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sábado, 18 de octubre de 2014

NOVELA: LA LLUVIA DEL TIEMPO de Jaime Bayly

Alfaguara
408 páginas
También disponible en ebook.

Jaime Bayly me parece un caso curioso:
Nació a la literatura desde el periodismo con una novela rompedora, No se lo digas a nadie, demoledora crítica de la hipocresía en la alta sociedad peruana.
Claramente, el personaje principal era una trasunto del propio autor.
A partir de ahí, tuvo un preocupante problema de repetición, en nuevas propuestas como Fue ayer y no me acuerdo o La noche es virgen. Y digo preocupante porque al mismo tiempo , destacaba una prosa ágil, una acerada capacidad de análisis y un buen nivel en creación de personajes abrasados.
Navegó posteriormente, con fortuna por el melodrama ( lo más destacable, El huracán lleva tu nombre ), y mantuvo su crítica social en otras como Los amigos que perdí y Mi mamá me mima, y , hace dos obras, intentó el género negro ( no recuerdo ahora los títulos pero comenté ambas aquí ); en esta última aventura creo que le faltaba sentirse del todo cómodo pero apuntaba bien.
En medio, y difícil de vincular a este análisis , una segunda novela titulada , creo, Los últimos días de la prensa , capaz de ser hilarante , en un código al que su autor nunca ha regresado.
Siempre estaba el fondo de crítica a la sociedad, que lo hacía acercarse ( aunque se quedase aun a mucha distancia ) al cinismo de un Truman Capote o la capacidad de cronista de un Dominick Dunne. Eso no era malo, repito: era un agudo observador, y además se le podía otorgar cierta universalidad al pensar que esos códigos eran replicables en otros paises latinoamericanos.
La lluvia del tiempo comienza como un thriller político y consigue en su primera mitad , utilizar las virtudes de su autor y engancharnos. Pero más o menos en ese momento sufre una especie de mutación regresiva: el personaje central era obviamente el escritor, pero no estaba tan identificado; de pronto, adquiere todas las características de sus primeras novelas y se convierte en el peso principal de la trama que comienza a moverse en círculos que no parecen ir a ninguna parte. Otra vez volvemos a ese periodista homosexual, drogradicto, avergonzado, sufriente, a quien empezamos a conocer ya demasiado, tanto como para que nos canse. Además, se le plantea cierta oportunidad de redención, algo que no estaba en sus apariciones anteriores y que suena no demasiado creíble y más como un autoregalo que como un desarrollo coherente de la trama.
La historia se ha desinflado.
Lo que hasta entonces había captado nuestra atención, se vuelve repetitivo, la novela se desequilibra, los apuntes donde va incluyendo pequeñas biografías de los diferentes actores, dejan de tener sentido, e incluso alguna me suena a relleno.
Personalmente temo que Bayly, que me parecía un narrador interesante, esté enfermizamente anclado en un lugar al que siempre retorna.
Ha habido ocasiones en que se ha alejado, puede hacerlo y conseguir muy buenos resultados. Debe de hacerlo. Creo que ya ha ajustado todas las cuentas y ahora debe dedicarse sólo a escribir.

Público

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