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miércoles, 23 de diciembre de 2015

TEATRO MUSICAL: LA VIUDA ALEGRE de Franz Lehar

Dirección escénica.- Emilio Sagi
Dirección musical.- Jordi López
Intérpretes.- Natalia Millán. Antonio Torres. Silvia Luchetti. Guido Balzaretti. Iñaki Maruri. David Rubiera.

El género de la opereta me resulta totalmente ajeno.
Desconozco por lo tanto La viuda alegre , ni siquiera en versiones cinematográficas, que creo que existen.
No sé por lo tanto si, en este proyecto de trasladarla al género del musical el material de partida, se ha podado el libreto o se han limitado vocalmente las canciones . En general una hora y media me parece poco para este tipo de espectáculos en la época en que se concibió, pero repito que no tengo referencias con lo que cualquier apreciación en ese sentido carecería de base.
Digo esto porque hay algo que me llama la atención en esta propuesta y es su mínima base argumental, su desarrollo inexistente no ya de unos personajes sino siquiera de una trama superficial. Por lo que respecta a la música , y hablo desde el punto de vista de un profano, creo que existe cierto desequilibrio que sólo se ajusta en las escenas corales , pero repito, eso es una sensación particular.
¿ Puede por tanto decirse que se ha logrado equiparar La viuda alegre al género musical contemporáneo?.
Pues personalmente creo que no, sin embargo eso no quiere decir que esta producción no tenga valores francamente apreciables y que no vaya a ser un verdadero éxito.
Vamos a ver , nos encontramos ante un espectáculo ( la palabra espectáculo cobra aquí todo su sentido ) en que la producción y dirección están muy por encima de la base.
Emilio Sagi entiende lo que es el kitsch y, sobre todo, entiende que las cosas hay que colocarlas en su medida justa , con cierta distancia pero sin intentar modernizar lo inmodernizable. Además , es capaz de asumir el tipo de público al que puede ir dirigido este producto y hacer una versión para ellos y, dados los aplausos que cerraron ayer la función, lo consiguió.
Esta viuda , es visualmente deliciosamente cursi, brillante , con el mejor uso del espacio en una filigrana colorista y llena de esos pequeños toques divertidos con los que Sagi es capaz de agilizar sus producciones; le acompaña un estupendo vestuario y unas buenas coreografías. El movimiento se controla a la perfección y en especial en el cierre de las escenas , donde se consiguen estampas bastante cinematográficas. Es una producción donde hay dinero y, lo más importante , el dinero se ve, de forma múltiple, en cada detalle.
Posiblemente esta sea la forma más correcta de representar la opereta  ( no me atrevo a decir "de resucitar" ), y si el público asiste y disfruta , quiere decir que hacerlo tiene sentido.
En los Teatros del Canal ( y aprovecho para alabar de nuevo la pluralidad de su programación ) ya nos mostraron hace alguna temporada esta dinámica con La corte del faraón o incluso La verbena de la Paloma.
No tiene nada malo como propuesta.
Lo importante es la adecuación a sus objetivos y a su público y, repito, los aplausos la avalan. No tengo pues nada que decir.
Alegrarme como siempre me alegro cuando veo un teatro lleno y a la gente salir satisfecha . Comparta o no esa opinión.
Una última nota que ya se me ha planteado en otras ocasiones , en especial en la zarzuela: cuando la ópera se representa ( como ocurre casi siempre ) en otro idioma , se utilizan los subtítulos; sería interesante utilizarlos también en producciones donde , a pesar de representarse en castellano, la sonoridad no siempre permite entender claramente el texto, como es en este caso.

Público

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