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martes, 7 de julio de 2015

NOVELA: EL GRITO DE LA LECHUZA de Patricia Highsmith

Varias editoriales
También disponible en ebook

Si dentro de las portadas posibles para acompañar esta entrada he elegido esta , es por lo que tiene de antiguo.
Las novelas de Patricia Highsmith las encuadro en un tipo de obras que nos acompañan desde hace mucho tiempo, con la escasa ambición del libro de bolsillo ( hasta que en nuestro caso Anagrama decidió ponerlas en el lugar que se merecen ), y la labor de acercarnos a la buena literatura negra ( era el género más habitual en estas ediciones, junto con las novelas del oeste ) creyendo que simplemente nos estábamos entreteniendo ( que tampoco es baladí ).
Identifico a Highsmith con papel gastado, casi sepia , películas en blanco y negro y muchas ganas de acostarme para sumergirme en sus historias.
Cuando vuelvo a autores que me han dejado una percepción determinada , recupero también parte de mi memoria. Supongo que también por eso he devorado El grito de la lechuza en apenas tres días, como leía entonces.
Se ha llegado a definir a esta escritora como la Dostoievski  del género, y yo siempre pensé que tenía mucho de un Chejov oscuro. Del segundo, toma a mi entender su minuciosidad en la narración , en un género normalmente más efectista; del primero, la profundidad y la confusión de sus personajes , que intentan enfrentarse a una vida que no siempre tiene sentido.
En este caso, de nuevo el decorado es un pueblo o pequeña ciudad americana , de esas que parecen construidas para asegurar la placidez de sus habitantes. Sin embargo, ya desde el inicio, hay cierta oscuridad que , creo, se corresponde más con la mirada que con lo que se dibuja.
El protagonista , con quien llegaremos a empatizar , casi como un falso culpable, arrastra un pasado que intuimos no se corresponde con el ser adorable que podría ser; el detonante de la historia no es otro que su decisión de merodear alrededor de una casa ajena. Que decir del objeto de sus miradas , que retrato tan meticuloso, tan inseguro, tan lleno de matices.... y también de manchas.
Quizás en El grito de la lechuza los personajes más asumibles sean precisamente los "malos" por la claridad de sus intenciones y de sus motivos , en cuanto a la pareja antes citada , es difícil catalogarlos como normales , tal vez porque tienen o han tenido la desgracia de asomarse a uno de esos abismos en que la vida nos pide que la entendamos y nos damos cuenta de que somos incapaces.
El coro de ciudadanos, prestos casi a un linchamiento, volubles, se muestran como un saco de mediocridad, y, como creo recordar de anteriores ocasiones , la policía tiene una percepción dual entre lo que es la justicia y lo que es la ley.
Incluso me atrevería a encontrar cierta perversión malsana en como Higsmith dibuja al que parece el personaje más positivo de de la historia, el Docto Knop, a quien con apariencia de claridad deja en un extraño territorio de sombra.
Las novelas de esta autora son muy buenas ( generalmente) y están muy bien escritas, retratan una sociedad de clase media y mente acomodada que no sólo se corresponde con América sino que sería trasladable a cualquier país en esa época , pero sobre todo tiene un punto que la hace universal: no sólo asesinan los asesinos, no sólo los "malos" son "malos", cada ser humano esconde dentro de si rincones a los que tal vez nunca llegue.
Y ella es capaz de atisbarlos.

Público

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