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jueves, 8 de enero de 2015

TEATRO: GHOSTS de Henrik Ibsen

Director y versión- Richard Eyre
Intérpretes- Lesley Manville. Adam Kotz. Jack Lowden. Charlene McKenna. Brian McCardie
Disponible en Digital Theatre.

No hace mucho, hablaba de un cambio en nuestros hábitos, referido al visionado de películas a través de otras plataformas más allá de las salas ( Filmin en mi caso ); importante señalar que no lo defiendo como un abandono de lo tradicional sino como una forma de tener acceso a obras que , de otra manera, se convertían en invisibles debido al fondo principalmente comercial de la distribución.
Pues bien , acabo de hacer un descubrimiento que me tiene entusiasmado: leyendo el otro día un comentario de Marcos Ordoñez en El País, hablaba de Digital Theatre como una forma de acceder a representaciones creo que sólo británicas , de teatro, ópera, ballet.... Ya lo tengo descargado y, si bien voy a hacer lo posible por no convertirme en un adicto, tampoco voy a perder oportunidades como la que he disfrutado en este caso: una producción de Ghosts de Ibsen , estrenada en el Almeida Theatre en el primer semestre de 2014 , a punto de hacer un transfer a Broadway y ganadora de tres Laurence Olivier Awards, entre otros el de mejor reposición.
De otra manera , no tendría ninguna oportunidad de asistir a esta joya que , creo ( según reza el cartel ) en algunos lugares también ha tenido una sesión en cines.
Conocía el texto de Ibsen pero nunca había tenido la oportunidad de verla en pie. Me parecía una de las piezas más rotundas de su autor. Sin duda un estudio cruel de una sociedad que se ha ido colgando obligaciones y máscaras , que se ha construido sobre la falsedad del puritanismo y que ha sido incapaz de convertir la vida en algo más que un pequeño infierno sin sentido. Una tragedia donde el pecado original es algo real que se hereda de padres a hijos, entre la vergüenza y el miedo. Un estudio de personajes donde destaca una mujer que sólo cuando ya es demasiado tarde es consciente de que posiblemente ha sido verdugo cuando siempre se había vanagloriado del papel de víctima y un hombre que tiene que reconocerse a si mismo en la cobardía cuando siempre se había justificado en otras motivaciones más elevadas.
Es necesario tocar el melodrama intenso de otras épocas para hacerlo asumible en la actualidad , pero sin perder su esencia y su grandeza. La versión de Eyre , concentrada en noventa minutos de constante crescendo, lo consigue , moviéndose en un ritmo de thriller psicológico que nos atrapa hasta llevarnos al último estertor y dejarnos sin aliento.
Son muchos los valores que hacen especial esta producción, además de la versión del texto ya citada; una atmósfera única que la fantasmagórica dirección artística y una iluminación brutal , consiguen convertir en un cuadro de belleza oscura que parece apelar directamente al alma; unas interpretaciones que , por contraste , son carnales, sanguíneas, terribles, es impresionante como cada uno de los actores consigue dotar a sus personajes de cada matiz necesario, y en especial, como Lesley Manville ( a la que hace unos días veía en un pequeño papel en Mr Turner ), mide el desgarro interior sin llegar en ningún momento al exceso pero trasladando todo la turbulencia que atraviesa su espíritu. Es una creación única.
Me apetece aplaudir cuando escucho al final el ruido de los aplausos. Es como si estuviese allí. He tenido una oportunidad con la que no contaba : acceder al teatro que se está representando en la , para mi, capital de la cultura dramática. Estoy feliz, emocionado.
Volveré, sin moverme de aquí.

Público        

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