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jueves, 27 de agosto de 2015

NOVELA: CASA DESOLADA de Charles Dickens

Diversas editoriales
También disponible en ebook

Una curiosidad:
Debo la lectura de este libro nada menos que a John Connolly , o mejor dicho, a su personaje Charlie Parker, quien en una de sus novelas, recomienda su lectura a su amigo Angel.
Creo recordar que la cita como la primera novela negra con detective.
Pues bien, una vez más, Charlie Parker acierta: si Dickens es uno de esos escritores a los que siempre es gozoso volver, disfrutar de sus grandes historias que, no por su matiz de antiguedad han perdido su capacidad de apasionar a lectores de cualquier edad, digo, si bien a fin de cuentas de este británico no esperamos poco, Casa Desolada es , de las que hasta ahora conozco, sin duda la mejor experiencia, y es que este no es ya un libro para leerlo sino para quedarse a vivir en él.
Casa Desolada hace mención a una mansión que será el nucleo desde el que se desarrollan diferentes historias, alrededor o enredadas en un tronco central que se refiere a la institución de la cancillería y un largo pleito eternizado alrededor de un testamento.
La narración se divide entre aquellos capítulos contados por Esther Summerstone, un personaje típico del catálogo de heroínas de folletín de su autor, y los que nos dibuja un narrador omminiscente, capaz de seguir la historia pero también y sobre todo, de representar , creo, al propio autor: es ahí donde esta su lucidez en la observación, su crítica feroz a una sociedad brutal post revolución industrial y su humor entre la sorpresa y la distancia.
Sí, Casa Desolada tiene como base la habitual en las novelas de su autor, el folletín victoriano ( plagado de coincidencias y sentimientos exacerbados ), y su enclave en un paisaje perfectamente descrito con mil matices y colores, pero hay dos características que considero que la hacen elevarse sobre el resto de su producción:
Por un lado la distancia, especialmente en la linea argumental más melodramática, otorgándole cierto nivel de abstracción, de estilización, lo que la convierte en menos arcáica y más universal.
En segundo lugar, y esto es lo fundamental, todo se desborda en esta pieza, en tramas paralelas, en descripciones imnumerables y, sobre todo, en un catálogo impresionante de personajes secundarios, coloristas, vitales, singulares, únicos, que desfilan por sus páginas todos con su propio protagonismo.
Lo dicho, Casa Desolada me reitera en lo gozoso de volver de vez en cuando a los clásicos bien elegidos, que por eso lo son; lo mejor, encontrar joyas como esta.
Literatura de primer orden.
Aunque le llegue tarde caballero, muchas gracias.

Público

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