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martes, 29 de julio de 2014

CINE:UN TOQUE DE VIOLENCIA de Jia Zhang Ke

China 2013
Juang Wu. Meng Li. Lashan Luo. Baoquiang Wang. Juyi Zhang. Tao Zhao

Quien haya visitado alguna gran capital china, en mi caso Shanghai, es imposible que no se sorprenda ante su magnificencia y su belleza; también agrede cierto nivel de contraste aunque quizás en lo que se nos muestra a los extranjeros esto último se quede en una percepción.
De todos modos, somos conscientes del tamaño del país y la imposibilidad de que esa traslación ostentosa de riqueza cubra una mínima parte de su territorio.
Si además conocemos alguna de las obras de los últimos cineastas que han intentado dejar de lado las fantasías históricas para mostrar la realidad ( Naturaleza Muerta , la anterior película estrenada en nuestro país de este director , sería un buen ejemplo ), la sensación es todavía más desconcertante.
En definitiva, siendo un país comunista, es imposible imaginar una muestra más salvaje de capitalismo. Y eso sólo puede dar lugar a un universo de desigualdades, injusticia y corrupción.
Ya he citado Naturaleza Muerta, una película de 2006 ( cuanto cuesta en ocasiones que nos lleguen obras de cineastas tan grandes ); en ella, con un estilo de un realismo casi documental, su director nos mostraba, en un cruce de historias, un país paralizado entre el pasado y el futuro, una sociedad perdida y pasiva, anclada en los estertores de una revolución que parecía no haber llegado a ningún sitio.
Era difícil sostener una situación así.
Y lo que nos viene a decir ahora es que no se sostiene. Que es imposible que no se produzca un estallido. Y ese estallido nos lo cuenta también desde lo cotidiano, las vidas comunes, cuatro historias que, según nos cuentan, están lamentablemente extraídas de la realidad.
De todas maneras, creo que en esta ocasión Zhang Ke opta por la fabulación: sin abandonar el hiperealismo de su caligrafía, hay cada vez más referencias a la tradición de su país, no sólo en la ya reconocida ( en muchas entrevistas y críticas ) inspiración en el género de espadas ( en especial en el tramo de la sauna ), sino también en el simbolismo de los animales que otorga cierto nivel místico a la narración. En definitiva, consigue crear unos personajes que, desde la lucha contra la injusticia, la posición de outsider o la poética derrota, adquieren una entidad casi mitológica. Sin duda un hermoso regalo del autor ala población de China.
Moralmente, el análisis de Un Toque de Violencia da para mucho. Antes de que se produzcan los estallidos, existe una violencia latente, incluso en el tramo menos justificable desde el inconformismo. Comprender quizás sea lo único que queda aunque no sea correcto, tal vez el perdón final deba de llegar a todos, pero es poco. Sería deseable que el cine tuviese la capacidad de influir, de modificar la historia. En este caso cumple al menos con la decisión de crónica.
Un Toque de Violencia es brutal, densa, hermosa ( aunque parezca difícil después de lo dicho,muy hermosa ); en definitiva una contundente obra maestra. Pero también, y por encima de todo, es una película necesaria. Cine político de primer orden. No en vano, aun no ha podido estrenarse en su país.
Julio nos da alegrías como esta.
Lo dije el otro día: los restos; pues menudos restos.

Público    

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