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viernes, 25 de septiembre de 2015

CINE: IRRATIONAL MAN de Woody Allen

USA. 2015.- Joaquin Phoenix. Emma Stone. Parker Posey. Jamie Blackley. Gary Wilmes


El catálogo de obras de Woody Allen es tan amplio ( una película anual sin falta ) que es difícil encontrar una unidad de criterio en el público.
Si tuviese que apuntar una posible clasificación sería en tres grupos:
Aquellas que casi unitariamente se consideran obras maestras ( Delitos y Faltas, Zalig, Hanna y sus Hermanas,,, ) o muy buenas ( Poderosa Afrodita, Celebrity... ).
Las que casi unánimemente se consideran poco inspiradas ( aquí el premio es sin duda para Vicky Cristina Barcelona ).
Y todas las demás ( que lo cierto es que abundan más que las obras maestras en los últimos años ) en las que existe una disparidad de criterios. Por ejemplo, yo encuentro sobrevalorada Medianoche en París y sin embargo me fascina El Sueño de Casandra .
Irrational Man está en este último grupo, donde perjudica cada vez más esa coletilla que se está haciendo habitual sobre que Allen ha perdido su genialidad y adolece de cierto cansancio.
Pues bien, para mi, esta película supone reconciliarme con lo mejor de su director.
No estamos en el campo de la comedia sino en el del drama, pero no tipo Interiores, sino el drama de tesis, ese que acerca su auytr a su admirado ( y aquí varias veces citado ) Dostoievski.
Phoenix ( cada vez mejor actor ) es un mixtura importante: por un lado, profesor de filosofía cuestionando todos sus conocimientos teóricos, lo que ofrece una buena base para debatir, y por otro, el héroe romántico, desengañado de la vida a la búsqueda de un hecho singular que le de sentido a su vida.
El desarrollo de la historia, con la claridad habitual en su autor ( y su libertad, como son esas dos voces que nunca deben entenderse como un engaño, sino como una decisión tendente a mantener la tensión ), se desarrolla alrededor de unos conflictos morales que cada personaje resolverá de su propio modo, pero que nos deja la duda de si los más coherentes son precisamente aquellos más sinceros y más cuestionables.
Además, Irrational Man es un buen material para discutir sobre la teoría y la vida real. Es diáfana en la exposición de su teoría, casi una obra de tesis.
Allen ha eliminado toda trascendencia y ha conseguido dotar este drama de una aparente ligereza que, junto con la música de jazz de la banda sonora, puede trasladar una sensación de superficialidad. Pero dentro guarda verdaderas cargas de profundidad.
También ha dejado de su lado a los secundarios, una colección en la que muchas veces se esmeraba peero que estaban generalmente escorados al humor ( algo aquí ausente ) y que muchas veces, cuando adornaban un drama , personalmente no terminaba de encontrar el encaje correcto ( me pasó con la hermana en Blue Jazmine ). Todo se centra en los dos protagonistas , posturas antagónicas a los que los demás sólo sirven de soporte para plantear otros puntos de vista.
Además de su guión, que es obvio que me gusta, son muchos los momentos en que visualmente me lleva. Esos fondos marinos que me remiten al cuadro del paseante contemplando el mar de niebla, tan referencial del romanticismo alemán, destacan como una seña de identidad.
Lo dicho, cada uno tiene sus Allens, este pasa ya a formar parte de los míos.
Excelente noticia.

Público

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