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jueves, 1 de octubre de 2015

TEATRO: MADRE CORAJE de Bertolt Brecht

Dirección y versión.- Ricardo Iniesta
Intérpretes:-
Carmen Gallardo. Lidia Mauduit. Raúl Vera. Silvia Garzón. Manuel Asensio. Jerónimo Arenal. Raúl Sirio Iniesta. María Sanz
Compañía Atalaya.

Madre Coraje es un texto icónico dentro del teatro épico de Bertolt Brecht, un canto de furia contra las guerras , cualquier guerra, una buena base para un debate sobre cual debe de ser el límite de la supervivencia, hasta donde está justificado que llegue el ser humano, si frente a la injusticia está destinado a convertirse en alguien tan injusto como todos los demás, si siempre quedará en el fondo el calor de un corazón capaz de sentir.
No conozco el original. No sé por lo tanto que intervención tiene Ricardo Iniesta en la propuesta que ahora se representa en las Naves del Matadero. Ignoro si las canciones que acompañan la narración están desde el inicio y tengo la sensación de que se ha podado hasta alcanzar una duración y una efectividad perfecta en hora y media.
Lo que sí está claro es que no existe en esta Madre Coraje de Atalaya ningún asomo de traición sino todo lo contrario:
La dirección no sólo asume el fondo político, sino que lo actualiza ante cualquier tentación arqueológica, universalizando su mensaje . Malditas sean todas las guerras , por supuesto, pero lo que nos recuerda esta representación es que las guerras no son sólo las que se libran en los campos de batalla, o que la injusticia y la miseria no es algo que sólo florezca en las guerras. Esta mujer que sigue a los ejércitos y que se beneficia del horror que producen, que termina siendo devorada por su propia miseria, ( debiendo cuestionar en este punto si la miseria no se limita a la ambición económica sino también al ansia de sobrevivir a cualquier precio ), representa a todos los desposeidos, principalmente a aquellos capaces de ser conscientes de su situación y de su ausencia de culpa, esas personas que habitan nuestro planeta desde el principio de los tiempos, que hoy pueden ser los refugiados procedentes de Siria pero que en otro momento podemos ser nosotros ( estéticamente referencial la primera imagen de esas sombras escalando la valla frente a un cielo profundamente azul).
Ante la distancia que pide Brecht a su teatro, y que no siempre hace fácil su representación, Iniesta opta por una especie de tebeo en movimiento, una sucesión de viñetas que se van oscureciendo aunque no pierdan nunca su nivel de astracán , y que van ganando alma a medida que va avanzando la tragedia, presentadas por sus intérpretes a modo de acotación para guiarnos por la triste epopeya .
Sin que seamos conscientes , nos vamos viendo atrapados por esta historia y por su representación escénica , de una belleza sensorial sobrecogedora.
Y es que los materiales de los que se compone, rozan siempre la excelencia:
Impresionante la iluminación y el sonido que consiguen envolvernos continuamente en lo que sucede en el austero escenario. Pocos elementos les resultan necesarios para presentar escenas tan hermosas como las del camino por el paisaje nevado o los fusilamientos.
Magnífica la banda sonora ( repito que desconozco si presente en el original). Ya en otra pieza de este grupo vista hace tiempo , Electra, se optaba por la no traducción de algunas partes. Posiblemente un subtitulado podría ayudar , pero tal y como están, consiguen transmitir fuerza y derrota, sentido de lucha, y una estética muy especial.
Pero sobre todo, hace falta contar con un grupo de actores, ocho en este caso, capaces de tragarse sus personajes y mutar en otros con una plasticidad absoluta, de ser humanos rozando el muñeco, de hablar con una dicción perfecta y variada y de cantar como absolutos profesionales de la música. Son ellos los que ponen la carne en esta propuesta, por otro lado tan conseguida.
Atalaya es un ejemplo de compañía teatral; en este momento, si no me equivoco, además de esta Madre Coraje, tiene dando vueltas un Marat Sade y una Celestina. Con profesionales así, el teatro está salvado para siempre, venga la crisis que venga.
Al salir del Matadero, gozoso y sobrecogido por esta lección de arte , no puedo evitar sonreír pensando en lo que la "in-cultura" mediática ha hecho con el término Madre Coraje ..... Si Brecht levantase la cabeza.
Gracias Atalaya.

Público
 

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