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domingo, 11 de octubre de 2015

CINE: DEL REVES de Pete Docter

.USA 2015
Animación

Desde hace unos años, la madurez del género de animación, ha dado lugar a hitos cinematográficos, al nivel de cualquier obra de culto.
Parece como si sus creadores hubiesen comprendido que los padres son acompañantes necesarios, pero no sólo eso, también tengo la sensación de que se ha perdido el miedo a avanzar por caminos más complejos, siempre siendo necesario potenciar una doble lectura en función del grado de elaboración del asistente.
Wall E, Ratatouille o Toy Story 3 pueden medirse con cualquier otra película, pretendidamente de adultos, en originalidad, escritura y capacidad de sorprender y generar emociones.
Del revés tiene varias características para pertenecer a ese pelotón de cabeza.
El principal, su nivel de riesgo en lo que ha contenido se refiere; si antes hablábamos de propuestas que se habían atrevido a ir más allá, en este caso, la apuesta es de triple salto mortal:
Ya no nos enfrentamos a la aventura de un personaje más o menos simpático y más o menos reconocible, en un escenario con referencias para todos.
Aquí, los cinco personajes que dirigen la historia son nada menos que las cinco emociones que gobiernan el interior de una niña , Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco; y el equilibrio no siempre fácil en un periodo de adolescencia con cambio de ciudad, se convierte en el reto a alcanzar. El paisaje, más allá del hogar de la protagonista, es principalmente su interior... Difícil ¿eh?.
Pues, los creadores tienen que poner en marcha su imaginación, en primer lugar, para dar cuerpo a esos cinco, en segundo lugar para conseguir materializar ese interior, las líneas de la personalidad y la memoria, los recuerdos y conceptos tan complejos como el pensamiento abstracto.
Lo consiguen.
Crean un entorno lleno de luz y totalmente comprensible, para permitir ( lo que viene siendo habitual en los últimos productos del género ) esa doble lectura que antes citaba y que debe encandilar por igual a pequeños y mayores.
Aunque pueda haber niños que no identifiquen los conceptos, sin duda se engancharán a la plasticidad de los personajes, profundamente divertidos, y a las solucciones visuales que se mueven en una especie de poético parque de atracciones. 
Funciona como una aventura de búsqueda y salvación, con una textura  brillante y coloriista  que remite, por contraste, a un divertido mundo infantil; no se olvidan de la ternura, marca de la casa, y de dejar una lección.
En este caso, una tan importante como que para ser feliz, a veces hace falta la tristeza.
Una joya
Nota: especial mención a los títulos de crédito finales ¡ absolutamente geniales!

Público

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