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jueves, 5 de noviembre de 2015

TEATRO: CUANDO DEJE DE LLOVER de Andrew Bovell

Director.- Julián Fuentes Reta
Intérpretes.-
Jorge Muriel. Pilar Gómez. Ascen López. Pepe Ocio. Susi Sánchez. Angela Villar. Felipe G. Vélez. Francisco Olmo. Borja Maestre

Recuerdo hace años una entrevista con un autor o director teatral, que cuestionado sobre la complejidad de su obra, planteaba que la puesta en pie de una representación dramática implicaba muchas veces años de escritura y meses de puesta en escena , y que por lo tanto el público no podía esperar alcanzar todo en sólo dos horas.
La afirmación me parece excesiva; precisamente considero que uno de los valores de un creador es conseguir transmitir en un espacio de tiempo el largo proceso de gestación.
Sin embargo, sí es cierto, que es importante implicar al público, exigirle un esfuerzo y convertirlo en parte de la ceremonia que es el teatro.
¿Siempre? . Por supuesto que no. Como en todo, dependerá del valor de lo que se ofrezca a cambio de su esfuerzo.
Cuando deje de llover es una obra que , en sus primeras críticas el pasado año y antes de ser bendecida por los premios Max , causó cierto desconcierto. No en vano, es una obra extraña. El paso del tiempo la ha traído de vuelta, ahora ya plagada de alabanzas y convertida en uno de los éxitos de la cartelera madrileña.
Y es que no es una obra fácil en principio.
La deconstrucción a la que está sometido el argumento, formado por diferentes piezas de parejas y monólogos,  que se van cruzando en el tiempo y el espacio, pueden llegar a confundir al principio, incluso llega algún momento en que ( en una visión positiva del espectáculo ) se acepta la confusión y la idea de que no va a llegar a comprenderse todo, aunque al final todo encaja, pero para ello es necesario alcanzar ese final con concentración.
Pero vayamos por partes; ¿ merece la pena el esfuerzo?. Sin duda.
En primer lugar hay que hablar del texto, una de las escrituras más inteligentes que he visto en los últimos tiempos. Su autor afronta el reto, pocas veces visto en teatro, de narrar una novela, un largo relato de diferentes generaciones. Si al terminar recordamos la historia, no deja de sorprendernos su inmensidad. Todo ello sostenido en precisión , en selección y en un andamiaje de referencias que nos van sirviendo de agarraderas y que son tan plurales como una sopa de pescado o la bata de Diderot.
De todas maneras , y a pesar de que el texto me parece magnífico, la verdadera protagonista de esta representación es la puesta en escena . No sé si deudora de otras versiones u original, pero excelente.
El director opta por el riesgo, una vez más por pedirle al público que se implique, que esté atento, y lo hace arriesgando mucho. No hay aclaraciones y sí fusión, no se mueve en la realidad sino en una especie de limbo poético. Con muy pocos elementos y sin estridencias, consigue una agilidad donde no existen los tiempos muertos , con imágenes que sorprenden por la austeridad de su belleza.
En su propuesta hay momentos en que sentimos que estamos percibiendo la narración desde la mente perdida de una mujer enferma o desde el recuerdo de un anciano, o desde el miedo de una madre que ha tenido que quedarse sola, o.... es decir, desde una especie de nivel mental de sus personajes , fundidos en la búsqueda de ese perdón, de esa hermandad final.
Y sobre todo, en lo que podría parecer un juego metódico, es capaz de dejar que fluya la emoción, alcanzando momentos tan sobrecogedores como la despedida de la pareja perdida, ella en su pasado y él en su futuro, que bella historia de amor, y que el aire corra por el escenario, oliendo siempre a verdad y a vida.
Cuando deje de llover es una obra dura que nos habla de la sangre , de las herencias que no se ven , de los pecados y los secretos que se arrastran en el tiempo como veneno, pero también de la cura, de esa que salva a toda una familia desde su pasado, porque es suficiente con un abrazo, con reconocer nuestra fragilidad, con pedir y dar amor.
Porque la vida siempre sigue.
El público de anoche, deduzco de sus aplausos, vivió la representación con la implicación necesaria , con concentración, agarrados a la historia, y les mereció la pena.
A mi también. Mucho. Muchísimo.

Público  

3 comentarios:

Isabel dijo...

Perfecta definicion de la obra y de como afecta al espectador. Añado que la interpretacion actoral es magnifica.Que rueden las representaciones para que nadie se pierda esta maravilla

Ruth Alhambra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ruth Alhambra dijo...

Sí, porque al final, All we need is LOVE :::