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jueves, 18 de febrero de 2016

NOVELA: EL DRAGÓN DE SHANGHAI de Qiu Xialong

Tusquets
336 páginas
También disponible en ebook.

Para mi la novela negra, (la buena novela negra se entiende ) tiene dos sentidos fundamentales:
Por un lado desengrasar . Después de navegar por obras más o menos densas y que exigen cierta capacidad de concentración , el entretenimiento que provoca un buen misterio es una terapia muy sana. Nadie puede vivir en la eterna trascendencia y ,disfrutar de la literatura, al menos en mi caso, exige también poder disfrutar de un goce más o menos superficial donde mis sentidos pueden funcionar según su grado de cansancio ( que quiero emular  al protagonista, lo acompaño en sus pesquisas, que no, espero que me lo cuente).
En segundo lugar, lo he repetido ya en varias ocasiones , creo que este género es un referente perfecto a la hora de estudiar y transmitir un cuadro sociológico del momento y el lugar en que se desarrolla. De acuerdo que por lo general, apunta hacia la parte más oscura ( las ambiciones , los pecados, los errores... ) pero lo cierto es que , cuando quiere trascender del mero entretenimiento, necesita situarnos en un entorno creíble y darnos las referencias necesarias para conseguir hacer nuestra la historia ( aparte de que en muchas ocasiones es , como en esta, una velada forma de denuncia ) .
Si bien El dragón de Shanghai pertenece a una serie protagonizada por el policía Chen Cao , en mi caso, es mi primera incursión en la obra de este autor. Conozco por lo tanto por primera vez a este hombre honrado, curtido en la cultura y mimético con algunos de sus referentes de la novela clásica. Si bien queda claro en muchos puntos su pertenencia a la serie , no es nada molesto leerla sin conocer ninguna de las obras anteriores ( a las que tal vez me asome algún día).
Leo que Qiu Xialong es un intelectual disidente que en estos momentos vive en América.
No me extraña.
Apuntando hacia el segundo punto de mi introducción, en estas trescientas páginas se dice mucho más sobre la corrupción que impera en su país que lo que hemos leído en muchos periódicos. China es sin duda una nación fascinante , lo es su historia y su cultura, su capacidad para , de una forma imperfecta, hacer convivir la tradición con las más potentes miserias en pos de una economía de mercado feroz, liderada por el dinero y un poder siempre vinculado a lo político. Esa mezcla está perfectamente presente en este cuadro, no sólo en su desarrollo y sus descripciones sino también en su caligrafía y su lenguaje, capaz de hacer una mixtura integradora de crimen y poesía. Al mismo tiempo, hay que valorar que la visión que nos transmite, la de sus habitantes más comunes , está muy alejada de aquella a la que por otros medios podemos acceder.
En ese entorno, se mueven un conjunto de personajes dibujados a la perfección, con grandes dosis de humanidad y por lo tanto creíbles; un grupo humano, en ambos lados de la ley que representan seguramente un microcosmos de su sociedad actual.
Por lo que se refiere a su función desengrasante , también hay que decir que la novela cumple con su cometido.
Entretiene y se sigue con agilidad.
De acuerdo que posiblemente no es una gran historia en el sentido en que pertenece a ese grupo de narraciones cuyo desarrollo es necesario para avanzar , con lo que la actuación del lector es más bien pasiva. Además, personalmente ( creo que lo decía referente a las obras de Lorenzo Silva donde suelo encontrar ese problema ) me interesa mucho el papel y la entidad de los antagonistas, y aquí son sombras , bien descritas y situadas pero a las que me hubiera gustado conocer mejor.
En cualquier caso, lo importante es valorar el conjunto y el conjunto es bueno, posiblemente por esa mezcla de entretenimiento con exotismo y valentía, pero en cualquier caso, bien urdido y contado.
Es fácil disfrutar y pasar unos días agradables con esta novela , que nos dará una visión diferente del gigante asiático y, sobre todo, del sentir cotidiano de sus habitantes . En ningún caso peca de querer superar en ambición sus posibilidades.
Además, ser lector de obras de este estilo nos transmite la sensación de estar contribuyendo a que aquellos que necesitan gritar sobre la injusticia, puedan hacerlo a través de la palabra escrita.
Desengrasado.

Público  

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