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jueves, 15 de mayo de 2014

CINE: PARADISO de Omar A. Razzak

España 2013
Documental.
Disponible en Filmin,

Hay varias certezas que se confirman después de gozar los setenta minutos de esta película, pequeña y muy triste:
Una. Que cualquier cosa es susceptible de conformar el contenido de una obra de arte.
Dos. Que el presupuesto no es lo más importante cuando chorrea el talento.
Tres. Que lo importante no es lo que se ve, sino la mirada y esa mirada es la labor más importante de un director de cine.
También es una de las muestras claras de que el cine ha cambiado, no sólo porque como decía antes puede atreverse a contar cualquier cosa, sino también por lo que han cambiado los canales de distribución: lamentablemente, no puede esperarse que una película como Paradiso dure semanas en un cine; pero deseo de verdad que pueda gozar de larga y exitosa vida en otras plataformas como Filmin.
Bueno, pues vamos con el contenido de esta delicada muestra de vida, de este triste retazo de humanidades, de esta joya pequeña y llena de alma.
Nos encontramos en un escenario sórdido: un cine x en Madrid, al parecer el único que queda en la capital, convertido en lugar de encuentros fugaces, de edades ya avanzadas en las que supongo que la oscuridad puede ser una ayuda a la hora de sentir de nuevo , de acceder al reflejo epidérmico de algo como el amor, de huir de la soledad por unas horas aunque sea a través de conversaciones banales que pueden rozar el surrealismo. Y también hablando de cine, porque a fin de cuentas, la sala es un cine, plagada de carteles que recuerdan que hace años, posiblemente el tipo de programación era otra.
En medio de ese colectivo, como guardián y guía, como amigos que no juzgan, el portero/ conserje y la taquillera son casi dos geniecillos que mantiene este oscuro Bosque de Arden, dándole la pátina de humanidad, incluso intentando que el lugar sea más acogedor. Cuando uno de ellos se jubila, lo que ya hasta entonces era triste, se convierte en desolación, en orfandad, no sólo para el compañero, sino para todos los habitantes de ese lugar.
Lo más importante, llegados a este punto, es para mi la caligrafía de su director, como decía antes, su mirada. No sé quien es, pero me permito adivinar quien será, alguien grande. Esta historia, o esto que convierte en historia, nos lo cuenta con planos que convierten el lugar en una especie de caserón encantado, una banda sonora de gemidos y alguna canción, mucha poesía y unos dedos que manejan todo el material con una ternura infinita.
Lo dicho, Paradiso es muy triste porque habla, entre muchísimas cosas, de la pérdida, de la decadencia, de la soledad, del imparable paso del tiempo.
Pero es también una gran pieza de cine y que "habla y dice" un montón de cosas del cine, en fondo y forma.
Hacedme caso: imperdible.
Gracias Omar, seas quien seas.

Público  

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