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martes, 10 de febrero de 2015

TEATRO: LA PIEDRA OSCURA de Alberto Conejero

Director- Pablo Messiez
Intérpretes- Daniel Grao. Nacho Sánchez

No debemos de dejarnos llevar por la distancia, por el hecho de que los conflictos armados se hayan convertido en un porcentaje de tiempo de los telediarios, similar o inferior al que ocupan por ejemplo los deportes.
No debemos.
La guerra es algo atroz, siempre ha sido algo atroz.
¿Termina alguna vez? ¿ hay un final? ¿es necesario un pacto de olvido para seguir viviendo?.
La Transición Democrática fue históricamente considerada como un paso ejemplar, dentro y fuera de nuestro país; sin embargo, en los últimos tiempos, se han escuchado voces ( que posiblemente ya existiesen aunque no se pudiesen escuchar ) que cuestionan esa especie de obligación al perdón, de negar a las víctimas su derecho a ser compensados por lo ocurrido.
No lo sé. No soy capaz de opinar.
Entiendo que no me gusta la Memoria Histórica impuesta porque parece reconocer sólo a las víctimas de un bando; pero también es quizás comprensible que aquellos que han estado más tiempo vencidos , tenga el derecho a una mayor consideración; sería bueno conseguir que eso no se convirtiese también en un derecho a un mayor rencor.
Alberto Conejero convierte retazos de realidad en ficción; el que fue al parecer el más importante amor de Federico García Lorca, quien falleció en el campo de batalla, recibe el regalo de una noche en la que convertirse en héroe antes de ser fusilado. Su diálogo con su joven carcelero no es nuevo. Hemos visto en otras ocasiones estos encuentros capaces de romper muros y de acercar a antagonistas; no por ello, deja de ser eficaz y crear momentos de emoción.
Pero lo que verdaderamente expone La Piedra Oscura es un paso más en la recuperación de la Memoria Histórica. No me parece justo hablar, como he leído en alguna crítica, de que se derrumban las ideologías, porque verdaderamente, no es ideología lo que destaca en el nacional, sino imposición, circunstancias... me hubiese gustado un mayor equilibrio, hubiese sido más complejo y más rico. Por lo que respecta a la presencia de Lorca, es lejana, sirve para ubicar la Historia en la historia, tal vez tiene ( como reconoce el autor en el programa de mano ) un punto de homenaje, pero resulta prescindible.
El texto es eficaz, y eran muchos los ojos brillantes a la salida, algo que no es fácil conseguir en sólo sesenta minutos, aunque ayude mucho la cercanía que produce la pequeña Sala de la Princesa del María Guerrero. Está siendo uno de los éxitos de esta temporada; ya tiene asegurada reposición en septiembre próximo y se están vendiendo entradas con esa antelación; cuando eso ocurre en el teatro, es algo que debe de alegrarnos.
Estoy seguro que gran parte de la culpa de ese éxito y de la emoción, la tiene la excelente interpretación del para mi hasta ahora desconocido Daniel Grao. Muy bien secundado por Nacho Sánchez, personalmente creo que son lo más grande de una representación por lo demás, ya lo he dicho antes , correcta, posiblemente necesaria para el debate.

Público

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