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sábado, 12 de abril de 2014

CINE: EL GRAN HOTEL BUDAPEST de Wes Anderson

USA 2014.
Ralph Fiennes. F Murray Abraham. Tony Revolori. Adrien Brody. Willem Dafoe. Mathieu Amalric. Jeff Goldblum. Harvey Keitel. Jude Law. Bill Murray. Edward Norton. Tilda Swinson.

No cabe ninguna duda sobre el hecho de que Wes Anderson tiene un estilo propio. Y al hablar de estilo no me refiero sólo a un planteamiento estético, que efectivamente es singular, sino a mucho más, porque esa estética responde también a una manera de contar, e incluso, dando un paso más atrás, a las historias que le gusta contar.
Esta claro que se sentía muy muy cómodo en Fantástico Mr Fox, en el universo de la animación ( que también fue capaz de hacer suyo ); pero también cuando continuó con Moonrise Kingdom, consiguió que los personajes reales tuviesen el colorido y la plasticidad ( física y emocional ) de unos dibus, eso sí, sin que en ningún caso se les pudiese achacar que fuesen caricaturas; en este caso , la historia de amor infantil en un campamento de verano, nos remitía a aquellos paisajes de los cinco o los siete secretos, que seguramente su autor también disfrutó.
En El Gran Hotel Budapest, la historia es de nuevo una historia basada en el pasado, pero no un pasado propio,  sino aquel que se ha creado a través del cine, la literatura etc y que es patrimonio de todos : el periodo de entreguerras en centroeuropa, en uno de esos países ( inventado pero que podría ser muchos ) donde se respira decadencia y un aire constante de leyenda , en una época llena  de confusión y expectativas; con todo esto, era fácil que conviviesen personajes totalmente pintorescos, mezcla de razas y culturas, entre lo que acaba y el futuro; Anderson junta un buen puñado en unos escenarios absolutamente únicos, todos alrededor del Gran Hotel, un edificio fascinante, que es casi un estilo de vida.
¿ Y la intriga? pues también, de las que nos suenan: aderezada con cierto nivel de nostalgia, fruto del hecho de saber lo que ocurrió después, una historia de herencias, de amores, de crímenes y misterios, de buenos y por supuesto malos, que no ahorra una acusación al nazismo que estaba por llegar,
El Gran Hotel Budapest, voy a decirlo ya, es una autentica gozada. Estéticamente da la sensación de estar dentro de un pop up, uno de esos libros de cuentos con volumenes, en este caso además lleno de colores y formas inimaginables; sumergirse en la narración es retroceder unos años, hasta los tiempos de la sorpresa, y disfrutar sintiéndose ingenuo y naive.
Tengo la sensación, de que no sólo el público lo disfruta, parece que todo el conjunto de actores que han formado parte de esta compañía , también se han divertido lo suyo ( liderados por un Ralph Fiennes en estado de gracia )..
Es un coctel brillante, lleno de belleza , inteligencia y buen rollo.
Una mezcla única. Y puro, puro cine.

Público      

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