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martes, 29 de diciembre de 2015

NOVELA: EL HIJO de Philipp Meyer

Random House Mondadori
592 páginas
También disponible en ebook

Es interesante saber que esta novela compitió por el Premio Pulitzer el año en que finalmente este le correspondió a El Jilguero.
Cuando leí aquella larga narración, me llamó la atención su capacidad para atrapar al lector en el modelo más tradicional de contador de historias, y , sobre todo, su aroma dickensiano.
Lo que hace interesante esta liza es precisamente que también El Hijo está construida desde una forma clásica de novelar, de sumergirse en una magna epopeya y de acompañarnos a través de largas peripecias donde el pasado tiene una muy importante repercusión en el presente.
Está claro que las referencias son muy diferentes. Si en la novela de Dona Tartt era Dickens, aquí es Zane Grey e incluso Mark Twain.
El escenario y la época por supuesto no tiene nada que ver, aunque en ambos casos estemos hablando de la Historia de Norteamérica.
Si en la finalmente premiada nos movíamos en un presente cercano, la novela de Meyer se remonta casi al nacimiento de la nación, a la época de los colonos y su necesidad de arrebatar las tierras a sus primeros pobladores, sean estos mejicanos o indios. Lo cierto es que es algo que no deja de sorprender: el salvaje oeste había dejado hace mucho tiempo de ser objeto de buena literatura.
Tal vez lo más moderno hoy día ( algo así comentaba hace unos días al comentar la película de Spielberg El puente de los espías ) sea retornar al perfil clásico de las narraciones.
Nada en El Hijo nos suena desconocido:
Es la historia de una saga, una de esas familias que se desarrollan como ríos arrastrando una maldición que parece transmitirse en la sangre de generación en generación, y que lastra cualquier posibilidad de alcanzar la felicidad a pesas del triunfo económico hasta niveles insólitos, los que posibilitó el petróleo.
Desde ese niño que es secuestrado por los indios hasta convertirse en uno de ellos hasta esa mujer que viaja en avión privado, hay un largo recorrido contado en tres tiempos, tres historias que se van intercalando, no siempre fáciles de atar en el tiempo por lo que entre ellas transcurre pero las tres apasionantes.
Meyer está perfectamente documentado pero no abruma con datos, simplemente dibuja paisajes complejos exteriores e íntimos que nos facilitan integrarnos de una forma total en su odisea.
Tampoco ahorra aspectos más crudos, aquellos que posiblemente también conocía Jonh Ford pero nunca hizo visibles en sus películas.
Tal vez exista algún anacronismo en los diálogos que desconozco si es fruto de la traducción.
En cualquier caso, El Hijo es sin duda una impresionante experiencia lectora, una gran narración, una gran novela que contribuye a afianzar la mitología del que es hoy el país más poderoso del planeta.
Excelente.

Público

sábado, 26 de diciembre de 2015

CINE: EL PUENTE DE LOS ESPIAS de Steven Spielberg

USA. 2015
Tom Hanks. Mark Rylance. Amy Ryan. Alan Alda. Eve Hewson. Peter McRobbie

No sé porqué , en el ámbito cinermatográfico, siempre ha existido cierto matiz peyorativo hacia el término artesano.
Nada más lejos de la realidad. No podemos olvidar que es a grandes artesanos como Michael Curtiz a quienes debemos gran parte de los clásicos del séptimo arte que seguramente han generado muchos más aficionados a las salas que ninguna corriente artística posterior.
Steven Spielberg es un director que  ya no tiene nada que demostrar , y aun así , sigue esforzándose año tras año para entregar buenas obras que contribuyan a extender el que sin duda es su inmenso amor por el cine . No voy a entrar en su valoración como creador ( por lo que a mi respecta muy positiva ) pero sí creo que hay pocos que hayan hecho tanto en las últimas décadas con el objetivo de trasladar la magia a las salas oscuras.
En los últimos años , tras pasar por cine de género donde la ciencia ficción ( más cercana a la magia que a la elucubración científica ) tuvo mucho que decir, parece haberse convertido en uno de los grandes cronistas de la historia de su país, algo que creo ha culminado con su excelente retrato de un personaje tan emblemático para el pueblo norteamericano como Lincoln.
En El puente de los espías continua esta propuesta enciclopédica y , personalmente , creo que lo hace rindiendo homenaje a los artesanos antes citados y al tipo de cine que se hacía en esa época.
La película toma como tema la guerra fría . Más allá del cine de espías , creo que puede dividirse su narración en un díptico perfectamente definido: la primera parte , cine de juicios y de involucración social en el resultado, la segunda un intercambio de prisioneros en la Alemania Oriental.
Pero lo cierto es que en esta excelente película , todo tiene aroma de clásico.
Clásica es por supuesto la temática elegida , bastante poco frecuente en la actualidad.
Clásica la construcción de los personajes y las relaciones que se crean entre ellos ( esa pseudoamistad entre Tom Hanks y Mark Rylance , ambos excelentes en sus papeles ).
Clásico el humor que siempre produce momentos de ligereza.
Clásica la factura y el color.
Y por encima de todo, clásica la mirada general sobre toda la historia, asumiendo cliches que podrían parecer trasnochados ( el miedo ingenuo de los americanos, su toma de posición frente al peligro exterior , la familia como reducto, el papel de la esposa ) pero que quedan perfectos en la propuesta que tenemos entre manos. Y hay que tener en cuenta que , con los tiempos que corren de corrección política , esta es una decisión de alto riesgo.  
También , para cerrar esta enumeración, es clásica la voluntad de utilizar el cine como una herramienta de entretenimiento para el gran público, para llenar las salas con una larga historia que nos proporcione a todos una rápida y fácil identificación con sus personajes, sin hacernos pensar en exceso, sin una mal entendida vocación de autoría.
En cualquier caso, no quiero trasladar la idea de que El puente de los espías es un producto impersonal. Spielberg es un mago de la imagen y, aunque consigue que no se note mucho su mano, el producto es soberbio, como soberbia es su capacidad narrativa.
Su personalidad no necesita destacarse a golpe de choque.
Él esta ahí y sabe lo que hace.
Una vez más , animarnos a amar el cine, el buen cine.

Público

miércoles, 23 de diciembre de 2015

CINE: 45 AÑOS de Andrew Haigh

Reino Unido 2015
Charlotte Rampling. Tom Courtenay

Es difícil definir o entender lo que es un fantasma.
Más alla de su esencia inmaterial y de su capacidad para hacerse presente en cualquier lugar y momento.
A pesar de que existen cuentos sobre fantasmas bondadosos, todos sabemos que por regla general su naturaleza es esencialmente dañina.
Son muertos no muertos.
Son sombras de aquellos que han abandonado este mundo de una forma incompleta, que no han podido disfrutar del regalo de la vida en su plenitud o que han dejado cuentas pendientes.
A veces habitan en nosotros.
Probablemente no seamos conscientes; es más, probablemente sólo los demás vean y sufran nuestros fantasmas.
Y algo tan necesitado de plenitud y con tantas curvas como el amor, como cualquier relación entre dos seres humanos, entre dos almas, no puede dejar de estar plagado de fantasmas.
Por mucho que transcurran más de cuatro décadas compartidas.
Por mucho que nuestra posición de pareja intelectual progresista nos lleve a pensar en muchas ocasiones que somos inmunes a sentimientos tan burgueses y convencionales como los celos o el miedo a la pérdida.
De eso y de muchas más cosas habla 45 años.
De Tom Courtenay, hombre en un periodo de ancianidad que comienza a asomarse a la niñez en su mezcla de ingenuidad y egoísmo.
Pero sobre todo, del rostro de Charlotte Rampling, de su maravillosa mirada y de su dolor y su desconcierto. De atisbar una distancia, esa fisura en la roca que parece convertirse en una fisura entre ellos y que no puede predecir hasta donde va a llegar a ensancharse. Es en su interpretación íntima y contenida donde se dibujan todos los matices, los recovecos, los escondites de lo que supone que dos seres humanos puedan impartir todo durante un tiempo infinito pero siendo conscientes de que jamas van a poder llegar a fundirse y a ser menos que dos.
Y es que 45 años no puede estar más alejada de la poesía amorosa tópica.
45 años aspira a ser la verdad.
El director y guionista, opta para ello por una mirada llena de sutileza, donde las esquinas se dibujan sin que apenas nos demos cuenta. Está Chejov y Virginia Woolf, fáciles referencias, pero también se asoma Bergman e incluso Hitchcock.
No dejamos de sentirnos intrusos durante esos noventa minutos y, lo peor, no dejamos de sentirnos cercanos.
Los fantasmas existen.
Y una película tan dura y conseguida como esta vienen a decirnos que eso es algo que nunca deberíamos de olvidar.

Público

TEATRO MUSICAL: LA VIUDA ALEGRE de Franz Lehar

Dirección escénica.- Emilio Sagi
Dirección musical.- Jordi López
Intérpretes.- Natalia Millán. Antonio Torres. Silvia Luchetti. Guido Balzaretti. Iñaki Maruri. David Rubiera.

El género de la opereta me resulta totalmente ajeno.
Desconozco por lo tanto La viuda alegre , ni siquiera en versiones cinematográficas, que creo que existen.
No sé por lo tanto si, en este proyecto de trasladarla al género del musical el material de partida, se ha podado el libreto o se han limitado vocalmente las canciones . En general una hora y media me parece poco para este tipo de espectáculos en la época en que se concibió, pero repito que no tengo referencias con lo que cualquier apreciación en ese sentido carecería de base.
Digo esto porque hay algo que me llama la atención en esta propuesta y es su mínima base argumental, su desarrollo inexistente no ya de unos personajes sino siquiera de una trama superficial. Por lo que respecta a la música , y hablo desde el punto de vista de un profano, creo que existe cierto desequilibrio que sólo se ajusta en las escenas corales , pero repito, eso es una sensación particular.
¿ Puede por tanto decirse que se ha logrado equiparar La viuda alegre al género musical contemporáneo?.
Pues personalmente creo que no, sin embargo eso no quiere decir que esta producción no tenga valores francamente apreciables y que no vaya a ser un verdadero éxito.
Vamos a ver , nos encontramos ante un espectáculo ( la palabra espectáculo cobra aquí todo su sentido ) en que la producción y dirección están muy por encima de la base.
Emilio Sagi entiende lo que es el kitsch y, sobre todo, entiende que las cosas hay que colocarlas en su medida justa , con cierta distancia pero sin intentar modernizar lo inmodernizable. Además , es capaz de asumir el tipo de público al que puede ir dirigido este producto y hacer una versión para ellos y, dados los aplausos que cerraron ayer la función, lo consiguió.
Esta viuda , es visualmente deliciosamente cursi, brillante , con el mejor uso del espacio en una filigrana colorista y llena de esos pequeños toques divertidos con los que Sagi es capaz de agilizar sus producciones; le acompaña un estupendo vestuario y unas buenas coreografías. El movimiento se controla a la perfección y en especial en el cierre de las escenas , donde se consiguen estampas bastante cinematográficas. Es una producción donde hay dinero y, lo más importante , el dinero se ve, de forma múltiple, en cada detalle.
Posiblemente esta sea la forma más correcta de representar la opereta  ( no me atrevo a decir "de resucitar" ), y si el público asiste y disfruta , quiere decir que hacerlo tiene sentido.
En los Teatros del Canal ( y aprovecho para alabar de nuevo la pluralidad de su programación ) ya nos mostraron hace alguna temporada esta dinámica con La corte del faraón o incluso La verbena de la Paloma.
No tiene nada malo como propuesta.
Lo importante es la adecuación a sus objetivos y a su público y, repito, los aplausos la avalan. No tengo pues nada que decir.
Alegrarme como siempre me alegro cuando veo un teatro lleno y a la gente salir satisfecha . Comparta o no esa opinión.
Una última nota que ya se me ha planteado en otras ocasiones , en especial en la zarzuela: cuando la ópera se representa ( como ocurre casi siempre ) en otro idioma , se utilizan los subtítulos; sería interesante utilizarlos también en producciones donde , a pesar de representarse en castellano, la sonoridad no siempre permite entender claramente el texto, como es en este caso.

Público

domingo, 20 de diciembre de 2015

OPERA: DIDO Y ENEAS ( A HIPSTER TALE ) de Henry Purcell

Director musical.- Aarón Zapico
Dramaturgia y dirección de escena.- Rafael R. Villalobos
Intérpretes.- Adriana Mayer. Diego Blázquez. Sandra Redondo. Aurora Peña. Konstantin Derri. Ursula Bardiowska. Thiago Vaz. Javier Povedano
Músicos.-
Blanca Fernández. Alfredo Ancillo. Cristina de Mingo. Elisa García Tejedor. Arantxa Mugica.
Forma Antiqva.-
Daniel Zapico. Pablo Zapico. Aarón Zapico

Mis hijas van creciendo. Como siempre.
Esto, que sin duda es un regalo, tiene algunas pérdidas, entre otras, la de asistir a los espectáculos teatrales infantiles.
Quien haya leído alguna vez este blog, sabrá de mi teoría y beligerancia por defender la necesidad de una educación teatral digna y respetuosa con el público infantil. Y también que, gracias a gente como Aracaladanza, Etcetera, La Baracca etc le debo a este género algunas de mis experiencias escénicas más gozosas.
Todavía me queda alguna posibilidad como asomarme al Programa Pedagógico del Teatro Real de Madrid, en el que propuestas, como esta, pueden alargarse hasta rozar la adolescencia.
Es una suerte. O lo ha sido ayer. Porque este Dido y Eneas, subtitulado A hipster tale, reúne los valores a tener en cuenta para apoyar este tipo de iniciativas.
Por un lado, muy importante, no se pierde el respeto a la pieza por dirigirla a otro tipo de público. La ópera es la ópera y como tal se presenta, musicalmente elaborada, con calidad y exigencia, apurando la belleza vocal y su nivel de dificultad. No hace falta ( lo que generalmente no es más que una excusa ) vulgarizar una pieza para hacerla asequible. Este Dido y Eneas es una producción operística sólida, independientemente de a quien va dirigida. Sí hay una reinterpretación del texto ( simple, adecuada, ejemplar ) pero para eso no hace falta jugar con niños, dadas las barbaridades que en los últimos años hemos visto en el mismo escenario.
Trasladar la trama a una fiesta infantil de cumpleaños ( con bullyng por medio ) no es más atrevido que aquel elisir de amor en una playa ibicenca u otras ocurrencias similares. Además aquí está justificado, si atendemos a la limpieza del mensaje.
En segundo lugar, fundamental, respeto al público. Porque estos sean menores no se les puede contentar con cualquier cosa. Al reves, carecen de prejuicios para trasladar su reacción màs epidérmica. Pues bien, esta producción es colorista, viva, visualmente brillante, utilizando con inteligencia el gran escenario de el Real y su enorme fondo como pantalla para estupendas proyecciones. Se puede vivir esta hora de función como una experiencia sensorial en la que hay mucho de juego y algo de magia.
Lo dicho. He tenido suerte. No me queda mucho. Pero ayer pude asistir a una excelente y divertida representación de la ópera de Purcell Dido y Eneas. Punto. También la disfrutaron un montón de niños. Era fantástico ver el teatro así.
Y nadie tuvo que sonrojarse, ni pensar a la salida que por lo menos había servido para cumplir con los pequeños durante sesenta minutos sentados. Sirvió para mucho más.

Público

viernes, 18 de diciembre de 2015

CINE: LA NOVIA de Paula Ortiz

España 2015
Inma Cuesta. Asier Etxendia. Alex García. Lucia Gavasa. Leticia Dolera. Carlos Alvarez Novoa. Consuelo Trujillo. Ana Fernández

Contaba Nuria Espert que cuando Glenda Jackson le pidió montar juntas un Lorca, la primera obra que desechó fue Bodas de Sangre por considerarla casi irepresentable.
Es cierto.
Es muy difícil, creo, trasladar la belleza de su lenguaje en imágenes que estén a la altura; además, fusionar sin costuras poesía, tragedia, simbolismo.
Con todo ello, conviene empezar por reconocer el valor de Paula Ortiz al decidirse a emprender esta aventura, algo que merece el mayor de los respetos.
Y además el resultado se salda muy positivamente.
La novia no pretende ser una historia al uso, no se queda en lo narrativo sino que intenta y pone todo su empeño en alcanzar el mundo lorquiano, en trasladarnos esa poesía física que desde las palabras debe de impregnar las imágenes, que se mueve en un perfecto y difícil equilibro entre la piel y el corazón.
La pregunta es ¿ lo consigue ? pues sí, consigue mucho.  Esta es una obra atípica, sensorial, arriesgada, que a pesar de todo, nunca alcanza lo anacrónico y que se posiciona en un territorio con el suficiente grado de abstracción y de realidad.
Sin duda La novia se disfruta con los sentidos, por supuesto lo visual y también su fantástica banda sonora y las canciones que la integran. Aun así considero que no es justo lo que se ha repetido en alguna ocasión de que la belleza formal obstruye la cinta. Parece como si fuese este su único valor, y no es así. Hay mucho más.
En primer lugar, ya he comentado el buen trabajo con el texto y la mixtura de los diferentes elementos.
Narrativamente, sin modificar en exceso su base, y creo que sin borrar un sólo verso, sí otorga una estructura más cinematográfica en flashback, centrado alrededor del personaje del título y de su tormento interior, y haciendo cierta interpretación del simbolismo , en especial en el personaje de la luna, que junto con el duelo del pasado, podría trasladar la sensación de la historia que se repite como una trágica condena del destino.
La producción está cuidada hasta el mínimo detalle.
Y también hay que destacar el tono general de la interpretación:
De Lucía Gavasa todo son alabanzas, merecidas, a su espíritu lorquiano; en el mismo paquete yo incluiría al grupo de secundarios que la acompañan, Consuelo Trujillo, Ana Fernández y el añorado Carlos Alvarez Novoa.
Leticia Dolera y su enorme mirada y Alex García y su gallardía cumplen a la perfección.
De Asier Etxendia siempre espero lo mejor y siempre lo da. Su papel es complejo, difícil por lo que podría tener de caricatura. Y cumple a la perfección.
Pero la película es de Inma Cuesta, que nunca había tenido un personaje tan complejo y que lo enfrenta con transparencia, carnalidad y belleza.
La novia es una apuesta por utilizar nuestro patrimonio cultural en el cine, algo muy frecuente en otros países y estupendo cuando se hace con esta calidad.
Quizás sea esta otra manera de acercarnos a nuestros propios inmortales, como hizo en su día Miró con El perro del hortelano.
Siempre implica calidad, pero también algo tan importante como mucho amor por la materia utilizada.
Riesgo superado. Con creces.

Público

NOVELA: EL SEÑOR TRISTE de Antonio Miravalls

ViveLibro
200 páginas
También disponible en ebook.

Supongo que el éxito de programas como Madrileños por el mundo, tiene mucho que ver con la curiosidad turística.
A mi me gusta por otra cosa : principalmente la muestra aleatoria que supone de lo extraña que puede llegar a ser la vida.
Y es que no deja de ser sorprendente cuando nos encontramos a un nativo de Alcorcón viviendo en Finlandia o a un forofo de Getafe que termina organizando la recogida de hamacas en las plazas de Nueva Zelanda.
Mucho de esto está en El señor triste.
Como también estaba , en novelas de grandes escritores como Graham Greene o Somerset Maughman ; es cierto que el mundo era entonces un lugar más grande y los que emprendían esas epopeyas tenían siempre un perfil de aventureros . Hoy día sin embargo, circunstancias imprevistas pueden llevarnos a cambiar de hemisferio, a disfrutar el resto de nuestra existencia en un lugar que nunca habíamos pensado.
Al personaje principal de El señor triste le ocurre algo así. Y a su alrededor , la onda expansiva también afecta de forma contundente a quienes le rodean . Algunos no necesitan volar a otros lugares para que todo sea diferente a como lo habían soñado o imaginado. Y quizás sea esta una de las conclusiones de esta agradable novela : la vida es impredecible, para lo bueno y para lo malo.
Antonio Miravalls escribe con precisión , no en vano es periodista , y su principal preocupación es contar , dibujar el paisaje y habitarlo. Lo hace con la medida justa de lo exótico ( que fácil hubiera sido optar por la guía de viajes o la postal ) porque está claro que , lo que le importa son los seres humanos y lo que les ha ocurrido a ellos.
Compone cinco piezas que encajan a la perfección , hasta conformar esta figura humana con cinco monólogos que son cinco confesiones, de los secretos que cada uno de ellos ha guardado, pero también de aquellas cosas que más les costaría contar de si mismos. Son retazos de corazón , tan sinceros como válidos de forma independiente ; cada uno habría podido conformar un pequeño relato, juntos son una buena novela.
Y el autor escribe con reposo, sin acelerarse a la búsqueda del final. Así, de las zonas más deliciosas del libro, la componen , en el último monólogo, la delicada descripción de los habitantes de la isla o la fascinante narración del bosque de los suicidas.
No sé si puedo decir que El señor triste es un libro triste . Tal vez debamos de aprender a afrontar la vida como viene sin dolernos de que no sea la esperada.
Es de agradecer que, al final, quede una ventana abierta. Para que contemplemos otra existencia que seguramente será diferente de lo que podríamos imaginar .Esta también. Si entendemos que eso es la magia , no habrá lugar para la tristeza.
Por último, me gustaría recordar la infinidad de obras que , como esta, no consigue la suficiente difusión para que se conozca y se lea como debería. En casos como el que nos ocupa, no es una pena para el autor, sino para la cantidad de lectores que se quedarán sin disfrutarla.

Público

miércoles, 16 de diciembre de 2015

NOVELA: LAS BOSTONIANAS de Henry James

Penguin Clásicos
616 páginas
También disponible en ebook.

Hasta la fecha sólo había leído de James su conocida novela de fantasmas , Otra vuelta de tuerca, sin duda una obra maestra pero de género breve.
No me había perdido por lo tanto en la inmensidad de la prosa de sus grandes novelas.
Vía adaptaciones cinematográficas conocía alguna otra de sus historias; recuerdo ahora Las alas de la paloma, Retrato de una dama y La copa dorada. En una época en que James Ivory se había convertido en paradigma del buen gusto a la hora de retratar una época, estas narraciones , creo recordar que todas en manos de otros directores, sorprendían por su oscuridad interna, tan alejada de la visión idílica en la que la estética refinada coincidía con las buenas maneras.
Entrar en Las bostonianas , pasarme entre sus páginas estos días , ha sido como una experiencia no sólo hermosa desde el punto de vista literario, sino profunda en lo que se refiere al estudio de una época y de las personas que la habitaban , pero con un importante nivel de universalidad. Sin duda es un acercamiento de cronista a un mundo poco conocido en sus perfiles internos, pero también supone bucear en el alma del ser humano, sin velos, sin edulcorantes , en toda su grandeza pero también en toda su mediocridad.
James maneja las palabras de una forma que combina a la perfección fluidez, precisión y densidad. Desde su posición de narrador omnipresente, nos relata sucesos siendo capaz de trasladar una visión no intrusiva y otorgarles la dimensión del interior de sus personajes.
Más que nunca , los escenarios , dibujados a la perfección en su justa medida descriptiva, están habitados. Las costumbres sociales se muestran sin más ironía que la aceptable pero también asistimos a los efectos que tienen en aquellos que las han aceptado, vemos como los han moldeado.
Hay infinidad de colores en su paleta, tantos como en cualquier personalidad que , ya por el hecho de existir, es constantemente mutable.
Creo que Las bostonianas narra una historia , también oscura, de posesión. Más allá de la vinculación, sin duda importante , al nacimiento y proliferación de los movimientos feministas , del anacronismo de que fuesen representantes de las clases sociales más favorecidas por la injusticia quienes abogaban por una versión parcial de esa palabra. De la necesidad de cambio en un país donde persistían modelos del antiguo régimen.
El odio de Olive Chancellor hacia el género masculino, cuyas raíces se nos esconden, va más allá de los intereses políticos. Creo que hay dudas sobre las reminiscencias lésbicas del núcleo argumental de la novela y no soy lo suficientemente entendido en su autor como para desarrollar esta línea, pero lo cierto es que para mi , la relación central de Las bostonianas tiene mucho de enfermizo, de necesidad de poseer, posiblemente , pienso, fruto de un apasionamiento que , por cortapisas sociales , no es capaz de trasladarse a la realidad, de manifestarse de una forma sana.
A partir de ahí, se desarrolla un argumento poblado de recodos , de fuerza, de giros sorprendentes pero completamente creíbles al mostrarse con tal transparencia que es imposible dudar de su veracidad.
El autor se toma su tiempo, para escribir , más bien contar, con serenidad y lucidez, con la pausa del tiempo que parece transcurrir ante nuestros ojos, y nosotros también debemos tomarnos ese tiempo si queremos disfrutarlo en toda su plenitud.
Antes citaba la capacidad de su autor para , como un psicólogo nada académico ni dogmático, presentarnos a sus personajes como si los hubiese abierto ante nuestros ojos; esto es algo que no sólo se corresponde con el trío protagonista , sino que todos aquellos seres que desfilan por la novela , están dibujados con precisión y generosidad. Pero es en ese trío, en especial en la ya citada Olive Chancellor donde alcanzan un nivel de penetración que debería de elevarla a los caracteres míticos de la literatura universal.
Como ya he dicho al principio, James es oscuro.
Oscura es la relación antes citada , de dependencia y posesión, oscura posiblemente la misión de rescate del joven Basil, oscuro el entorno dominado por la utilización pecunaria de cualquier ser humano y la lucha de clases, oscuro lo que nunca se dice y no podemos dejar de dudar.
Y oscura la frase que cierra esta impresionante novela, dejando en el aire uno de los finales más desoladores que nunca se ha escrito.
Creo que tendré que seguir buceando en Henry James.

Público  

lunes, 14 de diciembre de 2015

NOMINACIONES PREMIOS GOYA 2016

Escribo como siempre por estas fechas, con la satisfacción de que los Premios Goya se hayan convertido en una referencia de nuestro cine , consiguiendo ser , en muchas ocasiones, un impulso comercial para las películas nominadas.
En este caso, y desde la urgencia de hoy mismo y la base de que no he visto algunas de las películas nominadas, varios comentarios.
Truman me encanta y Un día perfecto me gusta mucho. En el quinteto de cabeza , nadie parecía dudar de La novia y de la calidad de producción de Nadie quiere la noche ; yo había dejado de lado a Coixet y la crítica no me animaba en este caso pero será cuestión de reconsiderarlo.
Pero la que de verdad me da una gran alegría es A cambio de nada , seguramente la que a nivel de taquilla podrá salir más beneficiada , merecidamente , de esta noticia. Enhorabuena.
En intérpretes, dos sorpresas que, como siempre , vienen de la definición de las categorías: que el excelente Javier Cámara se presente como secundario, sólo puede tener sentido bajo el intento de no enfrentarlo a su compañero de reparto, y que Irene Escolar figure como actriz revelación quiere decir que hay mucho ciego entre los votantes o que trabajan poco el teatro.
Por lo demás , me sorprende por ejemplo no ver El Club entre las latinoamericanas y que entre las europeas estén dos que , según creo, no se han estrenado comercialmente.
Entre las que echo de menos , siempre tiene que haber alguna , Feliz 140, su Maribel Verdú como principal y todos los demás ( hay dos nominadas ) como secundarios.
Pero la verdad es que en general no encuentro aberraciones de esas que te dejan descolocado.
Ahora a esperar , y a disfrutar de nuestro cine.

Público  

sábado, 12 de diciembre de 2015

CINE: LANGOSTA de Yorgos Lanthimos

Grecia/Uk/ Francia 2015
Colin Farrell. Rachel Weisz. Jessica Barden. Olivia Colman. Ashley Jensen. John C Reilly. Lea Seydoux. Ben Whishaw

Lanthimos es un sorprendente marciano.
Las historias de sus dos películas anteriores no podían dejar a nadie indiferente. ( Y no lo hacían, desde los que nos sentimos fascinados por su imaginación y su atrevimiento, hasta los que no consiguen superar su indignación ).
Además, era de agradecer su coherencia: llegaba a tal límite a la hora de desarrollar su narrativa que siempre era capaz de mantenerse en un perfecto equilibrio que, de perderse, habría caído en el ridículo. Creo que es de los pocos autores hoy día que se mueve con comodidad en el absurdo y en la profanación de lo tradicional. Sus piezas eran en el fondo parábolas oscuras en las que se hablaban de conceptos tan dados a la discusión como la posibilidad de pervertir la educación, la familia como cárcel o la necesidad del dolor. Pero en ellas no escatimaba las situaciones más duras si lo consideraba necesario. Verdaderas aberraciones en algunos casos para la moral más tradicional.
En Langosta da el salto al mercado internacional.
Es esta una posibilidad que el autor aprovecha para ser más ambicioso, a la hora que jugaba con un mayor presupuesto, pero lo más importante de todo es que en ningún caso se traiciona: Lanthimos no ha aligerado sus metáforas para ganar más público, sino todo lo contrario.
Vamos a ver, Langosta nos situa en un mundo donde ser soltero es una aberración. Frente a esto, esos individuos son trasladados a un hotel cárcel donde tienen 45 días para encontrar pareja; si esto no ocurre, se convertirán en el animal que elijan.
¿Como suena?.
Pues su desarrollo es apasionante. O a mi me lo resulta.
Pero como decía, es más ambicioso, y su sequedad anterior, se desarrolla ahora de una forma más compleja, generando dos líneas casi de género: por un lado, Langosta es una bella y dura historia de amor romántica, dramática, puntualizada en esos momentos con una música sinfónica y una narrativa en off evocadora; por otro, una rica epopeya de ciencia ficción política, no alejada de la legendaria Farenheit 451.
Ambas facetas son capaces de integrarse a la perfección, sin costuras, sin que nada chirríe. Con una factura que le otorga distancia pero que consigue el suficiente extrañamiento para hacer creíble una historia tan absolutamente increíble.
También los temas se amplían, Langosta habla de la crueldad de la imposición pública en el individuo, de las mil caras del amor, de la dictadura que a veces se esconde tras la apariencia de libertad, de la pareja como expresión de la hipocresía social...
Es tal la riqueza del guión que podríamos estar horas hablando de ella y tirando de diferentes hilos. Es intelectualmente sofisticada hasta el extremo. Una gozada. Y de nuevo un final tan abierto como desolador.
Además, consigue escenas tan encantadoras/ fascinantes/ poéticas como el lenguaje de signos creados por los dos amantes o esos animales de presencia anacrónica en el bosque, que remiten al inicio de la fábula.
Creo que ya ha quedado claro: Langosta me parece otra obra maestra de su autor.
Y van tres.
Lo que ahora me pregunto es si es mucho soñar que Lanthimos sea capaz de mantenerse en ese territorio particular, en ese mapa único, en ese mundo exclusivamente peculiar.
Espero que sí, aunque soy incapaz de imaginar su próxima propuesta . Lo único que sé es que yo seré de los que le estaré esperando.

Público

lunes, 7 de diciembre de 2015

EXPOSICION: ARQUETIPOS. Edward Munch

Museo Thyssen Bornemisza
Madrid
Hasta el 17 de enero.

Siempre que escribo sobre una exposición de pintura digo lo mismo: soy un profano.
Me asomo con sorpresa y sin ningún prejuicio.
Descubro y disfruto.
Tengo por supuesto mis preferencias, y entre ellas están los expresionistas, esos creadores que convierten sus obras en un catálogo de sentimientos, de sensaciones, de intentar describir y entender la existencia. De brochazos interiores que apelan no a nuestra razón sino a algo mucho más íntimo.
Munch me traslada a otra forma de contar. A una colección de impactos. A colores y formas tan salvajes que salen del corazón del artista y llega al corazón de quienes nos sentimos sobrecogidos ante esa belleza extraña y singular.
En esta exposición, preciosamente organizada a través de emociones y conceptos, además descubro su catálogo como un trabajo evolutivo , que recupera figuras en el tiempo hasta llegar a piezas perfectas, que consigue contar verdaderas historias en estas figuras que tanto dicen desde su fisonomía y desde el espacio en que se mueven.
No es fácil no sobrecogerse ante esas figuras mudas porque no consiguen lanzar su voz con todo lo que tienen en su interior , representantes de una sociedad tan injusta como alejada de poder comprender el significado de su propia existencia.
Esta exposición es un viaje hermoso y terrible, un viaje , repito, por una extraña belleza.
Un viaje del que, al margen de la hiperconocido El grito, traigo una de mis pinturas favoritas, esta niña enferma que parece concentrar toda la tristeza del mundo.
Una joya a nuestra disposición en Madrid.

Público

CINE: EN EL CORAZON DEL MAR de Ron Howard

USA 2015
Chris Hemsworth. Benjamin Walker. Cillian Murphy. Brendan Gleeson. Ben Whisaw. Tom Holland. Joseph Mawle. Jamier Sives. Donald Sumpter. Jordi Molla

Creo que aquellos que nos hemos criado cinematográficamente hablando en Sesión de Tarde ( y que cuando crecíamos un poco, lo completábamos con Sábado Cine ), tenemos una sensibilidad especial.
La sensibilidad de la aventura.
Terminábamos de comer, nos tumbábamos delante de la televisión, y nos preparábamos para lo que viniese: piratas, safaris, soldados, indios y vaqueros... era indiferente, sabíamos que nos esperaban dos horas apasionantes en otro lugar.
Y así, sábado tras sábado.
Obviamente, algunas eran muy buenas, otras sólo buenas, otras obras maestras. Pero todas nos ayudaban a viajar.
De vez en cuando, aparecen todavía películas que nos ayudan a recuperar aquella hermosísima sensación. Es cierto que es difícil recuperar la ingenuidad de entonces, pero sólo el hecho de conseguir asomarse al chiquillo que éramos, ya es importante.
Cuando aparece una de estas cintas, no discutimos ( siempre, por supuesto, de un nivel de calidad exigible y por encima de todo, del respeto al público ) sobre su objetivo, sobre si se acerca a ser una obra maestra o cual es su estilo...
No. Lo importante es lo que nos hace sentir.
Esa emoción por estar allí. Dentro de los fotogramas.
En el corazón del mar, con unas imágenes increíbles, y una cuidadísima dirección artística, es sin duda una de esas películas.
Todo comienza en el prólogo de Moby Dick. Herman Melville busca a un marinero jubilado para pedirle que le cuente una vieja historia que le hará que se tenga que enfrentar de nuevo con sus peores demonios.
Aquí comienza la epopeya de un grupo de hombres que buscaban su negocio en la caza de las ballenas y se encontraron con un vengador terrible.
Frente al referente literario, aquí la gran ballena, no es un demonio, sino un animal cuyo comportamiento es mucho más comprensible. Y el núcleo es la lucha entre dos hombres que terminan coincidiendo en la verdad.
La historia se va desarrollando entre recuerdos y tormentas, con , ya lo he dicho anteriormente, imágenes fabulosas del mar y de las ballenas, en especial las de ese magnífico monstruo.
Y yo, sentado en mi butaca, me siento como parte de esa tripulación.
Puede decirse que le falta épica y que grandeza de su narrativa no está a la altura de la grandeza de los elementos. Que Ron Howard es un artesano sin mucha personalidad, pero eficaz, que igual hace películas de sirenas que de corredores de fórmula 1.
Pues vale.
Pero yo he visto En el corazón del mar con una de mis hijas, y lo hemos pasado estupendamente.
Ahora que a pesar del gran número de canales de televisión no es fácil encontrar películas que merezcan la pena ( como hemos perdido en este sentido ), se agradece mucho que alguien se acuerde de que el cine también debe de ser entretenimiento, para todos.

Público

domingo, 6 de diciembre de 2015

CINE: SLOW WEST de John McLean

UK 2015
Michael Fassbender. Kodi Smit McPhee. Ben Mendelsohn. Brooke Williams. Rury McCann. Jeffrey Thomas. Caren Pistorius

De vez en cuando surgen pequeñas películas, óperas primas de desconocidos, que sorprenden y se convierten en regalos que no siempre la cartelera sabe aprovechar.
Ni siquiera cuando se haya conseguido la participación de una estrella como Fassbender ( también uno de los productores ) apoyando el proyecto.
Sundance se ha convertido en una especie de incubadora de este tipo de cine. Los directores que allí triunfan tienen una carrera asegurada, algunos conseguirán mantener su originalidad, otros preferirán venderse o convertirse en más convencionales. Eso el tiempo lo dirá.
Hace poco comentaba aquí Yo, él y Raquel, uno de los éxitos de este año del citado festival.
Ahora, una más. Tal vez estemos asistiendo a la normalización de este cine de búsqueda, como pasó en los ochenta con lo que se denominó el cine independiente americano.
Slow West sale de allí, con las mejores referencias.
También aquí consiguió que la crítica, al menos la mirase con interés. Y, si bien no ha tenido una larga carrera, si ha contado con pantallas, y esperemos que ahora su vida todavía se alargue en otras plataformas.
Lo merece.
Slow West pertenece al western . Sin embargo, no es un western al uso. ¿ Desmitificación modelo Sin perdón, añoranza? no, tampoco es un western crepuscular.
Como punto de partida fijémonos en un detalle: es una producción británica y dirigida por un escoces.
Dicho lo cual, sabemos que nos encontramos con algo diferente. Diríamos que desde la distancia de quien ha disfrutado del género y quiere interpretarlo a su manera.
Ese joven mirando a las estrellas, nos da ya una referencia, como la voz del narrador, nos recuerda a un cuento, una pequeña historia de un viaje por amor, de la pequeña epopeya inconsistente de un joven valiente ( o inconsciente ), internándose en paisajes que desconoce y cuya fiereza no llega a imaginar.
También su acompañante, ese forajido con corazón aunque muy cubierto, tiene cierto nivel de leyenda.
A partir de ahí, están todos los puntos comunes que siempre han abundado en el género: los indios escondidos, el cazarecompensas solitario, la banda de forajidos, la mujer que tiene que agarrar las pistolas.... lo que ocurre es que su desarrollo es diferente, estilizados en un guión breve, incluso con ramalazos de humor que hasta ahora desconocíamos entre pistoleros; tampoco el destino parece el habitual de estos hombres solitarios.
Posiblemente McLean nos cuenta el western que le gustaría vivir ¿ puede ser?.
Personalmente me sorprende la luminosidad de su fotografía y la belleza de sus paisajes. Pero no nos confundamos, el género es un género de sangre, de hombres, que no tiene mucho de romántico, y que exige, incluso para llegar a ese blanco final, dejar un rosario de cadáveres en el camino.
Podríamos hablar de un trasvase: ese personaje, ajeno al imaginario habitual, cruza los mares para impregnar un género tradicional con las aportaciones de su tierra, pero también él sufre la contaminación del original.
En fin, desde la aceptación de las convenciones a la búsqueda de otra mirada, Slow West es una muy agradable sorpresa. Muy disfrutable. Y sobre todo, descubre un director que, estoy seguro, tendrá mucho que decir.

Público

NOVELA: JUDAS de Amos Oz

Siruela
304 pàginas
También disponible en ebook.

De Amos Oz comencé a leer hace muchos años, precisamente durante un viaje a Israel.
Seguí luego con la intermitencia con la que su obra iba llegando a nuestro país, hasta que una editorial tan seria como Siruela parece haber decidido prohijarlo e incluirlo entre sus escritores de cabecera.
Son por lo tanto varias las novelas y relatos que conozco, y su imagen la asocio con un narrador que posee la capacidad de extrañamiento, de contemplar el mundo desde una perspectiva que, sin llegar al surrealismo, dista de lo corriente, como sin duda dista el país donde le ha tocado vivir y que parece intentar comprender.
Para mi, su obra más destacada es Una historia de amor y oscuridad, en la que, en lugar de tinta, parece haber utilizado sangre, para contar la historia de los suyos y en especial de su madre. Esa sinceridad parecía decirle al mundo que él había entregado suficiente para tener derecho a su propia opinión sobre un conflicto eterno, coincidiese o no con los mensajes políticamente aceptados.
Como cualquier mente inteligente e inquieta, Oz se ha cuestionado tal vez no tanto la situación como la posibilidad de futuro. Y eso le ha valido por parte de muchos el apelativo de traidor.
Y sobre la traición es sobre lo que se construye Judas.
La parte narrativa, con la extrañeza y la oscuridad habitual en él, se conforma como una especie de pieza de cámara para tres personajes presentes y dos ausentes, un retrato de las consecuencias que en los seres humanos tienen las decisiones políticas. Si su estatismo no cansa es porque ante nuestros ojos se va desvelando la complejidad de cada uno de ellos, de esas personalidades heridas y todavía sangrantes, posiblemente hasta su muerte. O en el caso de los que ya han muerto, hasta que llegue a desaparecer su recuerdo.
Pero creo que el falos más importante de Judas está en la reflexión.
Utilizando la figura de ese discípulo, cuestionando su figura, y profundizando también en la opinión que sobre Jesús tienen los judíos, Oz nos enfrenta con la injusticia que muchas veces se esconde bajo el apelativo de traidor, y que no tiene otro objetivo que el de apartar al pensamiento diferente. Tanto en lo que se refiere a la base conceptual como a la interpretación de la leyenda, la inteligencia de su autor y su capacidad para hacerse preguntas, nos lleva a recorrer una odisea intelectual que no deja de sorprendernos.
Estas páginas son capaces de aportar, o al menos a mi me lo parece, mucho más que muchos discursos encendidos sobre la cuestión israelí, siempre marcados por un odio atávico y una recolección de pesares e injusticias que son capaces de cargar las alforjas de las dos partes hasta el desbordamiento.
En cualquier caso, en Oz hay un compromiso, y ya no se circunscribe sólo a su pueblo sino a toda la humanidad, y ese compromiso es la lucha por la paz, por buscar soluciones, y pasa por dudar de que una sola idea pueda tener el valor de una vida humana.
Judas es una novela valiosa y sobre todo valiente, un libro que consigue estar cargado de pensamiento sorteando el cliché de las obras de tesis.
Amos Oz sigue siendo uno de los escritores más relevantes de la actualidad. Esperemos que voces como la suya se escuchen y nos acerquen cada vez más a un mundo donde sean los seres humanos lo realmente importante.

Público

viernes, 4 de diciembre de 2015

CINE: RAMS ( EL VALLE DE LOS CARNEROS ) de Grimur Hakunarson

Islandia 2015
Sigurbur Sigurjonsson. Theodor Juliusson

Es imposible no sentirse sobrecogido por el paisaje de Islandia que nos ofrece Rams.
La cámara del director capta perfectamente su intensidad, y también ese tono a invierno que parece moverse siempre entre la niebla y la melancolía.
Consigue un difícil equilibrio entre mostrar la belleza y no ejercer en la superficialidad de una tarjeta postal.
Y lo consigue porque no es ese su interés, sino contarnos una verdadera historia y, desde ella, trasladarnos el amor que sin duda siente por su país, pero no sólo por su paisaje, sino especialmente por las personas que lo habitan.
Poco sé de esa isla fría y lejana. Me ayudan las declaraciones del director en la presentación. Ahí habla de la importancia que tiene allí vivir de acuerdo con la naturaleza, yo después de ver la película diría que casi fusionado con la misma, y dentro de la ganadería, el especial protagonismo de las ovejas.
Con estos datos, nos asomamos a la relación entre dos hermanos, dos personajes que nos irán dando pistas para entenderlos, conocerlos como si fuesen nuestros familiares, para saber que llevan ya cuarenta años sin hablarse a pesar de vivir a pocos metros y de compartir ( competir ) la afición, veneración, por el ganado ovino.
La trama es simple, como todo el desarrollo de la historia; no hay ningún subrayado, ni efectismos innecesarios. Y sin embargo, lo que ocurre ante nuestros ojos, a mi me consigue apasionar, tal vez porque rezuma verdad.
El final es uno de los más conmovedores que recuerdo, uno de esos que consiguen ponerte el corazón en un puño.
Y es, una vez más, verdad. Lo sé. Que nadie vive feliz en el rencor, que en la peor de las disputas todos deseamos ( y más cuando está en el centro la fuerza de la sangre ) terminar con un abrazo que nos de verdadero calor.
Lo dicho, no hay aquí nada que sobre o que falte. Podría pensarse en uno de los tan valorados feelgood movies que últimamente invaden nuestras pantallas, pero tiene mucha más solidez y en ningún caso se desliza por lo fácil.
Además, el cine nos ofrece la oportunidad de conocer un lugar remoto, que en otro caso quizás nunca llegaríamos a atisbar ni comprender, perdiéndonos su fría belleza.
Rams me parece magnífica, por cierta, por singular, por tener alma.
Una maravilla inesperada.

Público

jueves, 3 de diciembre de 2015

TEATRO: LOS HERMANOS KARAMAZOV de Fiodor Dostoievski

Dirección.- Gerardo Vera
Versión.- José Luis Collado
Intérpretes.- Juan Echanove. Oscar de la Fuente. Fernando Gil. Ferrán Vilajosana. Markos Marín, Lucía Quintana. Marta Poveda. Antonio Medina. Antonia Paso. Chema Ruiz. Eugenio Villota. Abel Viton

Proyecto titánico: llevar al teatro una de las más grandes novelas de la literatura universal, de las más complejas , más de mil páginas de narración y de introspección psicológica. Una tarea que sólo se puede afrontar hoy día desde un teatro público. Un reto a aplaudir.
Y empecemos por el final: dentro de su dificultad , un reto que se salva en positivo.
Partamos del nivel narrativo: la versión que se ofrece del texto, es capaz de concentrar y hacer surgir con fluidez la terrible tragedia de esta estirpe maldita , que es la de una humanidad vista con la crudeza de quien tiene la valentía de afrontar sus peores pecados sin cerrar los ojos, asumiendo que sólo la compasión podrá salvarla del abismo.
Seguimos durante más de tres horas la historia de ese padre terrible, lascivo, avaro y cruel , que ha engendrado cuatro hijos , cada uno de ellos representando una forma de vivir siempre desde la desesperación y la previa derrota, siempre desde el sufrimiento en carne viva. Asistimos horrorizados a sus relaciones , a esos momentos en que la sangre se convierte en veneno y el amor está compuesto de odio.
También a esas mujeres que se ven atrapadas y forman parte de esa mugrienta tela de araña , que buscan en el fondo, como todos ellos, entender el significado de existir , y tomar partido por creer o dudar o negar el hecho de que todo termine aquí y nada de lo que ocurra tenga sentido.
Son más de tres horas de texto concentrado , y el mayor logro para mi es que durante todo ese tiempo, en ningún momento tuve la sensación de pesadez , estando enganchado yo también en el drama. Vi a algunos espectadores huir durante el pequeño descanso, pero fueron pocos y al regreso la sala seguía prácticamente llena.
Con respecto al montaje, no se puede olvidar que Gerardo Vera, antes de director fue escenógrafo, y eso está generalmente presente en todas sus producciones. La propuesta, sin ningún exceso, incluso austera, es de una gran belleza , gracias a unos paneles que encierran a los personajes y donde las ventanas al exterior cobran una importancia gótica , y sobre todo a una iluminación maravillosa, capaz de trasladar tanto el escenario como el interior de sus personajes.
Algunos pequeños efectos visuales y sonoros acompañan y puntean el desarrollo. Interesantes, algunos más adecuado que otros.
Como decía al inicio, el proyecto es titánico. Y muy difícil.
Personalmente encuentro algunos lastres para hablar de una propuesta redonda ( que se queda, eso sí, en grande):
Por un lado, la densidad de lo que ocurre ante nuestros ojos , es complejo mantenerla en tan largo espacio de tiempo.
Veo por ello cierto desequilibrio entre la primera parte , que me parece globalmente excelente , y la segunda donde me fallan algunas cosas.
Creo que no termina de estar conseguida la acción en lo que se refiere al final de la tragedia del padre en la casa familiar; las escenas que componen este módulo, hasta el crimen, no están bien encajadas, no consiguen un conjunto homogéneo; hay un momento en que el trajín de entradas y salidas tiene base de vodevil.
Personalmente no me gusta la resolución de la parte del hotel y la orgía, que creo rompe incluso el tono.
También echo de menos que la intensidad general no vaya en crecimiento sino que descienda ligeramente hasta llegar a una escena como la del juicio a la que en mi opinión le falta la grandeza que sí está en muchos otros tramos.
Esto último puede tener algo que ver con la interpretación . Siempre es correcta, eficaz, pero tal vez sólo en Juan Echanove ( actor que siempre he considerado excesivo y ante el que aquí tengo que quitarme el sombrero ) genera una creación tan potente que se nota su ausencia. El resto es homogéneo, adecuado, entregado, pero no sé si en el tramo final presiento cierto cansancio.
Repito de todos modos , es prácticamente imposible pensar en un proyecto de esta envergadura y complejidad sin fisuras. Y es mucho más lo bueno que lo negativo.
Los hermanos Karamazov queda como una epopeya teatral, una muestra de lo que se puede ofrecer cuando, en tiempos de recorte, alguien decide afrontar una aventura que entregará al público más de tres horas de arte.
Enhorabuena a todos los que lo hacen posible, por su atrevimiento y por el resultado.

Público

martes, 1 de diciembre de 2015

TEXTOS: EL CIRCUITO INTERIOR de Francisco Goldman

Turner
282 páginas
También disponible en ebook.

Hace muchos años, consiguió apasionarme Marinero Raso, la segunda novela de Francisco Goldman, una epopeya de lucha desde la nada hasta la dignidad , en un paisaje físico y moral del color del hierro viejo.
Años después, leí El arte del asesinato político, un libro escrito como un largo reportaje sobre el asesinato sin resolver del Obispo Gerardi en Guatemala. Testimonio comprometido de investigación desde el punto de vista de aquellos que creen que nunca se debe de callar, aunque hablar no sirva.
Me enteré del drama personal de la muerte de su esposa y me asomé a Di su nombre, una especie de catarsis personal; tuve que dejarla antes de terminar, algo que hago en contadas ocasiones. Su dolor me parecía demasiado íntimo, demasiado corazón.
Años más tarde, Goldman nos cuenta que volver a escribir ha sido , entre otras herramientas, una de las que ha utilizado para salir del agujero en el que le había sumido el duelo, y contar de una forma cercana sus pequeñas inquietudes y su visión de una ciudad a la que ama tanto como Méjico DF, recuperando también poco a poco, junto con su capacidad fabuladora, su alma combativa.
El circuito interior al que hace mención , es un conjunto de carreteras en las que se atreve a aprender a conducir, enfrentándose de una forma nueva a esa selva plural y urbana. También la metáfora  de los caminos que irá recorriendo hasta conseguir ser el de siempre.
No veo demasiada unión en estos textos que darían para dos o tres reportajes o ensayos. Importantes por supuesto , tanto en su descripción nada turística del entorno, como en su compromiso radical frente a la corrupción imperante en el gobierno, con sus ataques directos a Peña Nieto y en su denuncia de unos crímenes horrorosos , el abandono de las víctimas, la impunidad de los culpables. Esperanzador en su epílogo, considerando como tal ese párrafo final donde aboga por reconocer la necesidad de los ciudadanos del país ( como en otros de la zona ) de que las cosas cambien.
Supongo que el hecho de que Goldman haya afrontado esta obra como una terapia no le resta valor. De acuerdo que en su fuerza expresiva no está la pluma de un convaleciente.
En cualquier caso , yo espero que nos regale de nuevo una narración como aquella en que consiguió recordarme a Faulkner y a a Melville. Eso ocurre pocas veces.

Público