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viernes, 16 de enero de 2015

CINE: LEVIATAN de Andrey Zvyagintsev

Rusia 2014
Alexey Serebryakov. Elena Lyadova. Vladimir Vdovichenkov. Roman Madyanov. Lesva Kudryasova

Se abre esta potente cinta con unas imágenes de la naturaleza agreste, del mar furioso, acompañadas de una música con cierta solemnidad casi religiosa.
Serán imágenes muy similares y la misma sinfonía, las que cierren las más de dos horas de narración.
Son estos unos paréntesis muy significativos para enmarcar una historia profundamente humana pero a la que su director es capaz de otorgar, sobre todo en su primera parte, una dimensión casi mitológica, una grandeza que hace más patente la fragilidad de sus personajes. Lo que parece quedar ahí de la civilización, son sólo ruinas, barcos fantasmas que parecen animales muertos, como el esqueleto de la ballena.
Estamos en Rusia.
Un gran país que, tras décadas de encierro y control, ha visto como desaparecían las paredes y se abrían al mundo, una libertad que, aunque incuestionable, en ocasiones ha producido situaciones de una tremenda injusticia.
La ciudad, pequeña ciudad , en la que se desarrolla la historia, parece un pueblo abandonado por Dios y donde la corrupción es sólo una herencia atávica , la utilización de la apertura antes citada sólo para destruir. En ese paisaje, físicamente hermoso pero abrumador, y de una gran pobreza moral, sus habitantes parecen vivir en un vacío donde el paso del tiempo es un lastre pesado, casi pegajoso, en el que hay que buscar cualquier ventana a la que asomarse, sobre todo si se tiene cierta sensibilidad, lo demás es cansancio, apatía, alcohol, aburrimiento y un futuro que parece ser sólo un muro de niebla.
Y si bien es efectivamente la corrupción, posiblemente como referente a la situación del país, el núcleo de la narración, finalmente esto es tan sólo un pretesto para asistir a la epopeya interior de unos personajes que se nos muestran en cuerpo y alma con una lucidez que los desnuda ante el espectador. Sentimos su dolor, su deseperanza, su búsqueda, sus dudas... por eso es en ese largo tramo donde la película alcanza una grandeza casi bíblica, capaz de remitir al mejor Bergman, y donde narrativamente, nos atrapa totalmente, con bloques como la de la excursión escritas y rodadas con una maestría absoluta. Sin querer destripar la trama, sólo diré que para mi esta parte termina con una mujer mirando al mar, y si la cinta hubiese concluido ahí, estaríamos ante una obra maestra incontestable.
No es que el resto, seguramente la parte más narrativa de la cinta, no tenga pulso ( quizás algo de precipitación ) pero no era fácil mantener el nivel alcanzado hasta entonces.
Leviatan es una película muy importante, con muchos valores y posiblemente necesaria.
Una muestra muy sólida y grande a ratos del cine que quiere y sabe contar historias, por dentro y por fuera, al que pertenecen maestros como el ya citado Bergman pero también Jonh Ford. Sabe hacer algo tan difícil como mezclar sensibilidad y épica, sabe combinar la belleza de un paisaje estremecedor con la crudeza de retratar sin tapujos el alma humana. Eso es arte.

Público
    

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