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sábado, 12 de diciembre de 2015

CINE: LANGOSTA de Yorgos Lanthimos

Grecia/Uk/ Francia 2015
Colin Farrell. Rachel Weisz. Jessica Barden. Olivia Colman. Ashley Jensen. John C Reilly. Lea Seydoux. Ben Whishaw

Lanthimos es un sorprendente marciano.
Las historias de sus dos películas anteriores no podían dejar a nadie indiferente. ( Y no lo hacían, desde los que nos sentimos fascinados por su imaginación y su atrevimiento, hasta los que no consiguen superar su indignación ).
Además, era de agradecer su coherencia: llegaba a tal límite a la hora de desarrollar su narrativa que siempre era capaz de mantenerse en un perfecto equilibrio que, de perderse, habría caído en el ridículo. Creo que es de los pocos autores hoy día que se mueve con comodidad en el absurdo y en la profanación de lo tradicional. Sus piezas eran en el fondo parábolas oscuras en las que se hablaban de conceptos tan dados a la discusión como la posibilidad de pervertir la educación, la familia como cárcel o la necesidad del dolor. Pero en ellas no escatimaba las situaciones más duras si lo consideraba necesario. Verdaderas aberraciones en algunos casos para la moral más tradicional.
En Langosta da el salto al mercado internacional.
Es esta una posibilidad que el autor aprovecha para ser más ambicioso, a la hora que jugaba con un mayor presupuesto, pero lo más importante de todo es que en ningún caso se traiciona: Lanthimos no ha aligerado sus metáforas para ganar más público, sino todo lo contrario.
Vamos a ver, Langosta nos situa en un mundo donde ser soltero es una aberración. Frente a esto, esos individuos son trasladados a un hotel cárcel donde tienen 45 días para encontrar pareja; si esto no ocurre, se convertirán en el animal que elijan.
¿Como suena?.
Pues su desarrollo es apasionante. O a mi me lo resulta.
Pero como decía, es más ambicioso, y su sequedad anterior, se desarrolla ahora de una forma más compleja, generando dos líneas casi de género: por un lado, Langosta es una bella y dura historia de amor romántica, dramática, puntualizada en esos momentos con una música sinfónica y una narrativa en off evocadora; por otro, una rica epopeya de ciencia ficción política, no alejada de la legendaria Farenheit 451.
Ambas facetas son capaces de integrarse a la perfección, sin costuras, sin que nada chirríe. Con una factura que le otorga distancia pero que consigue el suficiente extrañamiento para hacer creíble una historia tan absolutamente increíble.
También los temas se amplían, Langosta habla de la crueldad de la imposición pública en el individuo, de las mil caras del amor, de la dictadura que a veces se esconde tras la apariencia de libertad, de la pareja como expresión de la hipocresía social...
Es tal la riqueza del guión que podríamos estar horas hablando de ella y tirando de diferentes hilos. Es intelectualmente sofisticada hasta el extremo. Una gozada. Y de nuevo un final tan abierto como desolador.
Además, consigue escenas tan encantadoras/ fascinantes/ poéticas como el lenguaje de signos creados por los dos amantes o esos animales de presencia anacrónica en el bosque, que remiten al inicio de la fábula.
Creo que ya ha quedado claro: Langosta me parece otra obra maestra de su autor.
Y van tres.
Lo que ahora me pregunto es si es mucho soñar que Lanthimos sea capaz de mantenerse en ese territorio particular, en ese mapa único, en ese mundo exclusivamente peculiar.
Espero que sí, aunque soy incapaz de imaginar su próxima propuesta . Lo único que sé es que yo seré de los que le estaré esperando.

Público

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