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domingo, 28 de febrero de 2016

CINE: UN DÍA PERFECTO PARA VOLAR de Marc Recha

España 2015
Roc Recha. Sergio López. Marc Recha

No hace mucho hablaba del cine que quería ver y al que tenía pocas oportunidades de acceso.
El caso más llamativo es, en estos momentos, La academia de las musas. Que alguien tan consagrado como Guerín quede relegado casi al ostracismo, es sorprendente.
Pero también esta película de un director consolidado como Marc Recha y que, si no me confundo, ha carecido de algo que pueda llamarse estreno comercial, ocupa un puesto destacado en esa vergonzosa lista.
Una vez más, Filmin al rescate.
Y tras disfrutarla, no puedo menos que entristecerme al pensar que en las pantallas no haya espacio para una pieza tan delicada, tan entrañable, tan inteligente y tan hermosa.
La infancia es , según no recuerdo bien quien, nuestra verdadera patria; según otros, un lugar de soledad; para los más, los años más felices...
Da igual, cualquier lectura es posible; lo que está claro es que es el único espacio donde la magia existe de verdad, antes de que la destruyamos con nuestra indiferencia.
Y eso es lo que capta a la perfección esta pequeña joya.
Para no desvirtuar la sorpresa que produce su estructura, no voy a avanzar nada de su argumento, pero sí quiero destacar dos aspectos:
En primer lugar, pocas veces he visto tanta verdad entre un niño y un adulto.
En segundo lugar, que difícil es y que fácil parece , mezclar lo que se cuenta con lo que no se cuenta. Viendo Un día perfecto para volar, he tenido la sensación de que en esta ocasión era a los adultos a quienes Marc Recha va dejando piedrecitas en el camino para que encontremos el camino , aunque sea al pasado y no esté el cuadro completo.
Es impresionante contemplar, con los ojos de su director, como puede un paisaje sentirse de otra manera, ponerle alma y prepararlo para poder habitarlo con un cuento.
Sólo hace falta una hora y poco más, y tres personajes. Por supuesto mucho talento. La receta perfecta para este pequeño milagro.
Nota final: es importante tener en cuenta ( y volvemos a este inicio ) que no sólo la distribución se queda al margen de estos productos tan singulares; tampoco los Goya han reconocido a ninguno de ellos; posiblemente sea el momento de plantearse si la culpa siempre la tienen los demás.

Público

NOVELA: PUREZA de Jonathan Franzen

Narrativa Salamandra
704 páginas
También disponible en ebook.

Franzen es uno de esos autores que generan debate al margen de sus obras, principalmente por como posicionarlo dentro del Olimpo literario americano.
Es verdad que sus tres últimas novelas destacan por su volumen.
Sin embargo, creo que esto no es suficiente para acusarle, como hacen muchos de sus detractores, de estar intentando continuamente escribir "la gran novela norteamericana del siglo" ( lo que, por otro lado, tampoco debería de ser algo de lo que avergonzarse ).
Lo cierto es que, personalmente, Libertad, Las Correcciones y Pureza, me parecen tres obras excelentes, algo que es definitivo cuando hablamos en los tres casos de alrededor de setecientas páginas.
Precisamente, al margen ( o además ) de su capacidad para dibujar con absoluto realismo el paisaje exterior e interior de la sociedad americana, lo que personalmente más disfruto y valoro de este autor es su capacidad narrativa, aquella que sólo se encuentra en autores que no sólo tienen esa capacidad, sino que además disfrutan con ello.
También en Pureza.
Si recuerdo bien, es la primera vez que Franzen se acerca al género negro.
Aunque se inicia con un retrato de una chica desclasada en una sociedad tecnológica que parece haber abierto un extraño panorama donde oportunidades de nuevos modelos de vida, se mezclan con una desigualdad cada vez mayor, algunos referentes de larga novela naturalista, nos va acercando a un entramado donde asoma la locura y la sorpresa.
La novela se estructura en cinco piezas que, si bien parecen independientes, van encajando en un puzzle perfecto. En ellas trascendemos los Estados Unidos para viajar a la Alemania anterior a la caída del muro o a Bolivia. También desde el fracaso del socialismo a la absoluta pregnancia de internet.
Hombres y mujeres que buscan ¿ la pureza? , doctrinas que no sabemos si buscan ¿ la verdad? o se han convertido en movimientos sectarios. Individuos que desde su singularidad y su soledad intentan el bien.
Como he dicho antes, lo más valorable es su nivel narrativo, ese que poseen las grandes novelas clásicas. Así cada personaje, principal o secundario, tiene su propia historia, perfectamente desarrollada, compleja; también un perfil psicológico lleno de matices y siempre evolutivo. Con ello, se crea un relato de una gran riqueza por el cual se camina como por una larga historia que merece un buen final.
Pureza es de esas obras en las que uno , o yo al menos, se sumerge con gusto, dispuesto a dejarse llevar por la densidad de su prosa y la inteligencia de su historia ( o historias ).
Personalmente, viene a sumarse al alto nivel alcanzado por las novelas anteriores que conozco de su autor. No veo punto de crítica, hay mucho en estas páginas para quienes amamos el placer de la lectura.
Dejemos al margen elucubraciones sobre su autor. Que siempre serán sólo eso: elucubraciones.

Público

sábado, 27 de febrero de 2016

CINE: BROOKLYN de Jonh Crowley


UK/ USA 2015
Saoirse Ronan. Julie Walters. Jim Broadbent Domhall Gleeson. Emory Cohen. Michael Zegen. Mary O'Driscoll. Ellen O'Higgins. Emily Bett. Paulino Nunes. Eve Macklin. Maeve McGrath. Jenn Murray. Nora Jane noone

Empezaré diciendo que he disfrutado de Brooklyn.
Sin duda es hoy día una película a contracorriente ( quizás de ahí su éxito ). Pero también tengo que decir que es ridículo que lo sea.
Vayamos por partes:
Esta cinta narra una de esas grandes y delicadas historias a las que tan acostumbrados estábamos con el cine clásico.
Estamos en los años 50.
Una muchacha que vive en un pueblo de Irlanda decide emigrar a América, la tierra de los sueños. Poco a poco su vida se va desarrollando hasta que encuentra su lugar. El regreso, por una infortunada circunstancia, le enfrentará a tomar la decisión más difícil de su vida.
Nada nuevo.
Pues bien, lo que la convierte en extraña es precisamente su pulcritud.
La realización es un prodigio de delicadeza. En su dirección artística, su luminosa fotografía, su música. Sus primeros planos que captan el interior de sus personajes. No hay nada feo en Brooklyn.
Pero este también ocurre en su desarrollo.
Conociendo alguna obra de Colm Tolbin ( novelista autor del material de referencia ) me extraña la ausencia de aristas, de lo que deduzco que esta es una decisión de su guionista. Y es que no hay un solo acontecimiento, un sólo punto, que produzca verdadero desasosiego o se perciba desde el punto de vista negativo.
Cualquier atisbo de conflicto se soluciona con ternura.
Es el reverso de muchas historias que, con el mismo material conseguían tremendos dramones.
Lo dicho, aquí todo es agradable, incluso lo que no lo es.
Sería correcto hablar de pulcritud.
Sin ningún complejo.
Esa opción, al contrario de lo que puede parecer, me parece valiente, incluso divertida hoy día.
Creo que resulta hasta moderna¡.
A Brooklyn se va a disfrutar y se disfruta. Posiblemente no haya tampoco grandes emociones pero sí una leve sensación, mezcla de nostalgia y alegría, deliciosa.
Yo la fui a ver con mis padres y salimos todos muy felices.
Atreveros.


Público

domingo, 21 de febrero de 2016

NOVELA: LOS SUPERVIVIENTES de Jimina Sabadú

Algaida
320 páginas
También disponible en ebook.
Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla

Hace unos años, no muchos, me impactó una novela extraña y compleja, al parecer ópera prima de su autora, titulada Celacanto.
Ese monstruo anfibio primitivo ( si recuerdo bien ) era el referente de los miedos infantiles que se sufrían en la soledad, de un retrato íntimo de alguien para quien esos años no habían sido ni mucho menos los años del paraíso.
Era una obra densa, dura, llena de corazón y de dolor. Posiblemente difícil pero también de las que encierra uno de esos importantes regalos de identificación.
No pudo dejar de recordarme a las crónicas de infancia de Ana María Matute, aunque con mayores dosis de oscuridad. Quizás, pensé entonces, su autora fuese accediendo a una mayor luminosidad a medida que creciese y pudiese afrontar su propia vida de otra manera.
En Los Supervivientes, la escritora trata de nuevo ese tema,  ya identificable como acoso escolar para toda la sociedad, y no escondido del todo en el corazón de cada víctima, como ocurría en otros tiempos.
Pero , tal vez por una mayor ambición o por la necesidad de acceder a un mayor número de lectores, son muchas las características que separan Los Supervivientes de Celacanto.
Por un lado, en la primera había misterios, introspección; aquí todo es reconocible, transparente, no existe nada singular que no podamos conocer en una primera lectura, que no conozcamos ya incluso como personajes cercanos. Situaciones que pueden ser incluso parte de vivencias personales en su falta de extrañeza.
En segundo lugar el foco se diluye en un retrato coral de distintas edades y, por ser claro, de distintas etapas del fracaso. Todas de alguna manera vinculadas al colegio, al mismo, como si fuese ese modelo educativo una especie de central nuclear capaz de contaminar para siempre.
Quizás la lectura sea analizar los restos de una infancia que permite una sociedad que sólo conoce el éxito y el dinero como moneda de cambio, que sólo utiliza esa medida. Tal vez sea simplemente el mensaje pesimista de alguien que espera muy poco de la sociedad en la que vivimos, capaz de crear toneladas de seres insatisfechos.
Creo que la colocación de la literatura y sus talleres como fondo es más una anécdota personal de su autora, utilizando algo que posiblemente conoce bien.
El resto, como ya he dicho, perfectamente reconocible.
Así junto con los alumnos maltratados y maltratados, desfilan sus padres con sus propios problemas y visiones de lo que ocurre, los profesores del colegio acechados por la soledad y un futuro incierto, algunos capaces de empatizar con las víctimas y otros trasuntos de un inmovilismo que ha sido muy dañino, los antiguos alumnos con necesidad de reencontrar el pasado y los que huyen de él, los que buscan amar y ser amados y aquellos que sólo han aprendido a aborrecer como un limitado mecanismo de defensa.... todos meros apuntes, bien delineados pero sólo eso, delineados, como los problemas que ocultan.
Ni siquiera la ironía, inteligente, se acerca lo suficiente a la piel como para poder convertirse en un arma. Hay humor en ciertos comentarios muy acertados , pero no inciden más que en la crónica de un dibujo.
Y por supuesto el miedo, su densidad, está muy lejos del de su primera novela.
Los Supervivientes es un tapiz, un collage ligero, bien escrito.
Pero lejos de la esperanza de Celacanto y de su visión poliédrica y misteriosa de la, posiblemente, etapa más importante de la vida de cualquier ser humano.
Esperemos que Jamina Sabadú retorne a esas páginas que, seguramente, le hicieron sufrir mucho más que la que ahora nos entrega. Aunque lo cierto es que también ella tiene derecho al descanso de guerras pasadas y tan crueles.

Público

viernes, 19 de febrero de 2016

CINE: EL ABRAZO DE LA SERPIENTE de Ciro Guerra

Colombia/ Venezuela/ Argentina 2015
Niobio Torres. Jan Bijvoet. Antonio Bolivar. Bronnen Davis. Yauenku Migue. Nicolas Cancino. Luigi Sciamanna

La Selva del Amazonas es un territorio inhóspito, alejado del tópico de misterio obvio de otros espacios más atractivos para la ficción, y sin embargo posiblemente uno de los menos conocidos y de los que gozan de una extensión en espacio y tiempo totalmente inabarcable.
Casi un continente tan desconocido que parece carecer de historia. Como si en su interior a lo largo de los siglos sólo hubiese vivido el silencio. Verdaderamente ignoto en la ausencia absoluta de referencias.
Desde la fantástica novela de Conrad, El corazón de las tinieblas, son muchas las obras que han abordado el choque del hombre civilizado al adentrarse en los territorios en los que reina la naturaleza; momentos en que se descubre que ese verde salvaje exterior, forma un tapiz que crea y esconde una insondable oscuridad.
Literariamente recuerdo a Paul Theroux.
En cine, junto a alguna obra menor como La selva esmeralda, hay verdaderas obras maestras que han conseguido trasladar ese horror, ese miedo, ese viaje al centro de las leyendas. Algo que también puede interpretarse como una venganza de la tierra hacia las consecuencias devastadoras de la presunta civilización, que sólo de una forma aislada llega a comprender esos espacios como algo más que una mina capaz de aportar recursos, sin medir la devastación al que la someten.
Por supuesto, es imposible olvidar Apocalipsis Now, una obra maestra incuestionable; también Aguirre o la cólera de Dios de Herzog. Seguramente otras que no recuerdo en ese momento.
El abrazo de la serpiente, sin duda un importante esfuerzo de producción dentro del cine colombiano ( en coproducción con capital venezolano y argentino ), puede considerarse en el equipo de estas últimas, lo cual ya es mucho, muchísimo. Pero es que sin duda es una película excelente.
El viaje es una vez más el centro, el viaje y la búsqueda. En este caso son dos viajes separados en el tiempo, aunque en muchas ocasiones, el director con mano delicada , consiga llegar a fundirlos, con la ayuda de la imagen o la música.
Dos exploradores, uno reverso del otro porque mientras el primero busca la vida y el conocimiento, el segundo está dirigido por otro tipo de ambiciones. Ambos están acompañados por un mismo personaje, primero en su juventud y luego en su vejez; él es casi también dos personajes, dada la evolución que ha sufrido entre ambos periodos.
A partir de ahí, sin abandonar el cauce de un río, navegamos encontrándonos con un territorio mitológico, con las raíces de las culturas que pudieron habitarlas, y compartimos las aventuras de los navegantes, porque lo cierto es que en el corazón de esta cinta está el cine de aventuras. Y como las buenas películas de aventuras, tiene también una dimensión interior de descubrimiento en la que podemos reposar hasta el nivel que consideremos.
Igual que estos hombres van poco a poco internándose en esa salvaje naturaleza, también nosotros nos vamos internando en esta historia que nos absorbe, nos empapa, y a pesar de la veta onírica de lo que nos cuenta, se presenta con absoluta claridad narrativa.
Sobrecogen algunas áreas como las dos visitas a la misión. Posiblemente una muestra de como se puede desviar la civilización en un intento expositivo; o el encuentro pavoroso con el esclavo destinado a la recolección del caucho.
Para captar la grandeza del inaprensible paisaje, Guerra opta por un blanco y negro, igual que hizo Sebastiao Salgado en su exposición Genesis, y consigue, igual que lo conseguía el fotógrafo portugués, crear un territorio único, singular , increíble. Su belleza es absoluta, sin matices. ( De la extraña secuencia en color que parece haber descolorado a algunos críticos y que yo considero, aunque no imprescindible, aceptable, no me voy a meter a debatir ).
Me congratula que El abrazo de la serpiente, que sin duda ha supuesto un elevado nivel de riesgo para todos los que se han involucrado en esta aventura ( generalmente el rodaje de estas películas de aventuras supone otra aventura ), haya podido acceder a una distribución importante con paso por diferentes festivales y llegando a ser nominada al Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa, galardón que por cierto me encantaría que recibiese.
Conserva el aroma de cine de siempre, y genera por lo tanto las sensaciones y sentimientos que siempre nos ha producido el buen cine. También un importante nivel de serenidad y, sobre todo, presencia del mundo como un lugar casi infinito, de una inmensa riqueza y capaz de combinar las dimensiones de espacio y tiempo.
Un lugar en el que todavía quedan muchos y grandes espacios por descubrir.
Muy muy muy recomendable.

Público

jueves, 18 de febrero de 2016

NOVELA: EL DRAGÓN DE SHANGHAI de Qiu Xialong

Tusquets
336 páginas
También disponible en ebook.

Para mi la novela negra, (la buena novela negra se entiende ) tiene dos sentidos fundamentales:
Por un lado desengrasar . Después de navegar por obras más o menos densas y que exigen cierta capacidad de concentración , el entretenimiento que provoca un buen misterio es una terapia muy sana. Nadie puede vivir en la eterna trascendencia y ,disfrutar de la literatura, al menos en mi caso, exige también poder disfrutar de un goce más o menos superficial donde mis sentidos pueden funcionar según su grado de cansancio ( que quiero emular  al protagonista, lo acompaño en sus pesquisas, que no, espero que me lo cuente).
En segundo lugar, lo he repetido ya en varias ocasiones , creo que este género es un referente perfecto a la hora de estudiar y transmitir un cuadro sociológico del momento y el lugar en que se desarrolla. De acuerdo que por lo general, apunta hacia la parte más oscura ( las ambiciones , los pecados, los errores... ) pero lo cierto es que , cuando quiere trascender del mero entretenimiento, necesita situarnos en un entorno creíble y darnos las referencias necesarias para conseguir hacer nuestra la historia ( aparte de que en muchas ocasiones es , como en esta, una velada forma de denuncia ) .
Si bien El dragón de Shanghai pertenece a una serie protagonizada por el policía Chen Cao , en mi caso, es mi primera incursión en la obra de este autor. Conozco por lo tanto por primera vez a este hombre honrado, curtido en la cultura y mimético con algunos de sus referentes de la novela clásica. Si bien queda claro en muchos puntos su pertenencia a la serie , no es nada molesto leerla sin conocer ninguna de las obras anteriores ( a las que tal vez me asome algún día).
Leo que Qiu Xialong es un intelectual disidente que en estos momentos vive en América.
No me extraña.
Apuntando hacia el segundo punto de mi introducción, en estas trescientas páginas se dice mucho más sobre la corrupción que impera en su país que lo que hemos leído en muchos periódicos. China es sin duda una nación fascinante , lo es su historia y su cultura, su capacidad para , de una forma imperfecta, hacer convivir la tradición con las más potentes miserias en pos de una economía de mercado feroz, liderada por el dinero y un poder siempre vinculado a lo político. Esa mezcla está perfectamente presente en este cuadro, no sólo en su desarrollo y sus descripciones sino también en su caligrafía y su lenguaje, capaz de hacer una mixtura integradora de crimen y poesía. Al mismo tiempo, hay que valorar que la visión que nos transmite, la de sus habitantes más comunes , está muy alejada de aquella a la que por otros medios podemos acceder.
En ese entorno, se mueven un conjunto de personajes dibujados a la perfección, con grandes dosis de humanidad y por lo tanto creíbles; un grupo humano, en ambos lados de la ley que representan seguramente un microcosmos de su sociedad actual.
Por lo que se refiere a su función desengrasante , también hay que decir que la novela cumple con su cometido.
Entretiene y se sigue con agilidad.
De acuerdo que posiblemente no es una gran historia en el sentido en que pertenece a ese grupo de narraciones cuyo desarrollo es necesario para avanzar , con lo que la actuación del lector es más bien pasiva. Además, personalmente ( creo que lo decía referente a las obras de Lorenzo Silva donde suelo encontrar ese problema ) me interesa mucho el papel y la entidad de los antagonistas, y aquí son sombras , bien descritas y situadas pero a las que me hubiera gustado conocer mejor.
En cualquier caso, lo importante es valorar el conjunto y el conjunto es bueno, posiblemente por esa mezcla de entretenimiento con exotismo y valentía, pero en cualquier caso, bien urdido y contado.
Es fácil disfrutar y pasar unos días agradables con esta novela , que nos dará una visión diferente del gigante asiático y, sobre todo, del sentir cotidiano de sus habitantes . En ningún caso peca de querer superar en ambición sus posibilidades.
Además, ser lector de obras de este estilo nos transmite la sensación de estar contribuyendo a que aquellos que necesitan gritar sobre la injusticia, puedan hacerlo a través de la palabra escrita.
Desengrasado.

Público  

viernes, 12 de febrero de 2016

CINE: SPOTLIGHT de Tom McCarthy

USA. 2015
Michael Keaton. Mark Buffalo. Rachel McAdams. Stanley Tucci.  Liev Schreiber. John Slattery

Soy católico practicante.
No lo buen católico que muchas veces me gustaría ser, pero creyente, y recurriendo a la fe en muchísimas ocasiones todos los días ( lamentablemente, siempre cuando lo necesito ).
Cuando leo noticias referentes a los casos de pederastia por parte de sacerdotes católicos, siento el dolor y la furia de cualquiera, sea cuales sean sus creencias. Además, sin duda vergüenza, y compasión por todos aquellos que luchan día a día desde la Iglesia, por hacer que sea este mundo un lugar mejor.
No soy por tanto beligerante.
No creo que, por muy perjudiciales que sean, se deban de esconder estas atrocidades.
Considero que está en manos de los medios de comunicación medir los mensajes y huir del sensacionalismo, pero también es cierto, que no debemos cometer el error de matar al mensajero.
Este año son dos las películas importantes que han tratado este tema.
Por un lado, El club, una obra en la que el protagonismo estaba en los sacerdotes que habían sido apartados de la liturgia, un retrato sobrecogedor de los monstruos en su retiro.Ya hablé en su momento de ella.
Spotlight tiene otra visión:
Es la del proceso de investigación que llevó al descubrimiento de infinidad de casos, iniciada por el Boston Globe.
En el núcleo, está la reflexión sobre como estos asuntos se habían ido escondiendo, no sólo por parte de los involucrados, sino por todos aquellos que no fueron capaces en su momento de entender el drama, los dramas, que escondían estos hechos.
También es un homenaje a las personas que lucharon, que luchan siempre por sacar adelante la verdad, por todos aquellos que entienden lo pastoso del silencio.
Es importante señalar que, si son seres humanos quienes cometieron estas torturas, también son seres humanos quienes han sido capaces de terminar con ellas.
Todos ellos, están interpretados con contención por un grupo de actores excelente; destacar a cualquiera de ellos sería injusto.
Pero lo que convierte esta película en una obra grande e importante es la forma en que sortea magistralmente todos sus peligros:
Por un lado, el más importante, el efectismo y el sensacionalismo; hay manifestaciones suficientes para entender el nivel de horror al que nos enfrentamos, pero se limitan, y en ningún caso hay ningún tipo de regodeo. Lo ocurrido es ya suficientemente feroz en si mismo para que sea necesario rodearlo de una colección de víctimas.
En segundo lugar, siendo una película sobre un caso de investigación periodístico, no se escuda en perfiles humanos , aunque sí dibuja a la perfección los personajes. Es por lo tanto honesta.
En tercer lugar, ni es aburrida ni compleja, está muy bien escrita y muy bien montada, siendo un perfecto ejemplo de agilidad y sobre todo, haciendo perfectamente comprensible el desarrollo de la trama.
Spotlight trabaja con material muy sensible, y es capaz de manejarlo con absoluta profesionalidad y delicadeza.
Esto es lo que hace que, a pesar de la aparente frialdad de su desarrollo, consiga crear verdaderos momentos de emoción.
Como católico, agradezco que este tema se haya tratado así.
Una película excelente en fondo y forma.

Público

NOVELA: FARÁNDULA de Marta Sanz

Anagrama
240 páginas
También disponible en ebook.

En un momento dado, uno de los personajes de esta novela, señalada por Babelia como la obra de ficción de autor español más relevante de 2015, hace un juego de palabras con el término Farándula:
Es una mezcla entre faralaes y tarántula.
Pues bien, creo que esa mixtura inteligente da la clave de lo que representa esta obra coral, esta recreación de cuadros espesos en movimiento.
Faralaes.
Está un conjunto de personajes , elevados en un tono lo que hace que rocen la farsa y el arquetipo sin caer en ello al cien por cien.
Coloristas aunque en muchos casos sean sucios sus colores, un poquito marionetas en sus movimientos y bastante básicos en la animalidad de sus sentimientos.
No pueden dejar de recordarme a los recortables algo amorfos que las niñas vestían de pequeñas con unas pestañitas a los lados.
Tarántula.
El veneno no está tanto en esta pobre colección de moscas que , si se pelean , es por ser la que , cuando la devore la araña, goce de una muerte más espectacular, más digna.
El veneno está sobre todo en la mirada de su autora , traducida a su lenguaje.
Y es que Marta Sanz , no aporta ni un gramo de compasión en una narración que , parece tener un poquito de ajuste de cuentas, aunque sin duda sea real y responda al concepto de crónica sin cargar las tintas.
Así el lenguaje , ya citado, es descarado, violento, salvaje, definitorio de lo más deformante del espejo.
Como lo es la ironía que, con su distancia, acentúa el caracter absurdo de sus personajes. Esa ironía que tiene bastante de castigo.
Todo en Farándula es conocido:
Desde la aspirante a actriz que se hace famosa a golpe de reality hasta el galán maduro a la búsqueda del elixir de la juventud, desde la estrella decrépita al sorprendentemente exitoso español internacional, desde la Gala de los Goya al teatro de supervivencia. Incluso, haciendo un ejercicio de identificación, no nos costaría poner nombres y apellidos más o menos reales a quienes han podido inspirar a la autora.
No hay nada sorprendente. Ni la envidia, ni la ambición, ni la miseria, ni la necesidad de reconocimiento. Los actores se transmutan en dibujos de todas las histerias y todos los defectos que , más o menos reconocidos, siempre se han dedicado a la estirpe de los cómicos, en su inseguridad, en su fragilidad, en sus miedos.
Sorprende en su sinceridad y en su fisicidad y sin duda se lee de un tirón, entre divertidos y conmocionados.
Pueden encontrarse referencias , desde ese inicio que es como una extraña bofetada en su percepción de la Puerta del Sol como un microcosmos tan plural como escatológico, a la prosa desbordada de un Valle Inclán o de otros genios nacionales.
Es una buena obra que , creo, se ha elevado en exceso, quizás por su singularidad.
O , mejor dicho, la singularidad de su mirada.
Personalmente no convivo bien con la crueldad.
Por decirlo de algún modo, tengo la sensación de que esta obra no es en ningún caso una bebida de cóctel, ni siquiera de aperitivo; me parece más bien vino tinto con coca cola, ideal para horas y compañía de botellón.
Y capaz de producir ese mismo efecto.

Público

jueves, 11 de febrero de 2016

TEATRO: LA RESPIRACIÓN de Alfredo Sanzol

Director.- Alfredo Sanzol
Intérpretes.-
Nuria Mencía. Gloria Muñoz. Pau Durá. Pietro Olivera. Martiño Rivas. Camila Viyuela

Una nota introductoria antes de empezar:
¿ Como he podido perderme tantas obras de Sanzol con lo que me gusta? La única disculpa es que se trata de uno de esos autores que arrasan en taquilla con tanta antelación, que es imprescindible , como en esta ocasión, lanzarse a por las entradas con al menos un mes de margen, algo no siempre previsible. Una pena. Cada vez que disfruto de una de ellas, no puedo dejar de pensar en las que se me han ido.
Como dramaturgo, Sanzol es un digno heredero de lo mejor de Mihura y Jardiel Poncela, aquellos que sabían que el absurdo y la fantasía, bien manejados, podían ser la incubadora del humor más inteligente y la poesía más delicada, los que querían tanto a sus personajes que incluso en los momentos más duros transmutaban cualquier vestigio de crueldad con ternura.
La respiración, según nos cuenta en el programa de mano, surge de su experiencia personal, una separación de su pareja y la necesidad de afrontar el duelo recuperando la autoestima.
Es un regalo ( a si mismo y a quien lo ha sufrido en alguna ocasión ¿y quien no?) y una catarsis. Quizás por ello, se lanza desde el inicio en brazos de la farsa sin cortapisas.
Una hija sufridora, una madre que hace ya tiempo que ha dejado de darle importancia al sufrimiento y ha decidido disfrutar de la vida y cuatro personajes más que, en ocasiones, son como los duendes de un bosque dispuestos a acompañar a nuestra protagonista en un viaje de salvación, en una aventura libertaria que deberá de conseguir liberarla de sus miedos , eso sí, sin ninguna falsa esperanza de filtro mágico sino siempre cercada en la realidad.
Y es que hay mucho de realidad debajo de este ejercicio divertidísimo y anárquico, lo que hace que en muchas ocasiones se nos hiele la carcajada, tan fácil es identificarse con todo lo que sucede ante nuestros ojos.
Hay mucha estructura, mucha sabiduría teatral para que no se desborde aunque en algunos momentos parezca llegar al límite.
La respiración, vigorosa, aderezada con preciosas canciones y unos monólogos bellísimos ( inolvidable el de las lágrimas del amor que entona Gloria Muñoz ) , es un ejercicio vital de sabiduría. Una especie de libro de autoayuda que debe de escribir cada uno para que resulte realmente eficaz a quien lo necesita.
Un texto magnífico, pues.
Como director, Sanzol es ágil y teatral, libre. Su principal objetivo dentro de la puesta en escena son siempre los actores , todos funcionando de una forma conjunta en una especie de juego perfectamente calibrado y comprometido.
En este caso, los seis artífices están , como siempre, perfectos.
No recuerdo si conocía a Durá, a Olivera y a Viyuela, pero son estupendos. De Martiño Rivas sólo tenía referencias televisivas pero está muy por encima de lo que esperaba.
¿ Que decir a estas alturas de la excelsa Gloria Muñoz que no se haya dicho ya? aquí está divertida, descarada, y llena de amor.
Nuria Mencía me gusta mucho desde sus tiempos en la Compañía Nacional de Teatro Clásico; dentro de su poco cine, me encantó en La Soledad. Aquí tiene un papel total donde tiene que funcionar como actriz cómica pero con un control suficiente para hacernos temblar. Por supuesto lo consigue. A mi me pone al borde de las lágrimas después de hacerme reír.
Posiblemente la obra sea menos compacta que otras piezas de su autor. Pero es igualmente sino más gozosa.
Espero que este ejercicio le haya servido a Sanzol para superar su dolor. Se lo merece.
A los demás nos ha regalado, una vez más, otra muestra de su genio, y no me gustaría pensar que él no ha sacado provecho.

Público

miércoles, 10 de febrero de 2016

NOVELA: EL ÚLTIMO DÍA DE TERRANOVA de Manuel Rivas

Alfaguara
243 páginas
También disponible en ebook

Creo que en la prosa narrativa de Manuel Rivas hay mucho de añoranza.
Añoranza hacia ese mundo infantil poblado de cuentos y leyendas entre los que se filtraba la realidad escondida a los niños. ( En salvaje compañía )
Añoranza de los héroes que luego la sociedad catalogaba como delincuentes.( Todo es silencio )
Añoranza de un mundo rural lleno de sabiduría.
De las pequeñas historias sobre la injusticia de una guerra olvidada ( El lápiz del carpintero, La lengua de las mariposas ) o de quienes tuvieron que buscar otra tierra y lo contaban en un precioso libro de fotografías.
Y sobre todo, añoranza hacia el descubrimiento de los libros , de la lectura como una forma de acceder a un planeta inmenso, casi infinito, lleno de lugares y personajes que se pierden en el tiempo y el el espacio.
Su prosa naturalista y pastosa tiene siempre una zona que la cubre , como la niebla que tantas veces adorna las costas gallegas , y que convierte la realidad en algo mutable una vez que pasa por el filtro de un narrador. Ese narrador que, por otro lado, se encuemntra muy cómodo en el cuento ( ¿Que me quieres, amor? ) , hasta el punto de poblar incluso sus obras "mayores" con pequeños retazos.
También en esa añoranza hay mucho de homenaje.
El último día de Terranova es , desde ese punto de vista una obra que tenía que llegar tarde o temprano.
Está su capacidad de fabular y encontrar pequeñas epopeyas en lo cotidiano, pequeñas historias que conforman los tapices de la historia, también está su capacidad de mirar con la necesidad de rendir tributo a los derrotados.
Pero sobre todo, está su pasión por los libros.
Por las historias que escriben otros y que se convierten en regalos para quien puede acceder a ellos, a veces en forma de relatos, otras de poemas , otras simplemente un recuerdo.
También de las librerías como lugares mágicos de búsqueda , como paraísos donde perderse .
Se disfruta, como se disfruta lo que nos cuenta alguien a quien respetamos y a quien creemos conocer.
De todas maneras , este libro necesario seguramente para su autor, está lastrado por esa añoranza personal que , en ocasiones , no afila lo suficiente las líneas de la narración o se puebla de referencias particulares.
Por decirlo de alguna forma más simple , creo que este es el libro de Manuel Rivas que pertenece más a su autor que a sus lectores.
Aunque hay que valorar el hecho de compartirlo como un acto de extrema generosidad por su parte, por supuesto.
Es un viaje entre presente y pasado. Un recuerdo de los tiempos difíciles ( algo diluidos en los periodos fundacionales ), importante en la lucha contra las dictaduras, y más gozoso en su revancha merecida , aunque ahí exista algún personaje que se quede suelto.
Su prosa siempre es delicada y disfrutable.
Ahora necesitamos , o yo necesito, que de nuevo, se abra más al exterior.
Que nos cuente.

Público

domingo, 7 de febrero de 2016

NOVELA: EN LAS AGUAS DEL VIEJO MANHATTAN. OLD MANHATTAN de Ana María Preckler

Huerta & Fierro Editores
178 páginas

Creo que le debo a Walter Scott ( y por supuesto a mi padre ) mi interés infantil/ juvenil por la novela histórica.
El exotismo de esas historias que nos ayudaban a viajar en el tiempo, eran en si mismo una aventura que justificaba el amor a la lectura.
Posteriormente, en las últimas décadas, el género volvió a ponerse de moda.
Pero el resultado es en muchas ocasiones decepcionante.
La novela histórica entonces, o digamos mejor la pátina histórica de ciertas novelas, se convirtió en un conjunto de colores con los que dibujar un paisaje más o menos atractivo en el que enclavar una historia cualquiera.
No sólo falta por regla general rigor, sino que estas narraciones se han convertido en una muestra continua de anacronismo.
Por todo ello, me congratulo cuando me encuentro con una autora como la que ahora nos ocupa, y es que creo que, por encima de todo, Ana María Preckler es historiadora mucho antes que novelista.
Lo primero que llama la atención en esta obra es su precisión, su didactismo a la hora de situarnos en el marco temporal, integrando a la perfección el mundo físico con el moral y social de la comunidad que lo habita.
En este caso, una gran ciudad que, formada por diferentes grupos étnicos, no tarda en convertirse en un perfecto y complejo microcosmos del mundo que se extiende a su alrededor, un mundo que pronto se verá desbaratado por dos guerras terribles.
A partir de ahí, nacen unos personajes que son hijos perfectos de su tiempo, en sus comportamientos, en sus ideas y en su pequeña historia. Ninguno se contradice, ninguno nos engaña, desde los principales a los secundarios todos son perfectamente creíbles, y esto hace que también lo sea su epopeya.
Esta es la tercera novela que leo de su autora, junto con otros textos y reflexiones igual de valiosos.
Me recuerda a la primera, Los resquicios del bosque. Pero lo cierto es que desde entonces hay una evolución muy positiva: en aquella tenía la sensación de que, siendo muchísima la información histórica con la que cuenta su autora, le costaba mucho no incluirla de una forma u otra en la narración; esta de ahora está más contenida, más limitada. Creo que es más novela.
De todos modos, una pega: Preckler es maestra en estructurar el desarrollo de sus historias que, como he dicho, encajan a la perfección en su tiempo histórico, pero a mi se me quedan cortas. Me gustan mucho y me gustaría que fuesen más extensas, para poder avanzar en unos personajes que se han dibujado con trazo firme pero de los que querríamos saber más.
Espero pues encontrarme de nuevo a James, el narrador de este Old Manhattan.
Y a muchos otros.
La novela histórica está de enhorabuena con una novelista de este nivel.

Público

ENTREGA DE LOS PREMIOS GOYA 2016

Definitivamente: los Goya tienen gafe.
Cuando el año pasado pensábamos que con Dani Rovira habíamos encontrado un buen referente ( con la necesidad de alguna limpia, de darle cierta velocidad y prescindir de algún número ), va este año y la fastidia.
Y es que, desde el primer momento, sorprendió la sensación de que el cómico parecía estar en otro sitio; que sosez, que falta de gracia, que ausencia de ritmo...
Incluso había momentos en que parecía que se le había olvidado parte del texto, y otros ( como el dueto emulando  Mujer contra mujer ) era difícil verlos sin sonrojarse.
Frente a su actitud en 2015 de eliminar de la gala las referencias políticas ( algo que muchos agradecimos ) , este año ha decidido recordarnos a la peor Eva Hache ; el peloteo a Manuela Carmena ( con su "demostrado" interés por la cultura¡¡ que vivan los titiriteros) sólo puede explicarse por ser la madre de la directora de casting de 8 apellidos vascos, de bien nacidos....
Dos cosas más:
Lo de cortar los discursos. De acuerdo que hay algunos inaceptables, y algo hay que hacer, pero lo del corte es un signo de mala educación, que deja en ridículo a los premiados. Muy dudoso gusto.
La falta absoluta de un mínimo guión, convierte la entrega en un desfile más o menos soso de rostros que se limitan a abrir un sobre. Y como este año no había grandes nominados, algunos eran difíciles de reconocer más allá de su estrellato televisivo. O casos como el de Victoria Abril pidiendo trabajo¡.
¿Hubo cosas positivas?:
Hombre, coincido en la reivindicación de Mario Casas ( ya lo dije con Grupo 7 ).
Truman, claro.
Que sirva para darle nueva vida a Techo y comida y a la de Coixet.
La paciencia de Binoche.
Muy especialmente, la emoción de Daniel Guzmán, pareja a la sinceridad que exuda su película. Aquí quiero aprovechar para hacer un comentario que me confunde todos los años, y que está especialmente relacionado ( lo reconozco ) con lo que me habría gustado ver a su abuela subir a recoger el galardón: el concepto de actor o actriz revelación debe de explicarse de una forma más clara , considerar que Irene Escolar , con más horas de teatro que ninguno de los que estaban allí, se está "revelando" me parece una broma ( claro que también en su día me lo pareció Soledad Villalmil ). Lo dicho, Miguel Herran, perfecto.
Y que terminase.
Ahora comienza la carrera por buscar a otro para el próximo año.
Verdaderamente, no deja de ser sorprendente que en todos estos años de experimentos nadie haya conseguido quitarle el cetro a la Sarda.

Público

sábado, 6 de febrero de 2016

CINE: LA GRAN APUESTA de Adam McKay

USA 2015
Christian Bale. Steve Carell. Ryan Gosling. Brad Pitt. Finn Wittrock. John Magaro. Harnish Linklater. Rafe Spall. Jeremy Strong. Marisa Tomei. Melissa Leo. Stanley Wong. Byron Mann. Tracy Letts. Karen Gillian. Max Greenfield. Margot Robbie.

¿ Cuando ha empezado a cambiar el mundo que conocemos?.
¿ Cuando y porqué ha habido, hay, tantas personas a la búsqueda de mesías que les aseguren su cuota de justicia?.
¿ Porque encontramos a tanta gente furiosa?.
No es difícil, a pequeña escala, entender esa rabia cuando vemos en cualquier noticiario el nivel de corrupción que ha pregnado de una forma epidémica nuestro sistema político.
Pero hay más.
El fenómeno es mundial.
O lo ha sido.
Y ya no se basa en la impunidad de los delincuentes, sino en el hecho de que han delinquido contra el resto de la población, que lo que les ha llevado a esas posiciones ha sido su indiferencia ante el dolor ajeno, su capacidad para estafar a los demás.
De todas maneras, hay más en esa maquinaria; últimamente recuerdo haber escuchado alguna sentencia que hablaba de afán desmedido de riquezas. Pues bien, esa es la base, o lo ha sido: parece ser que un porcentaje importante de la población, comenzó a sorprenderse a si mismo en su capacidad para disfrutar de lujos innecesarios, para equipararse a las grandes fortunas de siempre con una absoluta amoralidad.
De pronto, quien había sido un camarero, tenía un barco, y una vez que cataba el barco, era necesario habitarlo de rubias y champán, y porqué no un avión....
Fue tal la avidez, que desaparecieron las consecuencias.
No sólo estaban timando a unos cuantos incautos.
Era mucho peor.
Estaban destrozando el sistema. Utilizando al resto de los seres humanos, rebajándolos al nivel de meros animales sin derechos y con el único objetivo durante su vida en el planeta, de contribuir a hacer más ricos a los ambiciosos ladrones.
Creando una tormenta perfecta que tendría consecuencias en el mundo en que vivimos. Y generarían, con razón, mucha furia.
Había visto Margin call como muestra de lo ocurrido.
La gran apuesta es mucho más amplia en su planteamiento. Algo que la convierte en un producto difícil porque no es fácil entender todo lo que ocurrió para aquellos que somos ajenos a los mecanismos financieros.
Ahí es donde está el mejor valor de esta cinta , en hacerla asequible y conseguir que sólo nos perdamos en algún momento mínimo.
Para ello, se establece un guión didáctico desde varias historias paralelas y, sobre todo, se opta por una caligrafía brillante de comedia llena de esquinas y plagada de elementos que consiguen que no nos aburramos en ningún momento, saltando de una pieza a otra con total agilidad. E incluyendo las explicaciones pertinentes cuando estas son necesarias.
Al final queda el horror.
De hecho, mientras estamos dentro no me parece que seamos conscientes de la dureza de lo que se esconde debajo de la historia.
Pero en los últimos momentos, sentimos que se nos pone la carne de gallina, al ser conscientes de que esta gran estafa es absolutamente cierta, y de que por el camino, fueron muchas las víctimas que sufrieron sin haber nunca llegado a ganar ni un uno por ciento de lo que llegaron a embolsarse los canallas.
Una buena película.
Muy bien realizada desde el punto de vista gramatical.
Pero sobre todo necesaria.
Espero que hayamos aprendido la lección.

Público

viernes, 5 de febrero de 2016

CINE: CAROL de Todd Haynes

USA/ UK 2015
Cate Blanchett. Rooney Mara. Sarah Paulson. Kyle Chandler. John Magaro. Jake Lacy

Hay pocas cosas tan elegantes como los melodramas de la época dorada de Hollywood.
No hay muchos directores que consiguiesen como Douglas Sirk a la hora de hablar de sentimientos extremos pero manteniéndolos en el justo equilibrio.
Haynes ya nos demostró con Lejos del cielo su veneración por esa gramática; ya en ella subvertía parte de la contención habitual, no perdiendo el equilibrio antes citado, pero sí incluyendo temas que entonces estaban vetados, en ese caso, la homosexualidad del marido.
En Carol avanza más.
Y es que esta vez, inspirada en la novela más personal de Patricia Highsmith, lo que nos narra es una historia de amor lésbica, y no sólo esto, sino también la hipocresía con la que esta naturaleza se asumía en el silencio de las estructuras sociales más tradicionales.
Haynes opta otra vez ( con matices importantes de los que luego hablaremos ) por el melodrama tradicional, y lo cierto es que hay momentos, en general durante casi todo el metraje, en que tenemos la sensación de estar viendo una película de los años cincuenta.
Una muy buena película de los años cincuenta:
Por un lado, antes hablaba de elegancia; pues bien, Carol puede ser el paradigma de la elegancia fílmica, en su dirección artística, en su narrativa, en sus encuadres, en la forma de afrontar aspectos muy delicados. Visualmente es una gozada. También ayuda una bellísima banda sonora.
En segundo lugar, fueron esos los años de las grandes actrices para grandes personajes.
Tanto Mara como Blanchett podrían pertenecer a esa época en la entrega epidérmica de su interpretación.
La primera tiene la dulzura desconcertada de las ingenuas atrevidas, la debilidad del no medir las consecuencias de sus actos, de asumir que en principio no está en el equipo de los vencedores ni de quienes marcan las reglas del juego.
Está preciosa.
De Cate Blanchett se han dicho siempre muchas cosas y siempre buenas, es una actriz singular en su físico y en especial en su mirada, y entregada en cuerpo y alma. En Carol nos encontramos con su mejor cara; desde la sofisticación de la alta sociedad, asoman las aristas de un ser que mezcla de forma perfecta la versión más frágil de un ser humano acostumbrado a trasladar seguridad, y el perfil depredador de la necesidad de amor.
Está perfecta.
Sólo hay entre ellas dos una escena de amor, y es tan delicada que no pueden molestar a nadie; tenemos la sensación de que se la merecen. El resto es su pequeño descubrimiento, a base de pequeñas cosas, y el duro contraste ya citado anteriormente con la moralidad de la sociedad en la que se mueven. La historia de  una fascinación, que casi llega a trascender el amor tal y como lo conocemos, una historia de encuentro de uno mismo mediante el encuentro del otro.
Para finalizar: he comentado antes que hay matices en lo referente a su asunción del melodrama clásico, formalmente hablando, y me refiero al hecho de que son muchas las imágenes en que accedemos a estos dos personajes a través del filtro de los cristales; muchas otras, nos fijamos en pequeños detalles que pueden parecer descuadrados como unos ojos, unos labios, unas manos; pero sobre todo, hay una sensación general de niebla, otorgando a toda la película un aire y una textura de pasado.
Es que si nos hubiesen envuelto la narración en papel de sueño.
Y es que Carol, no pretende emular ni representar, sino recordar. Esa época, y sobre todo ese cine. Porque en Carol hay mucho de amor al cine.
Gracias a ella viajamos al pasado.
A lo clásico.
Con esta joya emocionante, elegante, hermosa, valiente.

Público

miércoles, 3 de febrero de 2016

NOVELA: GILEAD de Marylinne Robinson

Galaxia Gutenberg
274 páginas
También disponible en ebook.

Creo que, a pesar de que esta novela fue acreedora hace unos años del Premio Pulitzer de ficción, nada menos que Barak Obama tiene mucho que ver con su repentino salto a un mayor número de lectores.
Y es que hace no mucho, el Presidente de los EEUU hizo pública su admiración por la obra de Marylinne Robinson y, en concreto, por el protagonista de la pieza que ahora nos ocupa.
La verdad es que no me extraña, ya que Gilead hunde sus raíces en la historia de América, de aquellos pioneros que fueron los verdaderos artífices de lo que ha terminado siendo una nación grandiosa.
Están los valores que han cimentado esa sociedad plural y orgullosa. Poco a poco, desde los asentamientos de unos colonos que parecen llegar a cualquier sitio, van naciendo esas comunidades que conformaron un mapa.
De fondo, la necesidad de la fe, en diferentes formas y maneras, pero siempre como un referente moral y, sobre todo, como un aglutinador ajeno al individualismo. Tal vez demostrando que la base de esa sociedad ha sido siempre su capacidad para caminar juntos, su necesidad de formar comunidades y de defenderlas, aun hoy día, frente a cualquier peligro exterior.
Pues bien, sí, yo soy de los que se han sentido tentados a profundizar en la prosa de su autora. Y concluyo la lectura con sentimientos encontrados.
Gilead es , más que una carta, una especie de diario sin tiempo, donde el reverendo protagonista, anciano y esperando sus últimos días, escribe a su hijo de siete años todo aquello que no va a tener tiempo para trasladarle personalmente.
Son recuerdos de sus antepasados, pequeñas historias, recolecciones del presente, sentimientos y pensamientos. No hay una literalidad; se compone un mosaico con saltos en el tiempo, con dudas, en algunos casos enlazando épocas, sin principio ni fin. Todo ello, puede llegar a producir, y de hecho produce en muchos momentos, cierta confusión y algo de cansancio. No pude evitar sentirme perdido en ocasiones. También hay páginas en las que me resulta difícil engancharme a un conjunto de reflexiones que van desde la interpretación de las escrituras a su identificación con el devenir cotidiano de este pequeño puedo. En otros casos me faltan referentes más concretos.
Pero hay dos valores que hacen de Gilead una obra diferente y singular:
En primer lugar, la prosa, de una textura capaz de mezclar la precisión con la intimidad, creíble totalmente en lo que se refiere a retrato de la personalidad de su protagonista, y la belleza de la serenidad. Hay mucho cuidado en el uso de las palabras, y no por ello se pierde la espontaneidad que se puede exigir a este tipo de obra.
En segundo lugar, fundamental, la ternura que desprende, la calidez de las palabras y los mensajes, la materialización del cariño del padre, pero también del marido y del amigo. Por decirlo de algún modo, Robinson consigue dotar sus páginas de corazón. Y eso traslada un color precioso a toda la narración. El tono elegiaco es real, dotando todo el conjunto de una ligera tristeza muy difícil de alcanzar si no hay detrás una mano maestra y una identificación absoluta entre autor y personaje.
Lo dicho: posiblemente no he conseguido entrar de forma suficiente para valorar esta obra como lo han hecho otros.
No la rechazo.
Simplemente no me siento tan cercano, pero le debo muchos momentos donde se materializa el amor.
Tal vez también tenga mucho que ver la distancia cultural. No lo sé.
En cualquier caso, no me atrevería a considerarla una obra fallida, y entiendo que allí donde se ha escrito, donde existe el paisaje que dibuja, esté considerada como un importante referente.
Calidad y trabajo no le faltan.

Público

lunes, 1 de febrero de 2016

DVD/CINE: EL CAMINO MAS LARGO PARA VOLVER A CASA de Sergi Pérez

España
Borja Espinosa

Hace pocos días escribía sobre la dificultad de acceder a cierto tipo de cine en las plataformas tradicionales.
Lo cierto es que cada vez son más, lamentablemente , las películas que , guardando cierto nivel de extrañamiento frente a lo tradicional, quedan relegadas a circuitos alternativos o directamente al dvd. El hecho de que se estrenen durante diez minutos en una pantalla comercial, no vale para entender como normalizada su distribución.
No puedo olvidar 10.000 noches en ninguna parte, la que creo es una de las mejores películas de los últimos tiempos y que dudo hayan podido ver en un cine más de veinte personas.
De El camino más largo para volver a casa había leído cosas muy interesantes; esto no quiere decir que todo el mundo hable bien de ella, pero sí que reconocen su importancia en la búsqueda de nuevos postulados narrativos.
Pues bien, quiero decir que es una de las propuestas más potentes que he visto en mucho tiempo, asumiendo su complejidad y su cripticismo.
Y es que la propuesta de Sergi Pérez es una película en presente.
Por supuesto que ha ocurrido algo justo antes del comienzo de nuestra historia. Los hechos que visualizamos a partir de ahí son sólo anecdóticos, sobre el perro enfermo, y, sobre todo, la necesidad de encontrar las llaves para volver al hogar. Pero responden a que conozcamos la angustia y el desconcierto de un hombre desesperado , casi resucitando de un conflicto que atisbamos terrible pero que nunca llegaremos a conocer en su totalidad.
Lo importante es , por lo tanto, él.
En presente.
Porque poco a poco, la intriga , puntuada por extrañas referencias que van desde un bolso femenino a una herida apenas entrevista, va perdiendo peso , cuando lo que pasa a interesarnos es como Joel conseguirá volver a su guarida.
El director consigue nuestra difícil identificación con un personaje en constante estado de abatimiento, preso de un nivel de rabia que compartimos sin saber muy bien porqué. Su odisea es nuestra. Este pequeño calvario que se convierte en grande por la falta de soluciones, de salidas.
Por otro lado, también es importante resaltar el aspecto formal.
Frente a otro tipo de propuestas independientes , esta goza de un estética perfectamente cuidada , de una caligrafía precisa a través de interiores en los que manejar la luz, la sombra y el movimiento. Es una película muy bien hecho que huye absolutamente de la espontaneidad a través de un control de la imagen totalmente elaborado.
En resumen , El camino más largo de volver a casa es una película que debería de haber gozado de una carrera comercial más sólida, de una vida más plena, porque no es ni mucho menos un experimento sino una obra perfectamente conseguida, diferente , eso sí, por atrevimiento, pero no por ello menos asequible.

Público