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sábado, 24 de enero de 2015

CINE: THE IMITATION GAME ( DESCIFRANDO ENIGMA ) de Mortem Tyldum

UK. 2014
Benedict Cumberbatch. Keyra Knightley. Mark Strong. Charles Dance. Matthew Goode. Matthew Beard. Allen Leech. Roy Kinnear.

En ocasiones, una cinta que no destaca por un estilo singular ni su capacidad de sorprender, se convierte en receptora de un conjunto de críticas positivas, sumadas al éxito de público y la presencia en la mayoría de premios anuales.
Generalmente son películas correctas desde el punto de vista narrativo, sin fisuras. No brillantes pero sí eficaces y muy respetables.
¿Cual es su valor principal?.
Pues por supuesto la historia que cuentan, por supuesto apoyada en un guion que la sabe contar y unos actores que la hacen creíble.
The imitation game ( nunca entenderé el misterio de porqué unos títulos se traducen y otros no ) , pertenece a esa casta de obras, muy bien contada, muy bien rodada, pero sobre todo, una de esas historias que es obligatorio recordar.
Alan Turling fue el responsable de descifrar el código secreto que utilizaban los alemanes en la Segunda Guerra Mundial; gracias a él es muy posible que su país se haya ahorrado varios años de contienda y un montón de muertos. Además, tanto él como sus compañeros de trabajo, fueron capaces de ser honestos y de mantener el silencio sobre lo ocurrido, con el objetivo de que su logro pudiese volver a ser útil en un futuro. Sin embargo, a pesar de que la película se estructura alrededor del hallazgo, no es eso lo fundamental. Lo importante es el personaje central, ese Turling, lo importante es que era una persona diferente, no sólo por su condición de homosexual , la acusación fácil, sino porque era una especie de Frankestein sentimental, de ser humano incapaz de empatizar con algo más que una máquina, de un hombre frágil aunque pareciese fuerte. The imitation game habla de eso, de la necesidad de imitar, de parecer, de plegarse a las reglas. El mensaje es claro, hasta sesenta años después, ese personaje, vital para la Historia, no fue rehabilitado.
La narración no profundiza en su vida, es consciente del enorme volumen de material y selecciona, pueden echarse cosas en falta, pero el armazón dramático es perfecto.
Entre los intérpretes, Cumberbatch tiene al fin un papel a su altura, y lo borda, pero ninguno del resto desentona y Knightley, una vez más, nos regala todo su encanto.
The imitation game es una buena historia bien contada, no supondrá un hito cinematográfico pero sí una de las buenas películas del año.
Y sobre todo, una importante reivindicación, la que merece cualquier personaje que haya sido condenado al dolor y al silencio sólo por ser diferente.

Público

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