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sábado, 28 de febrero de 2015

CINE: EL FRANCOTIRADOR de Clint Eastwood

USA 2014
Bradley Cooper. Sienna Miller

En los últimos años el gran Eastwood se ha convertido en el mejor cronista de la historia de su país, de su música, de sus batallas, de su metamorfosis interna, de sus héroes...
Es un cronista sin complejos, no los tiene a la hora de mostrar la decadencia de alguno de sus mitos, pero tampoco a la hora de hablarnos del espíritu que, desde su nacimiento, casi como si estuviese implícito en su adn, inunda sus corazones. La consecuencia es que algunos traten de patriotero su discurso en casos como el que nos ocupa; personalmente creo que nada tan injusto pero, además, no puedo evitar encontrar en ese adjetivo cierta envidia ( al menos la que yo siento ) ante un país que ha conseguido que sus habitantes lo consideren casi una extensión de su hogar.
El Francotirador habla de la creación de un héroe y de su integración en el mundo contemporáneo. Por ello toda la narración es tan dependiente del personaje central, alrededor del cual pivotan el resto, algo que se sostiene sin problemas gracias a la excelente interpretación de Bradley Cooper.
Asistimos a su nacimiento, cuando buscando un lugar en el mundo, ve la oportunidad de proteger a los demás como un camino; su vocación, su compromiso, parece desarrollarse hasta el infinito tras los atentados del 11 de septiembre. Una actitud que puede tacharse de infantil o de ingenua, ese terror ante un ataque inesperado y hasta entonces inimaginable para la mayor potencia del mundo. Pero es importante ser capaz de percibir como ese habitante, que posiblemente representa el sentimiento de toda una nación, es capaz de extrapolar el terrorismo a una agresión a su entorno familiar y cotidiano, convertir esa ameneza global en una amenaza particular.
A partir de ahí, el personaje comienza a desarrollarse desde una perspectiva totalmente humana, con sus miedos, sus dudas, sus dificultades en el retorno. Poco a poco, su profesión se convierte en algo personal y la justicia se confunde con venganza. El héroe hoy día, cuando ya no hay lugar para las leyendas ( por mucho que ese sea el apodo de nuestro protagonista ), está lleno de fallas, y quizás sea eso lo que lo hace grande, lo que lleva al resto de los ciudadanos de la nación a poder identificarse con él.
Eastwood no juzga. Sólo nos cuenta. Incluso aquellas escenas donde su decisión implica la vida de un niño.
De acuerdo que a todos nos crea cierta desazón pensar en un héroe para definir a alguien cuyo logro principal es el asesinato de alguien muchas veces indefenso , pero considero que verlo así sería simplificar mucha la cuestión de las derivadas de algo tan atroz como la guerra.
Además , esta es una historia que había que contar y hay que ser valiente para hacerlo con respeto.
Ese final, ese trozo de realidad documental que adorna los títulos de crédito, dejan claro lo que el personaje supuso para la mayoría del pueblo americano. Gracias a personas como él, ellos llegaron a sentirse más protegidos, también eso es importante.
Por lo demás, nuestro director se curtió en el cine de acción, es algo que queda claro en el ritmo que sabe imponer a este duelo, a esta aventura vital, hasta convertirla en dos horas totalmente apasionantes. Al mismo tiempo la dota de un aire narrativo clásico, que no necesita otros alardes.
Sí, El Francotirador es posiblemente una película muy americana, pero eso no puede tener nada de malo si recordamos que fueron ellos los que nos enseñaron a amar el cine.
También puede ser una base para pensar sobre muchas cosas.
Despacharla con la descripción de cine patriota y manipulador, me parece fácil y equivocado.
Y por encima de todo, es una obra muy bien hecha.

Público

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