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sábado, 28 de noviembre de 2015

CINE: THE ASSASSIN de Hou Hsiao- Hsien

Taiwan 2015
Shu Qi. Chang Chen. Zhou Yun. Tsumabuki Satoshi. Juan Ching- Tian. Hsieh Hsin- Ying. Sheu Fang Yi

Verdadera curiosidad , a la vez que ganas, a la hora de ir a ver esta película de acogida dispar.
Para algunos, una obra maestra incuestionable, marcada por un difícil nivel de belleza, una estética nunca vista.
Para otros, un bodrio infumable, pesado y muy difícil de seguir.
Admitiendo cualquier opinión, lo cierto es que no puede dejar de sorprenderme que haya críticos que expresen su incapacidad para entender la historia narrada.
Hay que asumir que siempre existen diferencias culturales ( ¿ o pensamos que por ejemplo Amama se seguiría a la perfección en Taiwan? ), así como, al menos en mi caso, que no siempre distingo unos de otros a los personajes de películas orientales, pero al margen de esto, lo que se narra en The Assassin puede seguirse bien, repito, aceptando alguna pequeña pérdida, en cualquier caso, mucho mejor que, por ejemplo, The Grandmaster.
Creo que fue Ang Lee y su Tigre y Dragón el primero en entender el atractivo que este tipo de historias podría tener para el público occidental. Fue todo un éxito que creó escuela, entre otros, la trilogía de Zang Yimou comenzada con Hero.
Pero no nos confundamos, la que ahora nos ocupa no está pasada por el tamiz del cine más universal. The Assassin, basada al parecer en una leyenda autóctona, tiene su propio ritmo, huye de la espectacularidad y no busca un sistema de narración clásico. Tengo la sensación de que está más cerca de otra propuesta que, si no me equivoco, se titulaba Ashes of Time, de paso efímero por nuestras pantallas.
Eso no quiere decir que en esta estilización no existan elementos reconocibles, pero más en lo que se refiere al mundo de las leyendas, como la monja/ bruja, la heroína solitaria y enferma de amor ( su personaje no está lejos de los western ), el brujo, la maldad acuñada en una mujer familiar, el hombre causa y efecto....
Pero , a ver como lo explico, aquí las cosas no se cuentan, si no que parece que suceden, y a nosotros nos corresponde encadenarlas.
Nos encontramos en una edad media donde Oriente estaba muy por encima de la sucia Europa, en un escenario exquisito , también en la elaboración de sus comportamientos; la lucha por el poder ( confusa entre clanes y provincias ) se ve contaminada por un encargo de muerte, y este por un intento de impedirlo enviando lejos a la asesina; también con una historia de celos y traición. Todo parece de alguna forma velado en imágenes, como respondiendo a los sentimientos también velados de sus personajes.
Podría hablarse casi de una trama shakesperiana si los conflictos estuviesen más perfilados, pero The Assassin se mueve siempre en la levedad de un sueño.
Como paisaje, y esto ya se ha repetido incluso por parte de los detractores de la cinta, un marco de una belleza absoluta, pero no una belleza de postal, sino una belleza habitada, meticulosa en la recreación de la historia, con una distancia intermedia que no apabulla en el primer plano para tampoco crear escenografías complejas, sino realidades. Hay amor por un pasado que se recrea en toda su complejidad, en toda su hermosura, una forma de acercarnos con un enorme respeto a una cultura milenaria que, ya lo he dicho antes , estaba muy por delante de la des resto del mundo.
De todas maneras, hay algo que me gustaría destacar, más bien una sensación, y es que The Assassin es una película pequeña, manejable, cercana. No sé si es otro de los valores del director, pero a mi en ningún caso me transmite la sensación de superproducción.
Me ha gustado mucho, cierto. También es verdad que algunos abandonaban la sala. Yo tengo la seguridad de que va a ir ganando en la memoria, a medida que se le deja reposar.
En cualquier caso, el debate siempre es positivo, porque va unido a la libertad, la mía en este caso me ha llevado a disfrutar.
Y repito, sé que crecerá en mi recuerdo.

Público

DVD/ CINE: HISTORIA DE LA MEVA MORT de Albert Serra

España 2013
Vicenc Aballo. Eliseu Huertas. Lluis Serrat. Montse Triola. Noelia Rodenas. Clara Visa. Lluis Carbó. Kitu Pau. Claudia Robert

Hace unos años, me fascinó Honor de Caballería, una película de Albert Serra donde, desnitrificando la figura de Don Quijote a través de su humanidad cotidiana, lo acercaba mucho más a lo posible. Había mucho riesgo en la propuesta y una clara invitación a declinar el verbo contemplar.
No he podido ver El canto de los pájaros, apenas unos días en pantallas marginales, pero he leído que su planteamiento es similar con respecto al viaje de los tres Reyes Magos rumbo a Belén.
No importa que esta que nos ocupa haya vencido en el Festival de Locarno. Si la etiqueto como DVD es porque poder verla en las pantallas de un cine ha sido algo prácticamente imposible, y sólo gracias a plataformas como Filmin he podido llegar a ella.
Me encuentro ante la propuesta posiblemente más ambiciosa de su autor.
De nuevo hablamos de acercarnos a los mitos, en este caso dos ( nada menos que Casanova y el Conde Drácula juntos en un misma historia ) pero tengo la sensación de que aquí no consiste en acercarnos a ellos por si mismos, sino como medio para trasladarnos la visión de Serra sobre un periodo de la Historia, la caída del Antiguo Régimen y la aparición de las revoluciones en Europa.
Es cierto que en la primera parte, Casanova nos muestra un día a día que lo convierte en un personaje mediocre, sucio, escatológico incluso, y cuyo atractivo entendemos que proviene sólo de una posición no ganada.
Sin duda esa es la visión que su autor quiere trasladarnos de una sociedad infecta y aburrida que está llamada a desaparecer para que la humanidad no se hunda en un pozo negro.
El segundo capítulo tiene lugar en los Cárpatos, en una aldea rural de costumbres atávicas, donde un Drácula totalmente privado de las referencias estéticas habituales, se convierte en el guía de una oscuridad que terminará demostrando donde está verdaderamente la fuerza frente a la maldad banal de la decadencia.
Fácil metáfora, creo, si somos capaces de observarla con calma y asumiendo cierta ignorancia que se irá desvelando poco a poco.
Esta Historia tiene muchas secuencias de una importante belleza y una lentitud pictórica que, si bien puede exasperar, es también un fantástico descanso para la retina.
Se le pueden aplicar muchos adjetivos: desmesurada, arriesgada, original, singular, imperfecta, irregular, fascinante, para algunos aburrida...
Sin duda es un cine diferente. Y personalmente creo que nos sigue recordando que hay un director, Albert Serra, del que se puede esperar, sin duda , una obra que nos haga temblar. Por el camino nos va dejando muestras tan importantes como esta.
Cero a los distribuidores.

Público

miércoles, 25 de noviembre de 2015

NOVELAS- EPISODIOS NACIONALES- Segunda Serie V-VI - EL 7 DE JULIO/ LOS CIEN MIL HIJOS DE SAN LUIS de Benito Pérez Galdós

Diversas editoriales
También disponible en ebook.

Seguimos paso a paso, capítulo a capítulo, recorriendo la historia de España de mano de la pluma de Galdós y de sus personajes.
No es fácil en ocasiones entender y acompañar a este pueblo mudable, feroz y compasivo, vehemente y romántico, que hora alaba la búsqueda de la libertad a través de la Constitución, hora se rinde de nuevo al absolutismo, apoyando a un rey que no merece tal apoyo.
Creo que , si bien esta segunda serie es más prolija que la primera tanto en personajes secundarios como en estilos, quizás también debido a una situación histórica más confusa, en ocasiones se hace más dispersa , pero no por ello pierde los valores del conjunto como crónica, ni, desde el punto de vista literario, su maestría en la creación de tipos y su agilidad para pasar del drama al humor, en una capacidad de observación llena de ironía.
El 7 de julio, centrado en Madrid, nos hace bascular entre los apoyos de los realistas a Fernando VII y las dotes de conspirador del monarca, frente a aquellos que consideran necesario aprovechar los pasos adelante que se han dado en el trienio liberal.
En este paisaje, confusos se mueven, no sólo Salvador Monsalud que, siendo la columna vertebral de esta serie, no posee el protagonismo absoluto, sino también su hermana postiza Solita y su padre , junto con otros ancianos que representan los distintos flancos de una guerra que ya parecía librarse en la calle.
En Los cien mil hijos de San Luis cambia la visión, y es que por primera vez se erige como narradora una mujer en primera persona, Jenara de Bahamonde , cercana en su frivolidad y su egoísmo al referente masculino de Pipaón que protagonizara La segunda casaca, aunque aquí su autor parece tratarla con más cariño que a aquel, multiplicando el humor ante lo que se pueden considerar en su época veleidades femeninas. Lo cierto es que en esta novela se contienen algunos de los textos más divertidos que hasta ahora me ha dado el conjunto, y estos siempre se deben a las aventuras del encuentro inconcluso y los deseos no correspondidos de esta señora , así como su donaire en la expresión de las diferentes situaciones en las que se va encontrando.
Relato de nuevo con amplio peso histórico y costumbrista pero que, por encima de todo, son novelas de ficción donde la crónica es válida en la medida en que afecta a los narradores del relato.
He leído alguien que decía que en los Episodios Nacionales , Galdós desarrolla la historia hacia adelante , en lugar de optar por la posición de historiador que mira al pasado. Efectivamente ese es uno de los valores de esta divertida y entretenida colección, como una forma diferente de acercarnos a lo académico.
Poco más que decir que seguiremos.

Público
  

viernes, 20 de noviembre de 2015

CINE: UNA PASTELERÍA EN TOKIO de Naomi Kawase

Japón 2015
Kirin Kiki. Masatoshi Nagase. Kyara Uchida. Miyoko Asada. Etsuko Ichinara

Conozco otras dos películas de Kawase: El bosque del luto y Aguas tranquilas.
Creo que ambas parecen moverse en un aura mística, muy cercanas al estudio de la muerte como tránsito, pero si somos capaces de contemplarlas con la misma placidez que respira la mirada de su directora, seremos capaces de percibir, y en mi caso compartir, una hermosa filosofía sobre la vida, en armonía con la naturaleza y, por supuesto, con el resto de los seres humanos.
Pocas carreras tan coherentes y tan continuas en sus principios, pocas carreras tan referentes a un credo.
Leo que Una pastelería en Tokio es el primer caso en que parte de un material ajeno, de una novela.
Tal vez eso sea lo que marque cierta diferencia, porque lo cierto es que es la película más asequible de su autora, por decirlo de alguna manera, la más habitada.
Nos encontramos con tres personajes principales, solitarios por diferentes razones, y una anécdota llena de ternura: una anciana se acerca a pedir trabajo en la pastelería del título y, tras el rechazo final, conquista a su futuro jefe por el sentido del gusto. Esta pareja y la primera hora de la cinta, no está lejos de las premisas de las comedias americanas de Capra.
Tampoco el desarrollo posterior, donde se va desenredando el drama, es muy diferente de cualquier melodrama clásico.
Lo que sí lo hace diferente es que Naomi Kawase en ningún caso se limita a ilustras la historia. De hecho, cabe pensar que precisamente la decisión de utilizar ese material se debe a la cercanía del mismo con sus ideas, ofreciéndole un perfecto armazón para las mismas.
De nuevo, la muerte, y muerte es una palabra demasiado agresiva para la placidez del tránsito al que asistamos, está presente; también lo está la naturaleza y la llamada a que aprendamos a contemplarla sin prisa, sin miedo, absorbiendo su serenidad.
Pero sobre todo, está la lección de vivir de otra manera en nuestro caótico mundo, aprender a ser felices, de hecho, aprender lo que es la felicidad y como descubrirla en las pequeñas cosas; aprender a vivir cada día, cada minuto.
Una pastelería en Tokio queda como un cuento delicioso, encantador, y si además tiene la capacidad de hacernos reflexionar sobre como llegar a ser un poco mejores, sólo nos queda acogerla con agradecimiento.

Público

jueves, 19 de noviembre de 2015

TEATRO: EL PÚBLICO de Federico García Lorca

Director.- Alex Rigola.
Intérpretes.- Nacho Vera. Pep Tosar. Nao Albert. Guillermo Weidkert. Laia Durán. Daniel Boceta. Jesús Barranco. Pau Roca. María Hernánz. Jorge Varandala. Jaime Lorente. David Luque. Irene Escolar. Juan Codina.

Son muchos los que recuerdan como un hito teatral el montaje que Lluis Pasqual hizo de El Público en su estreno en el María Guerrero.
Personalmente no pude disfrutarlo.
Sin embargo sí tengo otro, extraño, en la memoria: el realizado por una compañía americana en un reducidísimo teatro off en Los Angeles, allá por 19889,
Los medios eran pocos, pero la sensación que tuve entonces fue la de una hermosa experiencia poética.
Viendo ayer tarde la representación que, con todas las entradas vendidas, ha puesto en pié Alex Rigola en La Abadía, la primera sensación es que no recordaba en esta obra tal nivel de densidad.
Es cierto que la palabra de Lorca , que se disfruta, se paladea, leída, puede llegar a ahogar cuando nos llega a torrentes , como ocurre en este texto brillante y desbordado.
Tal vez con esa base , lo más adecuado no sea la condensación oscura y llena de simbolismo que se nos ofrece, sino un artilugio algo más ligero, con más luz y que dejase respirar el texto.
Por otro lado, creo, y sé que me va a costar explicarlo, que El Público necesita una revisión o una distancia:
En el texto parecen confluir dos ideas pero que yo creo, son la misma, el escritor habla de su homosexualidad escondida ( una homosexualidad que tiene mucho de femenino ) y al mismo tiempo de la necesidad de crear un teatro diferente , el teatro de la verdad, aquel que ya no tiene porqué esconderse tras tragedias de mujeres de los pueblos de España y puede contar la realidad de su creador, escupirla al espectador, consiguiendo no emular sino crear los verdaderos sentimientos y, porque no, pulsiones.
Personalmente opino que, si nos ponemos en contexto, para Lorca era lo mismo, ese joven que regresa del pasado para exigirle que deje de representar dramas antiguos y se atreva a contar su historia. Contar la verdad era abrir las puertas.
Las cosas han cambiado, ya nadie se sorprende de ver entre las tablas una historia de amor sea del carácter que sea y existen propuestas de todo tipo, en fondo y forma. Pero la versión de El Público que sigue ahí, aun parece moverse en un nivel conceptual que hoy no es fácil de interpretar.
En este sentido, nos encontramos ante dos líneas que no terminan de encontrarse , una caminando por la lírica ( para mi la más válida ), es ahí donde se identifica el dolor, donde se atisban historias, donde podemos identificarnos con el desconcierto de su creador, su miedo, su verguenza. Rigola consigue llenarla de una furia soterrada y de una sensualidad agresiva, representada en esos cuerpos expuestos.
Pero hay otra,  la filosófica, con un excesivo final, donde el texto parece comerse a lo que hasta entonces era una fusión estética de figura y palabra. Donde tengo la sensación de que se me golpea pero no consigo entender en su totalidad lo que se pretende, no traspaso.
Por lo que se refiere a la representación concreta , ya he dicho que la oscuridad , aunque hermosa , me parece excesivamente densa , pero además, el surrealismo , que personalmente disfruto, no debe de entenderse como un derecho a generar confusión, sino que , al contrario, debe de respetar esos hilos de araña a los que podemos ir enganchándonos para saltar de un lugar a otro. En este montaje parece que en ocasiones todo vale por generar una imagen potente y, el hecho de que sin ninguna explicación , algunos actores dupliquen papeles , no ayuda a la claridad ; de hecho , el episodio de las damas que no consiguen salir del teatro queda totalmente perdido, y tampoco siento que el grupo de estudiantes tenga la suficiente entidad. Ese final que debería de cerrar la representación , me parece perdido.
A la salida , a pesar de los aplausos , eran muchas las voces que se atrevían a susurrar su absoluta ignorancia sobre lo que acababan de ver.
No quiero, de todas maneras , trasladar una reflexión totalmente negativa ni mucho menos . Como ya he dicho, el texto de Lorca es fastuoso, Rigola compone un tono general magnético, hay belleza, una música de jazz fantástica, un prólogo conseguido y está Irene Escolar , que convierte en arte todo lo que toca. Es una representación muy correcta.
El problema es que un texto como El Público no admite la mera corrección, es un texto endiablado, que sólo desde la grandeza puede llegar a alcanzar su plenitud.
NOTA: ¿ No es contraproducente que tanto en el programa como en la web del teatro se informe de que el espectáculo dura una hora cuando luego se extiende más de veinte minutos?, transcurridos sesenta minutos, algunos asientos comenzaban a rebullir.

Público
    

martes, 17 de noviembre de 2015

NOVELA: LA FAMILIA KARNOWSKY de Israel Yehoshua Singer

Acantilado
547 páginas

Recuerdo hace muchos años, que en televisión había unas series que, bajo la denominación común de Grandes Relatos, nos acompañaban por las noches de lunes a viernes.
Eran largas historias, sagas familiares, generalmente situadas en otras épocas y que se desarrollaban desde diversas generaciones de una misma familia y de sus personajes satélites, como forma de traspasar sucesos verídicos.
Era habitual que estas propuestas se basasen en novelas, en relatos clásicos que de esa manera se acercaban a un público más numeroso que el de los lectores.
Eran obras que destacaban fundamentalmente por su aliento narrativo.
La familia Karnowsky es un ejemplo de este tipo.
Escrita a mediados del siglo anterior, recorre en sus más de quinientas páginas tres generaciones de una familia judía a través de tres varones: el primero abandonará su Polonia inicial para asentarse en Alemania y llegar a ser un importante industrial, su hijo terminará convirtiéndose en un médico de éxito pero su carrera se verá truncada por la llegada del nazismo; en su huida a Nueva York, su descendiente tendrá que afrontar la pérdida de sus raíces y su falta de referencias, algo que ya había comenzado a sufrir en su país natal.
Se da por lo tanto la pluralidad de lugares y paisajes necesario para que este nomadismo pueda transmitir un espectro amplio geográficamente , lo que tiene su correspondencia en costumbres sociales, visicitudes políticas, vaivenes económicos...
La mayor singularidad en este caso es que hablamos de una familia judía, con su cultura, sus costumbres, su arraigo y su apertura a otras religiones, la dificultad de mantenerse puro, de ser coherente, de ser honesto y estar orgulloso de su origen.
Alrededor de la columna vertebral, son muchos los personajes secundarios que rodean a los protagonistas, ofreciendo un mosaico colorista y complejo, en un fresco que recorre casi un siglo, dos guerras mundiales y la consolidación del país más poderoso del mundo.
Singer afronta esta narración desde el deseo de contar la historia de su gente, sin optar por ello por una mirada complaciente; su visión poliédrica adquiere por momentos la fuerza de una maldición bíblica, algo inherente a este pueblo errante pero también a veces excesivamente soberbio.
La familia Karnowsky es una excelente experiencia de lector, sumergirse en una de esas largas aventuras humanas y acercarse a la existencia de unos personajes vivos.
Yo la he gozado, como cuando de pequeño, me perdía en las páginas que me hacían viajar en el tiempo y en el espacio.
Leer, uno de los regalos del ser humano.
Y novelas como estas vienen de vez en cuando a recordárnoslo.

Público

domingo, 15 de noviembre de 2015

CINE: TRUMAN de Cesc Gay

España 2015
Ricardo Darín. Javier Cámara. Dolores Fonzi. Eduard Fernández. Silvia Abascal. Pedro Casablanc. Alex Brenemuhl. Nathalie Poza. Elvira Minguez. Ana Gracia. Frances Orella. Jose Luis Gómez

Creo que es muy propio de la cultura occidental considerar de mal gusto afrontar la muerte con un exceso de franqueza.
En otras latitudes, es un paso que se asume con menos traumatismo.
No aquí.
Por eso, una película como Truman, por muy lograda que esté, parte del handicap de saber que son muchas las personas que se van a sentir agredidas por una historia que, a fin de cuentas, gira de forma abierta y contundente alrededor de una despedida.
Dos amigos y cuatro días. Uno de ellos en fase terminal y decidido a no continuar con el tratamiento recomendado por los  médicos. El otro, consciente de que posiblemente sea esta la última vez que se vean con vida. Ah, y un perro, claro: Truman.
Ya en las películas anteriores de Cesc Gay, se veían claramente dos virtudes muy importantes a la hora de poner en pie la que ahora nos ocupa: el director escribe muy bien y es excelente dirigiendo actores.
En cuanto a lo primero, frente a propuestas anteriores, elaboradas a base del cruce de historias, en esta hay una concentración inversa, sólo dos personajes principales y un grupo de anécdotas mínimas orquestadas alrededor de un mismo tema , sin aspavientos. Una vez más, el guión consigue por un lado una gran naturalidad, al mismo tiempo, la apariencia ligera que lleva a la sonrisa, y ello sin olvidar la trascendencia del tema a tratar. La construcción de los personajes y de su relación tienen tantos matices como tiene la vida. Todo suena a verdad, y la verdad es el camino directo a la emoción.
Por lo que se refiere a los actores, sin duda si hay una cinta que puede calificarse "de actores" es esta. No sólo todo báscula alrededor de los dos personajes principales, sino que además nos acercamos a ellos en un continuado primer plano. Los observamos en cada gesto, leemos en su rostro sus más íntimos pensamientos. Dos papeles así exigen a dos maestros absolutos para que no se caiga todo el andamiaje. Darín hace mucho que ha demostrado ser un gran histrión y aquí, con ese fantástico regalo, revalida su condición, pero personalmente me interesa más Javier Cámara, a quien desde Hable con ella considero uno de los mejores intérpretes de nuestro país; en este caso le toca lo más difícil, escuchar y mirar, y con esa función hace una composición de nuevo superlativa.
De todos modos, la capacidad de director de actores de Cesc Gay no se limita a ellos dos, todas las apariciones episódicas del conjunto de actores que les acompañan en papeles muy por debajo de su capacidad, pasean por la película en estado de gracia.
Finalmente, hay algo que quiero destacar y que hace , creo, que Truman pase de ser una buena película a ser una gran película, y es su contención. Podía haberse convertido fácilmente en un drama desaforado o en una comedia astracanada, ambos caminos mucho más fáciles que el elegido por su director.
Sin embargo, en Truman hay un continuo equilibrio entre el pudor y la sinceridad, algo que impide que, en un tema tan delicado, ni siquiera se roce la pornografía sentimental. Está en la escritura, está en las interpretaciones, está en la mirada.
Hace poco tuve la mala suerte de perder a un gran amigo, a una de las personas que me han acompañado desde mi infancia. Entiendo quizás por ello mejor esta historia y, sobre todo, agradezco su honestidad. Tal vez sea el momento de que empecemos a ver la muerte de otra manera.
Con Truman se produce ese milagro.

Público

jueves, 12 de noviembre de 2015

ENSAYO: VOCES DE CHERNOBIL de Svetlana Alexievich

Debolsillo
300 páginas
También disponible en ebook.

Cuando hace poco otorgaron a Svetlana Alexievich el Premio Nobel de Literatura tengo que reconocer que me sorprendió: era una escritora a la que desconocía totalmente y , sin embargo, algunos artículos citaban que había estado en las quinielas de los favoritos en los últimos años.
Tranquilizó mi vanidad cultural saber que sólo había una obra suya traducida en nuestro país y que era una periodista , dedicada al género del ensayo.
En cualquier caso, hay que intentar llenar todas las lagunas, y por ello me he lanzado a descubrirla con este conjunto de monólogos, recopilación de más de diez años de testimonios , sobre la hecatombe nuclear que se produjo en la antigua Unión Soviética no hace muchos años.
Lo primero que sorprende de su lectura , como reflexión extraliteraria , es lo lejos que está ya aquella época, porque si entonces hubiesen existido como ahora las redes sociales y los nuevos medios de comunicación , la trascendencia del suceso se hubiese multiplicado por millones. Posiblemente una de las consecuencias habría sido el pánico, pero también , otra, hubiese sido seguramente la conciencia colectiva , la responsabilidad frente a lo ocurrido y a sus víctimas.
Porque Chernobil , que a nosotros apenas nos llegó a través de telediarios y periódicos, adquiere en manos de esta escritora la dimensión de un Apocalipsis , pero con características que lo hacen aun más aterrador:
Por un lado, es una epidemia silenciosa. Muchos de sus orantes han vivido la guerra , y todos exponen el contraste entre esa brutalidad conocida y la que ahora llega, sin color, sin olor, sin forma, invisible. Y por supuesto sin que nadie pueda localizarla ni medir su alcance.
En segundo lugar , el desconocimiento, su prolongación en el tiempo pero además , la sensación que transmiten todos los relatos de que nunca ha existido un verdadero control de lo ocurrido, y de que incluso las consecuencias, si bien no en los niveles brutales del inicio, podrían estar aun poblando la tierra como mortífera plaga.
No sé cuantos textos recoge el libro, estructurados en tres partes cuya diferencia no termino de encajar , pero que no por ello dejan de perder valor como conjunto.
En ellos escuchamos a las víctimas , víctimas de todo tipo y situadas en diferentes ámbitos, desde aquellos que directamente se expusieron a la radiación como liquidadores hasta los vecinos más alejados que todavía no conocen en su totalidad las consecuencias; el horror aparece y aparecen los monstruos , aunque sin ninguna pretensión pornográfica, porque lo que realmente importa es la humanidad; y de fondo, en un nivel presente en prácticamente todos los relatos, los niños, indefensos y sufrientes representando una generación cortada de raíz y a la que no se ha dado otra posibilidad que mirar el mundo y la vida a través de una sucia ventana sin futuro.
Voces de Chernobil es también un libro de justicia.
La caída del comunismo, más que la caída de unas ideas políticas , se muestra como la caída de los regímenes con los que los seres humanos son capaces de pervertir cualquier buena intención.
Su grandeza abarca la destrucción de un mundo. Un mundo que seguía manteniendo orgulloso su pátina de primitivismo y que se golpeó brutalmente en nombre del desarrollo de los demás.
Hay incertidumbre en ese futuro, que ya no es un cielo abierto sino un lugar lleno de dudas.
Alexievich es capaz de no sucumbir ante estos testimonios y de recogerlos con la limpieza de la literatura aunque no pretenda serlo. Creo que muestra un nuevo camino para la realidad, más cercana al documental y sin duda necesaria.
Posiblemente este Nobel, icónico, esté premiando un nuevo género, una nueva forma de contar.
No deberíamos alejarnos demasiado. Siempre es necesario, importante, tener un ojo en el mundo que nos rodea, un mundo hoy día maravilloso pero también en peligro, y que a fin de cuentas es el único que tenemos.

Público    

viernes, 6 de noviembre de 2015

CINE: TAXI TEHERAN de Jafar Panahi

Irán 2015
Docudrama.

Hace años, me sobrecogió una película titulada El Círculo, en la que a través de varias historias cruzadas, se mostraba lo terrible de la condición de la mujer en Irán. Era desolador contemplar como un país podía convertirse en una cárcel sin salida. Casi sonaba a  fabulación, algo que, lamentablemente, fuimos comprobando que no era así, sino que la realidad podía llegar a ser aun mucho más terrible.
No me extrañó conocer que ese régimen brutal, había condenado a su autor a la absurda prohibición, entre otras cosas, de hacer cine.
El intento de silenciarlo no es más que otra muestra de hasta donde puede llegar el terrorismo contra la libertad.
De todos modos hemos conocido que en los últimos años, Jafar Panahi no se ha plegado a la censura, sino que ha encontrado otras formas de hacer cine, e incluso conseguir que llegue a festivales internacionales.
En este caso, ha recibido el Oso de Oro de Berlín.
Por supuesto que esta historia por si sola justificaría cualquier apoyo al autor y a su obra, por su rebeldía, su valentía, su compromiso con su pueblo, con el ser humano en general .
Incluso podría pensarse que también serviría de soporte a cualquier premio.
Pero no sería justo: cualquier premio a Taxi Teheran es merecido desde el punto de vista cinematográfico.
Antes aclaremos algo, el director consigue crear un artefacto que haga dudar a la escasa inteligencia de sus carceleros y que no necesite de grandes infraestructuras ni inversiones, y para ello se acerca al modelo documental, pero no nos confundamos, Taxi Teheran no es un proyecto hiperealista donde se trasluce la escasez de medios con una factura expresamente artesanal, sino un producto artístico sofisticado, elaborado, tanto en fondo como en forma.
De acuerdo que los medios son limitados, a fin de cuentas el habitáculo de un coche, unas cámaras, y un grupo de personajes más o menos reales, entre ellos el director y su entrañable sobrina.
Con esos medios, hay que ser muy inteligente , saber mucho de cine y conservar el sentido del humor, para poder crear esta pequeña joya, en apariencia ligera, cálida, tierna, donde convive la decisión de sobrevivir sin doblegarse y con una sonrisa, con afilados apuntes sobre el drama que se vive en aquel país.
Personalmente disfruto mucho con esta especie de 1001 Noches en el que nuestro Scherezade se conserva un papel y donde se cruzan las mujeres pez, la dama de las rosas, un enanito gamberro o la niña que todo lo ve ( otra cámara sobre la cámara, doble juego de espejos ) , con reflexiones sobre la pena de muerte o ese final demoledor.
Da igual, sé, estoy seguro, de que Panahi se levantará de nuevo, tendrá otra idea singular y nos demostrará de nuevo que como creador es un genio y como luchador un león.
Sólo nos queda esperarle siempre y darle las gracias.

Público

jueves, 5 de noviembre de 2015

TEATRO: CUANDO DEJE DE LLOVER de Andrew Bovell

Director.- Julián Fuentes Reta
Intérpretes.-
Jorge Muriel. Pilar Gómez. Ascen López. Pepe Ocio. Susi Sánchez. Angela Villar. Felipe G. Vélez. Francisco Olmo. Borja Maestre

Recuerdo hace años una entrevista con un autor o director teatral, que cuestionado sobre la complejidad de su obra, planteaba que la puesta en pie de una representación dramática implicaba muchas veces años de escritura y meses de puesta en escena , y que por lo tanto el público no podía esperar alcanzar todo en sólo dos horas.
La afirmación me parece excesiva; precisamente considero que uno de los valores de un creador es conseguir transmitir en un espacio de tiempo el largo proceso de gestación.
Sin embargo, sí es cierto, que es importante implicar al público, exigirle un esfuerzo y convertirlo en parte de la ceremonia que es el teatro.
¿Siempre? . Por supuesto que no. Como en todo, dependerá del valor de lo que se ofrezca a cambio de su esfuerzo.
Cuando deje de llover es una obra que , en sus primeras críticas el pasado año y antes de ser bendecida por los premios Max , causó cierto desconcierto. No en vano, es una obra extraña. El paso del tiempo la ha traído de vuelta, ahora ya plagada de alabanzas y convertida en uno de los éxitos de la cartelera madrileña.
Y es que no es una obra fácil en principio.
La deconstrucción a la que está sometido el argumento, formado por diferentes piezas de parejas y monólogos,  que se van cruzando en el tiempo y el espacio, pueden llegar a confundir al principio, incluso llega algún momento en que ( en una visión positiva del espectáculo ) se acepta la confusión y la idea de que no va a llegar a comprenderse todo, aunque al final todo encaja, pero para ello es necesario alcanzar ese final con concentración.
Pero vayamos por partes; ¿ merece la pena el esfuerzo?. Sin duda.
En primer lugar hay que hablar del texto, una de las escrituras más inteligentes que he visto en los últimos tiempos. Su autor afronta el reto, pocas veces visto en teatro, de narrar una novela, un largo relato de diferentes generaciones. Si al terminar recordamos la historia, no deja de sorprendernos su inmensidad. Todo ello sostenido en precisión , en selección y en un andamiaje de referencias que nos van sirviendo de agarraderas y que son tan plurales como una sopa de pescado o la bata de Diderot.
De todas maneras , y a pesar de que el texto me parece magnífico, la verdadera protagonista de esta representación es la puesta en escena . No sé si deudora de otras versiones u original, pero excelente.
El director opta por el riesgo, una vez más por pedirle al público que se implique, que esté atento, y lo hace arriesgando mucho. No hay aclaraciones y sí fusión, no se mueve en la realidad sino en una especie de limbo poético. Con muy pocos elementos y sin estridencias, consigue una agilidad donde no existen los tiempos muertos , con imágenes que sorprenden por la austeridad de su belleza.
En su propuesta hay momentos en que sentimos que estamos percibiendo la narración desde la mente perdida de una mujer enferma o desde el recuerdo de un anciano, o desde el miedo de una madre que ha tenido que quedarse sola, o.... es decir, desde una especie de nivel mental de sus personajes , fundidos en la búsqueda de ese perdón, de esa hermandad final.
Y sobre todo, en lo que podría parecer un juego metódico, es capaz de dejar que fluya la emoción, alcanzando momentos tan sobrecogedores como la despedida de la pareja perdida, ella en su pasado y él en su futuro, que bella historia de amor, y que el aire corra por el escenario, oliendo siempre a verdad y a vida.
Cuando deje de llover es una obra dura que nos habla de la sangre , de las herencias que no se ven , de los pecados y los secretos que se arrastran en el tiempo como veneno, pero también de la cura, de esa que salva a toda una familia desde su pasado, porque es suficiente con un abrazo, con reconocer nuestra fragilidad, con pedir y dar amor.
Porque la vida siempre sigue.
El público de anoche, deduzco de sus aplausos, vivió la representación con la implicación necesaria , con concentración, agarrados a la historia, y les mereció la pena.
A mi también. Mucho. Muchísimo.

Público  

miércoles, 4 de noviembre de 2015

NOVELA: LA VIDA TE MATARÁ de Rafael Calatayud

Alrevés Ediciones
180 páginas

No siempre es bueno que te dejen un libro.
A ver, me aclaro: siempre es bueno que te dejen un buen libro pero no siempre los libros que te dejan bajo el "te va a encantar", lo son.
A partir de ahí la tesitura es ¿que hacer? ¿ decir la verdad y exponernos a que ese préstamo se convierta en costumbre o intentar ser sincero dentro de la diplomacia y evitar riesgos?.
Bueno, da igual, no viene al caso.
Un amigo con quien compartí charlas sobre novela negra me ha dejado este La vida te matará del para mi hasta ahora desconocido Rafael Calatayud.
Y tras su rápida lectura, me reitero en otra pregunta que ya me he hecho varias veces ( hoy estamos para preguntas , se ve ) ¿ porque hay bodrios que consiguen situarse sin esfuerzos en las listas de libros más vendidos mientras que otros como este no están rompiendo ediciones?.
Porque, entremos en faena , La vida te matará es una obra trepidante, muy bien construida y muy divertida ( sangrientamente divertida).
Podría decirse que fue Cosecha Roja ( y ojo lo que estoy tomando como referencia ) la que inauguró la modalidad de novela de gansters sin botón de stop, esa sucesión atropellada de acciones alrededor de un conflicto que parece agarrar al lector por las solapas y no soltarnos hasta la última página.
Hubo muchos alumnos , algunos en el cine , como Tarantino y muchos en la literatura. Es ese género negro que tiene mucho de físico, y ahí encaja a la perfección esta crónica deconstruida de dos días.
Hay tres cosas que convierten principalmente a Calatayud en un escritor singular y su movela en una valiosa muestra de género:
Por un lado, muy importante , la creación de personajes. En la novela negra se juega con pasiones y eso hace que los armazones de los mismos tengan que ser muy sólidos. En este caso, no hay uno sólo, desde los principales a los meramente episódicos, que carezca de alma y cuerpo. El pincel del autor parece moverse a brochazos pero consigue retratos complejos de gran precisión.
En segundo lugar , el tono. Siempre he dicho que la buena novela negra es la mejor crónica social de un país. En este caso, una ciudad como Valencia fotografiada en su submundo en los años de comienzo de la crisis. Perfecta en su nivel de crónica , pero no sólo por la elección de los tipos y paisajes sino , fundamentalmente por el tono, actual, descarado, tremendamente presente y reconocible.
Finalmente lo más llamativo, su estructura. Una decisión de  autor atractiva y arriesgada que consigue un efecto hipnótico pero que sin duda requiere mucho más trabajo que una narración lineal. Aquí son dos vías paralelas las que discurren hacia y desde un punto fijo, una hacia adelante y otra hacia atrás. creo que dice mucho de la intención de Calatayud de no escribir una novela corriente.
Podríamos decir que La vida te matará es una novela gamberra, que lo es.
Que es una novela feroz, también.
Pero para mi, sobre todo, es una excelente muestra de género y el descubrimiento de un autor.
Y una forma de reconciliarme con la generosidad ajena , por supuesto.

Público  

lunes, 2 de noviembre de 2015

NOVELA: EL HILO AZUL de Anne Tyler

Lumen
480 páginas

Desde que descubrí a Anne Tyler en Lecciones de respiración, me he mantenido absolutamente fiel a través de los años, a pesar de que no ha sido hasta hace poco reconocida en nuestro país como uno de los grandes referentes de la novela americana.
Una y otra vez he comentado que sería el Nobel de Literatura Sorpresa que me haría más feliz.
Verla en la portada de El Cultural de ABC la pasada semana , fue un verdadero subidón.
Parece que sus novelas ya han encontrado aquí cierto nivel de lectores que nos asegura la llegada más o menos regular de sus obras aunque lo hagan en diferentes editoriales.
Es un regalo, porque si bien algunas de sus obras me gustan más que otras, ninguna me ha decepcionado.
El hilo azul es de las importantes, una larga saga familiar en varios tiempos, escrita con su habitual delicadeza, con la precisa lucidez de su capacidad de observación y con un sentido del humor que indica una actitud en su mirada, totalmente empática con las personas corrientes que son siempre los protagonistas de sus libros.
En este caso, voy a utilizar un comienzo que puede resultar extraño:
Buscando opiniones sobre esta novela, fui a dar con un blog donde alguien comentaba el argumento y la recomendaba vivamente. El primer comentario a continuación, escribía que el argumento tal y como se exponía, le recordaba nada menos que a Cien años de soledad.
Mi primera reacción fue de shock, por supuesto.
Pero creo que reflexionar, incluso sobre aquello que nos parece un disparate, nunca esta de más.
Y llegué a una extraña conclusión: no estaban tan lejos.
En principio parecería que las similitudes se reducirían al hecho de narrar la historia de una familia durante varias generaciones. Por lo demás, los estilos y el lenguaje esta en las antípodas.
Sin embargo encontré otro punto en común entre el colombiano y esta dama de Baltimore: los dos hablan de la magia.
De acuerdo, puede ser rebuscado, pero me gusta.
Los Buendía se mueven en una magia brutal que surge del lenguaje y la fantasía.
En Tyler, esa magia surge de la vida cotidiana, de los pequeños detalles, de las presencias y las ausencias, en definitiva, de la vida.
Diferentes claro, pero cada uno vinculado a su entorno, y es que no es lo mismo un país latinoamericano en el siglo pasado que una ciudad norteamericana de provincias.
Centrándonos en El hilo azul, la novela se divide en tres partes claramente diferenciadas:
La primera, la más extensa, nos traslada al interior de las relaciones de una familia de clase media que, como todas las familias, tienes sus secretos, sus rencillas, sus historias y muchas cosas que les unen.
En las otras dos, saltaremos hacia atrás, hasta el origen de la saga, para terminar con un epílogo que, volviendo de nuevo al presente nos deja con la tristeza de la pérdida y la esperanza del futuro, porque moverse hacia adelante siempre supone dejar algo atrás.
No sé lo que más me gusta de esta novelista.
Es perfecta en su creación de situaciones que se van desarrollando ante nuestros ojos con una nitidez absoluta, no importa cuantos personajes envuelvan y con un realismo de fotógrafo.
Pero creo que me quedo con su bisturí psicológico para trasladarnos a verdaderos seres humanos con sus dudas, sus miedos, sus alegrías, en definitiva, su volatilidad y su complejidad. Retratos de seres humanos en todas sus caras, visibles e invisibles.
En este caso, una vez más, todos tienen su lugar, su trazo y su relevancia, el hijo prodigo, la madre absorbente, el padre desconcertado, la hija que bordea el fracaso y la que bordea el éxito, sus antepasados, capaces de sobrevivir a la gran crisis económica y también a un amor extraño...
Pero Tyler siempre, siempre, tiene un lugar para la ternura, porque la vida puede ser dura y ella no lo esconde. Pero también es un lugar maravilloso donde habitar.
Lo dicho: el Nobel.

Público