y su mundo, desde ese breve en el tren, lleno de sugerencias, hasta los últimos segundos, con ese final que demuestra que el final es lo que menos importa. Un final que, lo adelanto, creo que es uno de los hallazgos y de los mayores riesgos de la propuesta.
Es una historia pequeña, de una mujer que vive la tragedia de una viudez , como muchas, y que por no saber asumirla, sigue dejando que la vida se desmorone a su alrededor, hasta perder así a su hija. Podría haberle pasado a cualquiera, pero cuando la miras de cerca, como a cualquier ser humano, los personajes adquieren una entidad que los hace grandes.
Supongo que inspirado en la escritora, el director opta por construir un melodrama sin melodrama, por evitar cualquier efectismo, por dejar que todo sea tan puro como el rostro de sus personajes. Es una apuesta. Una decisión sobre como contarlo.
Un riesgo. Volviendo a Munro, creo que una de las cosas que me la hace más lejana es su absoluta ausencia de explicaciones. Está en este guión. Por ello es una historia que nosotros tenemos que construir, entender y colorear, una vez que ha ocurrido.
Pero repito lo que dije antes : Almodovar está ahí y es perfectamente reconocible:
Lo es, en primer lugar, en su dirección de actrices, desde una Emma Suarez que nunca ha estado mal, al resto de los personajes que orbitan a su alrededor.
Lo es en su elegancia formal que consigue una belleza fílmica absoluta y sofisticada.
También en su textura a través de colores y formas particulares.
Y lo es en su capacidad para mirar el sufrimiento cara a cara , para, como sus autoras favoritas que aquí aparecen en los libros con los que se acompaña Julieta, sobretodo Marguerite Duras, sacar el sentimiento a la epidermis, devorar y devorarse en el dolor.
Julieta es una de esas películas que dejan poso, que hay que paladear después, que tienen mucho que descubrirnos desde el recuerdo. Ya lo he dicho antes, no es fácil y exige un tiempo en la memoria.
Otra vez: es perfecta Munro, es su mundo.
Espero que a partir de aquí su director se atreva a nuevos caminos. Tiene capacidad y talento para conseguir descubrir muchas sorpresas de nuevo, quien ya fue capaz de sorprendernos en su día.
Separemos su personaje de su obra.
Y así, podremos disfrutarla.

Público

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