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domingo, 13 de septiembre de 2015

CINE: LOS EXILIADOS ROMANTICOS de Jonás Trueba

España 2015
Vito Sanz. Francesco Carril. Luis E Parés. Renata Antonante. Isabelle Stoffel. Vahina Giocante. Tulsa

Antes de acudir a ver estos románticos exiliados, tenía la seguridad de que me iba a encontrar con un producto especial. Su duración es de apenas setenta minutos y la cinta anterior de su director, Los Ilusos, apenas fue visible más allá de filmotecas.
Además, Jonás Trueba, hijo de Fernando Trueba, y sobrino de David, pertenece a una saga para la que el cine es una religión, y que por lo general están muy vinculados al ámbito de la creación.
Lo que no suponía es que la iba a disfrutar tanto, que me iba a parecer tan gozosa, y que eran infinidad las cosas que se podían incluir y contar en apenas una hora y diez minutos.
No sabemos quienes son, sólo que responden al sentimiento de la amistad ( sentimiento ingenuo que nos retrotrae generalmente a la frescura de la juventus). Son tres y emprenden un viaje en furgoneta. A Francia, por supuesto, y terminando en París , ¿ que lugares más propios para el exilio y, sobre todo, para el romanticismo, algo presente desde la larga cita que abre el film?.
Mientras tanto hablan, de lo que sea, pero nunca con la necesidad de explicarnos nada, la información se entiende suficiente , lo que tenemos es que acercarnos a conocerlos a ellos a través de sus comportamientos, de lo poco que veremos.
A partir de ahí, cada uno de los tres tiene una cita con una mujer, alguien que ocupó un lugar en su vida, quizás sólo una noche, quizás más, pero que dejó una huella suficientemente importante. Tres formas de amor y de amar, tres historias o bocetos de historias románticas, cada una singular.
Lo que hace tan especial esta propuesta es su frescura, la sensación de vida aunque nunca dependa de una naturalidad impostada ( la artificiosa escena del coche y la cantante es maravillosa en su libertad y su capacidad de sorprender , quizás sólo estemos asistiendo a una balada repetida... ). La película respira por sus cuatro costados, es de una ligereza deliciosa, es hermosa, sabia e ingenua.
Dentro hay además mucho cine, no sólo el tan citado Rohmer, también veo a Tati en sus paseos, en la música que acompaña, en los colores. En general veo muchas cosas que no identifico pero que me gustan.
Vida quizás.
Es posible que, como dice el autor en una entrevista, hacer una película haya sido una excusa para un viaje de amigos. Puede ser que lo que veamos no suene a verdad sino que lo sea.
Maravilloso regalo.

Público

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