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jueves, 26 de diciembre de 2013

NOVELA: NW LONDON de Zadie Smith

Salamandra
384 páginas
También disponible en ebook.

Me fascinó la mirada de Zadie Smith en su anterior novela, Sobre la belleza, y no sólo su mirada, sino también su capacidad de transmitirlo en palabras, su lucidez, su inteligencia , su sensibilidad y su ironía.
Lo que en apariencia era ligereza, escondía un estudio perfecto del alma humana y de la volatilidad de la vida. No en vano, el referente de la autora era el británico E.M. Foster, a quien incluso homenajeaba en una bonita escena, trasunto de otra en Howards End.
Lo dicho: recuerdo esa novela como una de las que mas he disfrutado en los últimos años. Por eso me abalancé sobre NW quizás con unas expectativas excesivas.
Lo cierto es que no puedo decir en ningún caso que su lectura haya sido una decepción. No sería justo. La mirada sigue siendo igual de amplia y perspicaz, y la escritura sigue conteniendo la misma capacidad para dibujar situaciones y personajes. También persiste el humor aunque aquí sea un poco más triste.
Lo que cambia es, sin duda, la apuesta, la propuesta de su autora, y con ello, el riesgo.
NW London es una novela coral aunque sean cuatro sus personajes principales. Pretende trasladar, entiendo, el entorno multicultural de un barrio de la capital británica, siendo al mismo tiempo, un reflejo del paso del tiempo, de las promesas y los sueños, de los cambios propios de la vida entre la adolescencia y la madurez, también una crítica a cierta intelectualidad económica: Es decir, lo que podía convertirse en un cuadro localista, se extiende más allá y universaliza de alguna manera su contenido.
Pero la narrativa opta por una opción que no sé si denominar más abstracta o un poco mitológica; así, comenzamos en un fresco costumbrista, muy logrado, donde un hecho fortuito desencadena ciertas complicaciones en las relaciones entre sus personajes; luego nos encontramos con una especie de Ulises, también una parte muy conseguida, que deambula entre varios personajes cruciales en su vida a lo largo de un sólo día; a partir de ahí, tengo que reconocer que me pierdo un poco, en la larga historia de amistad y derrumbe desde la infancia, a través de breves estampas y en los dos capítulos finales que ¿cierran? el círculo.
Repito: nada que decir sobre el hecho de que Zadie Smith es capaz de atrapar los flecos de la realidad y convertirlos en jirones de vida, dándoles la lucidez de un Chejov sonriente. Eso está aquí como estaba en su obra anterior.
Pero NW me produce desconcierto.
Siempre digo que es necesario tener en cuenta la subjetividad de cualquier lectura y, consecuentemente, la posibilidad de que, simplemente, yo no haya conseguido entrar.
Lo siento entonces.

Público

lunes, 23 de diciembre de 2013

CINE: EL HOBBIT. LA DESOLACION DE SMAUG de Peter Jackson

USA. 2013
Martin Freeman. Ian McKellen. Richard Armitagne

Creo que ya lo comenté en la primera entrega: recuerdo El Hobbit como una novela menor , con dudas de que diese para una nueva trilogía cinematográfica. Una vez visionada la primera parte quedaba claro que Jackson , posiblemente incorporando contenidos de otras novelas, había decidido otorgarle un nivel épico cercano a la magna El Señor de los Anillos.
El director se encuentra cómodo ya en la Tierra Media,es ya para él un territorio propio,  así ha conseguido crear un paisaje fastuoso y perfectamente reconocible que sigue siendo capaz de sorprender una y otra vez. En este sentido, ningún adorador de Tolkien puede echarle nada en cara.
Como también es muy potente su capacidad narrativa, aunque aquí hay algo que comentar: estamos hablando no de una saga sino de una misma historia dividida en tres partes, por ello la continuidad es absoluta; esto hace que, en el arranque, no sea fácil engancharse sino uno no recuerda la anterior  , pero, sobre todo, que nos encontremos tras más de dos horas y media con un final abrupto que deja no una sino varias líneas argumentales totalmente abiertas; bien, personalmente es una opción que no me parece correcta cuando hay que esperar nada menos que un año para ver la tercera parte.
En cualquier caso, lo dicho, El Hobbit II no decepcionará a nadie, es un muy buen entretenimiento de calidad indiscutible y absolutamente tolkeniano. Creo que tiene bastante más acción que su predecesora, en un modelo casi de montaña rusa en el cual saltamos de una peripecia a otra en crescendo, sin que el ritmo baje en ningún momento, siendo más espectacular cada minuto que pasa; no en vano en este caso no son necesarias ni introducción ni explicaciones.
Lástima que su conclusión vaya a pillarnos con un año más y menos memoria.

Público

domingo, 22 de diciembre de 2013

CINE: CAMILLE CLAUDEL 1915 de Bruno Dumont

Francia 2013
Juliette Binoche
También disponible en Filmin.

¿Quien fue realmente Camille Claudel? ¿una artista genial o una loca? ¿ o ambas cosas? ¿ una mujer explotada o simplemente una mujer despechada? ¿ o ambas cosas? ¿ la víctima de si misma o la víctima de la rigidez católica de su hermano y de la sociedad de la época? ¿ o ambas cosas?.
No es esta la primera vez que una película se ocupa del personaje. Amante de Rodin, a quien acusó de haberse apoderado de gran parte de su obra, hermana del escritor Paul Claudel, ferviente católico tras una conversión tardía, terminó sus años en un asilo para enfermos mentales. Su biografía tiene matices de heroína romántica pero también, sin duda, de las patologías que pueden rodear un espíritu excesivamente creativo.
Creo que esta difícil película de Dumont, es modélica en lo que debe de ser la indagación en un personaje, asumiendo que el biopic siempre es limitativo en lo que supone narrar la vida de una persona, y  que frecuentemente genera insatisfacción.
Aquí su director escoge un momento determinado, en el cual construye a su personaje central con la solidez del minimalismo cotidiano, de la mera observación, podría ser cualquiera de los años que esta mujer pasó encerrada; la visita de su hermano podría ser cualquiera de las que este le hizo durante su confinamiento. Pero Dumont decide entregarle la entidad suficiente para hacerla única y convertirla en una experiencia. Asimismo, desde ahí, y valiéndose de documentos reales, lanza hilos al pasado, en forma de diálogos y pequeñas referencias, que nos permiten construir la historia. Incluso decide dedicarle tiempo a su hermano para dejarnos conocer a un caracter que va a ofrecer mayor comprensión al contraste, así como a la información que cierra la cinta.
Pero hay una herramienta mucho más importante, única, me refiero al rostro de Juliette Binoche.
Parece ser que fue la actriz francesa quien solicitó al director trabajar con él; el hecho de que fuese capaz de trabajar con verdaderos enfermos mentales, sólo da mayor solidez a su compromiso.
Lo importante es su capacidad para interiorizar al personaje; con ello, se convierte en esta mujer y cada gesto, cada mirada, cada palabra, transmite la volatilidad de su interior, su angustia y su aburrimiento hacia la vida a la que la han condenado, su necesidad de sobrevivir y de aceptar esa condena, su iluminación real o no y su miedo real o no, su rabia y el intento de contenerla.... Binoche es una actriz que siempre me ha gustado, pero pocas veces un rostro me había transmitido tanto.
Y pocas veces un director sabía aprovecharlo tan bien.
Bruno Dumont coloca la cámara y observa. Supongo que gran parte de su trabajo esté vinculado a conseguir ese mimetismo del intérprete; una vez logrado, sólo le queda sentarse a mirar y regalarnos el resultado.
Camille Claudel 1915, ya o he dicho antes, no es una propuesta fácil, pero está absolutamente lograda, y si se acepta y se es capaz de integrarse en ella, se asistirá a una profunda indagación no sólo sobre un magnético personaje histórico sino, en definitiva, sobre el alma humana.

Público  

sábado, 21 de diciembre de 2013

DANZA: CONSTELACIONES de Aracaladanza

Cía Aracaladanza
Idea y dirección - Enrique Cabrera
Música - Mariano Lozano y Luis Miguel Cobo
Diseño de vestuario y escenario - Elisa Sanz
Diseño de luces - Pedro Yague
Con:
Carolina Arija. Jorge Brea. Jonatan de Luis. Raquel de la Plaza. Jimena Trueba

He eliminado el adjetivo infantil:
He ido con una de mis hijas a verlo, y el teatro estaba maravillosamente poblado de niños que disfrutaron cantidad y terminaron estallando en aplausos, pero creo que sería limitativo.
Quizás Aracaladanza está ya a tal nivel de calidad escénica, sus espectáculos están tan absolutamente logrados, que , desde su vocación de la adquisición de nuevos públicos, son capaces de entusiasmar a cualquiera.
Puede ser.
Además, se mueven en un nivel de abstracción y de plasticidad visual tan fantástica que es difícil sustraerse a esta mezcla de poesía, magia y belleza.
Los conozco desde Maletas, creo que su primera visita al Teatro Abadía, a partir de entonces, casi no han faltado ninguna Navidad. Recuerdo también una relacionada con el mar.
Tras tocar el universo de El Bosco y de Magritte en Pequeños Paraísos y en Nubes, respectivamente, con Constelaciones cierra una especie de trilogía pictórica de la mano de Joan Miró.
Es esta quizás su pieza más sensorial, menos narrativa, donde no existen ni siquiera pequeñas referencias en sus cuadros, pero sí una sensación continuada de estar dentro de un sueño. Posiblemente sí sea Constelaciones la más divertida visualmente y en la que los bailarines parecen divertirse más. Esto casa totalmente con el espíritu juguetón de los cuadros del pintor, sus formas, sus colores, su movimiento.
El resultado es una gozada, de una plasticidad que no deja de sorprender;a ello contribuyen su atractivo paisaje lunar, bañado por una iluminación que parece danzar también, un vestuario entre surreal y sugerente, y por supuesto una partitura vibrante y llena de notas en constante movimiento.  
No sé si me quedaría con la mujer que parece la noche en movimiento, con los panzudos o las madejas que crecen, con las ropas que esconden otras de colores o el fantástico final, cada minuto de los sesenta que dura la obra es absolutamente maravilloso.
Repito, no sé porqué infantil, cualquiera tenemos el derecho de disfrutar cuando se nos ofrece la oportunidad de asistir a un espectáculo tan feliz.
Gracias, Enrique Cabrera, espero que nos veamos de nuevo las próximas Navidades. Muchos lo esperamos.

Público

EXPOSICION: EL UNIVERSO DE BENJAMIN LACOMBE en el Museo de Abc

Editorial Edelvives

Hasta el 26 de enero, el Museo de ABC nos regala una breve exposición, solo treinta ilustraciones y dos esculturas, de un dibujante que es capaz de conjugar la narrativa con la magia, con la generación de universo propio ( que adecuado el título de la muestra ).
Autor de la estética de libros infantiles ( ¿infantiles? ¿ porque sólo infantiles?) como Los Amantes Mariposa, también ha sido capaz de dotar de vida a obras clásicas como los Cuentos Macabros de Poe,  piezas de los Hermanos Grimm o de Victor Hugo ( que impresionante el dibujo de vista aérea titulado El Cadalso de la serie El Jorobado de Notre Dame ) o, al parecer su última creación, Madame Butterfly.
El trazo de Lacombe es definido, colorista desde la oscuridad, denso, pero sobre todo, lo que le hace único es su creatividad: la belleza y la crueldad, se mezclan para conseguir un efecto singular, nunca exento de melancolía, de una especie de hermosa tristeza que parece un color más de su paleta, casi una textura.
Sus personajes parecen asumir su singularidad como aislamiento, como una forma de afrontar la necesidad de sufrir por ser diferentes, y ese sufrimiento se refleja siempre en unas miradas que no queda muy claro si nos retan o nos imploran pero siempre nos miran directamente, apelando a nuestro corazón.
A su alrededor, un universo fascinante, compuesto de códigos que sorprenden por su sofisticación estética y por su sencillez conceptual, como esas alas de la mujer oriental que espera, o esa bruja con rostro de cuervo, o la reina pavo real, o el ojo de la lechuza que se fusiona con un rostro de mujer...
Lo dicho, la exposición, hasta el 26 de enero en el Museo de Abc , es una forma de acercarse a otro tipo de pintura, aquella capaz de hacernos viajar con una forma única de contar historias y de entender la belleza.

Público

 

jueves, 19 de diciembre de 2013

OPERA: L'ELISIR D'AMORE de Gaetano Donizetti

Director de Escena - Damiano Michieletto
Director Musical - Marc Piollet
Eleonora Buratto. Ismael Jordi. Paolo Bordogna. José Carbó. Mariangela Sicilia

En general no soy purista.
Creo que , buscando la actualización de clásicos ( no sólo en la ópera sino también en el teatro ) se han cometido verdaderas atrocidades, pero también se han conseguido representaciones soberbias.
Por lo tanto, como punto de partida , no estoy en contra de que un director pueda llevar a cabo su interpretación personal de una obra.
Sí es cierto que el Teatro Real de Madrid parece haber pecado en los años Mortier , desde el punto de vista escénico, de un afán excesivo por convertirse en un campo de pruebas , algo en lo que no parece haberse tenido demasiado en cuenta a un público que abona una media de cien euros por asistir a una representación. El cabreo es en muchas ocasiones comprensible.
Seguramente , el hecho de que L'elisir D'amore sea una ópera bufa y, por lo tanto, no esté considerado como material "sagrado" ha llevado a la crítica a ser bastante más condescendiente de lo habitual con esta versión.
A fin de cuentas , si bien su música es una delicia, su libreto es un cuentecito tierno y divertido sobre amores contrariados con final feliz y poco peso dramático.
Lo que debe de buscar cualquier representación es eso: divertir sin emborronar.
Y en este sentido, la versión de Michieletto sin duda cumple. 
La acción se traslada desde el pueblo del original a un chiringuito de playa más o menos hortera, con sombrillas, animadores, delfines de goma , y mucho mucho color. Y pienso que es en esto último donde está el mayor acierto: el montaje es brillante estéticamente, vital, chillón y , sí, por momentos muy muy divertido.
Quizás sea discutible un Dulcamara macarra y sus gogos o los "soldados" convertidos en strippers, pero lo cierto es que es en la suma de pequeños detalles donde el director consigue agilidad. 
Personalmente tengo que decir que veo cierta bajada de nivel a medida que se desarrolla la obra: en la primera hora , el movimiento coreográfico de todos los personajes es fantástico, consiguiendo que cada ríncón del escenario tenga contenido; es difícil mantener ese nivel y, en su desarrollo posterior, ese logro se apaga ligeramente sin que ayuden el tobogán inflable ( si, habéis leído bien ) ni la fiesta de espuma ( también habéis leído bien esta vez ).
En general queda un montaje simpático que sirve a la perfección a la bellísima música. 
Pero no nos confundamos , este elixir es un buen añadido a un conjunto de temporada, una buena pieza de acompañamiento, pero el Teatro Real, debería o deberá de aspirar a propuestas de mucho más empaque.

Público  

martes, 17 de diciembre de 2013

NOVELA: EL OCEANO AL FINAL DEL CAMINO de Neil Gaiman

Editorial Roca
240 páginas
También disponible en ebook.

Neil Gaiman me recuerda mucho a Tim Burton.
Son dos creadores capaces de generar un mundo propio a partir del existente.
Centrados en el ámbito de la ciencia ficción , de la fantasía más bien , creo que no sólo son capaces de recuperar el niño que todos llevamos dentro sino también, algo más complejo, de buscar al adulto cuyo germen lleva dentro cada niño.
Esto otorga a su imaginación, a sus historias, un grado de madurez que las hace difíciles de catalogar: si bien algunas como El libro del Cementerio pueden entrar en el perfil de literatura infantil, y otros como Los hijos de Ansi, claramente en el de los mayores, tengo la sensación de que todas se mueven en un territorio indefinido donde todos tenemos cabida.
Sin duda su creatividad es desbordante , y puede llegar a agotar en aquellas obras más enciclopédicas como la magnífica e irregular American Gods, muestra única del género, por otro lado.
Considero que su perfección y su poesía es mucho más patente en las piezas pequeñas, donde existe cierta contención. El antes citado Libro del Cementerio y los cuentos que incluye El cementerio sin lápidas son un muy buen ejemplo. Y también esta que ahora nos ocupa.
Por otro lado, sé que Gaiman es un maestro en la novela gráfica; no es fácil trasladar a letras las imágenes, que producen una percepción más directa , especialmente de aquello que no existe. De ahí que sea encomiable la capacidad del autor para traspasar esta frontera y conseguir un extraño efecto en el que su prosa tiene aroma de comic, cierta cualidad plástica.
El oceano al final del camino es una preciosa novela de iniciación , del niño que aprende pero quizás no comprenda hasta muchos años después.
Su inteligente desarrollo permite dos lecturas: en una es un cuento fantástico de magia y amistad , en otro es una historia de como afrontar el mundo de los adultos y no exento de aristas , es en esta última propuesta donde las esquirlas asoman para pinchar con dolor, porque el escritor en ningún caso intenta disfrazar el mundo, sólo contárnoslo de otra manera.
He disfrutado mucho de su lectura rápida y , tengo la sensación, de que deja infinidad  de  puertas abiertas ,  posibles interpretaciones. Lo que he escrito en el párrafo anterior puede limitarse a simplificar , porque un lector atento, va a encontrarse en estas páginas, en este océano, muchas más referencias , muchas líneas de pensamiento, muchas ideas a compartir con su autor. Y no es difícil pensar que se sentirá identificado en multitud de ocasiones con los siete años de su protagonista.
Sería bueno que empezasemos a considerar a Gaiman como un muy buen autor, un escritor que ha elegido un género que suena a popular pero que es capaz de generar propuestas maravillosas desde el punto de vista literario, a la altura de cualquier novelista centrado en temas y proyectos en apariencia más "serios".
Su voz es un intento de explicar al ser humano y el mundo en el que se mueve , desde el inicio, desde el presente , la memoria, el recuerdo y el futuro.
Y en casos como este , sin ninguna duda, consigue abrir una ventana a la que asomarnos.

Público  

lunes, 16 de diciembre de 2013

CARTA DE ADIOS A UNA CONOCIDA

Con ella soñamos que volvíamos a Manderley.
Recuerdo Rebeca como uno de los islotes de la infancia en los que el cine aparece marcando el camino, aquel fantasma con el que luchaba una mujer incapaz de entender las sombras.
Se llevó su Oscar por seguir sufriendo, no podía ser de otra manera, en la exquisita Sospecha, esa perversión del amor de la mano del gordo más cruel.
Pero me quedo con su mirada en Carta a una desconocida, esa joya del romanticismo, en que... lo han adivinado, seguía sufriendo.
Está en el recuerdo de muchos, de todos aquellos que aprendimos lo que era el cine en los clásicos. Tuvimos esa suerte.
En el día de hoy nos han dejado dos referentes de nuestro pasado.
Un día triste. O no, si pensamos que ya son eternos.

Público

ADIOS MR PETER O'TOOLE

Para muchos siempre sera Lawerence de Arabia.
Yo también recorrí con él la aventura , aquella en la que , a medida que nos hacíamos mayores , íbamos encontrando nuevas líneas que explorar, un hombre capaz de transmitirnos su ambición , su afán de conquista , pero también , cuando lo contemplábamos con otros ojos, su narcisismo, su pérdida, ese personaje que escondía tantos pliegues que cualquier visionado nos mostraba rostros diferentes.
Un personaje que vivirá siempre.
Pero no fue el único.
Lo vimos en multitud de ocasiones como protagonista y como secundario de lujo.
Personalmente me quedo con El Leon en Invierno, con su furia y su frustración ante la vejez , con su mirada donde el miedo nunca significaba parálisis.
Pero hay muchos más.
Como todos los grandes , conquistadores de nuestra memoria.
Hasta siempre.

Público

sábado, 14 de diciembre de 2013

CINE: FROZEN. EL REINO DEL HIELO de Chris Buck y Jenifer Lee

USA 2013
Dibujos Animados

Estamos de enhorabuena.
Que alegría¡
Alguien se ha dado cuenta de que no hace falta más que volver a los orígenes, a los momentos en que la factoría Disney demostró de lo que era capaz. Tiempos anteriores a algunos errores, pero sobre todo a momentos y productos donde daba la sensación de que se ven las costuras.
Si ha habido productoras capaces de convertir el género animado en un género para adultos, pero nadie consiguió estar del lado del público infantil como los creadores de la mítica Blancanieves.
Sólo parecía necesario asumirlo y ponerlo en valor.
Frozen retoma uno de los cuentos más hermosos de nuestra infancia, La Reina de las Nieves.
Huye del hiperrealismo, frente a personajes de ojos grandes y unos hermosos paisajes coloristas y brillantes ( son dibujos, cine de animación orgulloso de serlo ), lo adorna con buenas canciones, y, sobre todo, un muy buen guión que divierte, interesa, sorprende y entretiene.
Y además, la marca de la casa: consigue crear unos secundarios excepcionales, llenos de gracia , originales, capaces de sostener por si mismos otra película, tanto el muñeco de nieve como el reno son fantásticos. Cada uno de sus gestos sirve para convertirlos en un excelente duo cómico.
En definitiva, he salido de Frozen con una excelente sensación y una gran sonrisa.
Hacía tiempo que esa reacción , en el mejor de los casos, se había transformado  en sentimientos más sofisticados. Cada día me gustan más las cosas sencillas.
Y más si, como esta, tienen magia.

Público


NOVELA: CUANDO LAS PALOMAS CAYERON DEL CIELO de Sofi Oksanen

Salamandra
368 páginas
También disponible en ebook.

Tanto Purga, excelente novela anterior de su autora, como la que ahora nos ocupa, nos sirven para asegurar que nos encontramos ante una escritora valiente, que no teme enfrentarse a temas delicados, a heridas todavía sin cerrar y que, es más, posiblemente piense que plasmar historias en un libro es una buena manera de asegurarnos la necesaria pervivencia de la memoria.
Es una mujer joven, pero parece que eso no le ha evitado ser testigo de como las naciones que antes se encogían tras el telón de acero, intentan levantarse desde su posición jenuflexa de tantos años. También ha visto los daños colaterales, terribles en ocasiones como denunciaba en Purga. Y sabe que la única forma de enfrentarse al presente es conocer el pasado.
Es novelista. Eso no lo olvida.
Por ello, su punto de partida no son las grandes epopeyas o los movimientos sociales, sino como la Historia afecta a los personajes que, desde su normalidad, conforman el sustrato de cualquier país. Son sus pequeñas tragedias o sus dramas cotidianos los que verdaderamente suponen la savia que determina el color de las hojas, la frondosidad o el volumen del árbol.
En Cuando las palomas cayeron del cielo , hay una historia muy ambiciosa; se desarrolla antes y después de la Segunda Guerra Mundial, en una Estonia ocupada alternativamente por los alemanes y los rusos; allí es donde esos tres personajes principales, y todos los que les rodean, viven una maraña de venganzas y traiciones, de amor y de odio, de confusión y soledad, de necesidad; en definitiva, ese magma pegajoso de la guerra, cuando sus víctimas tienen que sobrevivir como sea.
Tiene mucho de gran epopeya, de largo relato lleno de meandros, de película clásica en blanco y negro.
De alguna manera Purga era una novela más concentrada, tanto en acciones como en personajes y en sentimientos, y eso se nota.
Cuando las palomas... es una apuesta más difícil y precisa de una mayor maestría narrativa.
Y aquí es quizás donde encuentro la única pega: no siempre es fácil seguir la historia, en ocasiones porque se dan por conocidos aspectos sobre el desarrollo de la contienda y sus repercusiones políticas que a algunos nos pillan lejos, pero también porque me da la sensación de que falta cierta capacidad para sostener en algunos momentos todas las líneas con el equilibrio adecuado.
En cualquier caso, no cabe duda de que nos encontramos con una novela en muchos momentos apasionante, buena literatura y, sobre todo, un testimonio de un país que ha estado la mayoría de el siglo pasado en una situación de opresión. Recordarlo será posiblemente una condición indispensable para salir adelante.

Público

miércoles, 11 de diciembre de 2013

RELATOS: LAS LUNAS DE JUPITER de Alice Munro

Ramdom House Mondadori
260 páginas
También en ebook

Tengo una buena amiga lectora que defiende la teoría de que Alice Munro ataca a traición.
Después de haberme asomado por primera vez a su prosa, tengo que darle la razón.
Con motivo de la concesión del Premio Nobel reconocí que no había leído nada de su obra, pero que en principio había dos características que me la dibujaban atractiva: por un lado, el hecho de moverse en un género como el del relato, que tanto me gusta, y hacerlo desde , al parecer , un chejoviano análisis de lo cotidiano; en segundo lugar, y reconozco lo superficial de esta aseveración, su imagen afable, cercana, sonriente.
Pues bien , eso es lo que esperaba , una "cuentista" en el mejor sentido de la palabra, cronista de un país que desconozco más allá de lo estadístico, indagadora en el alma humana...
El primero de los relatos que componen esta colección, si bien ya deja atisbar las cargas de profundidad, es más cercano, más ligero, como si su autora, agazapada en los siguientes textos, estuviese llevándonos de la mano, engañados, para que no abandonásemos su lectura.
A partir de ahí, nos vamos sumergiendo en un mundo plagado de insatisfacción, de incompresión hacia la vida que hay que vivir, de crueldad y de relaciones que no consiguen nunca traspasar la piel y llegar a los verdaderos sentimientos de unos personajes que parecen moverse siempre en la más infinita soledad.
Las mujeres de Munro no son del todo víctimas porque quizás merecen , como cualquier otro de sus personajes, su destino, y por ello la autora no destila hacia ellos ni una gota de cariño.
En cualquier caso, no creo en todas estas páginas haber descubierto ninguno que sienta algo parecido a la felicidad.
Hay algo peor : Alice Munro, acerca y aleja al lector de sus historias , dándole información o no molestándose en dársela, y creo que lo hace no tanto como juego sino porque considera que , todos los que nos asomamos a esa ventana , conocemos de lo que nos está hablando; es como si nos dijese "no te hagas de nuevas , no vayas de moralista, tu sabes que la vida es así".
Por supuesto hay calidad literaria, una prosa transparente y, sobre todo, una lucidez absoluta a la hora de observar y analizar , quizás eso la haga aun más dura.
Seguramente no es cuestionable que merezca el Premio Nobel y muchos otros, pero la lectura de este libro de relatos es una experiencia no precisamente edificante.
No creo que la quiera repetir.
Aunque nunca se sabe....

Público



sábado, 7 de diciembre de 2013

CINE: LE WEEK- END de Roger Mitchell

UK. 2013
Jim Broadbent. Lindsay Duncan. Jeff Goldblum

Hanif Kureishi fue un escritor rompedor, tanto en sus primeras novelas, en especial El buda de los suburbios, como en los guiones que escribió para Stephen Frears, como Mi hermosa lavandería o Sammy y Rosie se lo montan ( horrible título español ).
A no pocos les escandalizó su falta de inhibición, su realismo nunca exento de un humor que lo hacía aun más agresivo, la naturalidad con la que aceptaba los nuevos modelos de vida.
Creció. Y siguió escribiendo.
Siempre libros maravillosos, bien en forma de novelas bien de relatos. Pero tengo la sensación de que, si bien sus primeras obras respondían a una juventud rabiosa, esa sinceridad, esa capacidad para desnudarse ( o esa necesidad, tal vez ) nunca le abandonó.
Así, Kureishi se convirtió en un cronista del paso del tiempo, desde algo parecido al desengaño, desde la necesidad de asumir que las cosas al final no siempre han llegado a ser como las soñábamos, que el País de Nunca Jamás termina pronto y, cuando se desliza su decorado, detrás está el mundo.
No es grave. Vivir no es grave. Pero , por mucha ternura que destile hacia sus personajes y asumiendo el hecho de que la amargura nunca está entre los colores de su paleta, en ocasiones es difícil evitar, sino la tristeza, sí la melancolía.
Por todo lo dicho, no me extraña leer que Hanif Kureishi es con Roger Mitchell el artífice de este guión, donde una pareja viaja un fin de semana a París para celebrar su treinta aniversario de boda, pero también, y sobre todo, para intentar descubrir que es lo que queda del amor.
Como siempre, sus personajes se mueven en un nivel intelectual que, en ocasiones, no les facilita el encontrarse con soltura en la realidad, y que hace que el anhelo de ese mundo diferente, aquel que era necesario cambiar, sea mayor, que exista más sensación de fracaso. Pero al final siempre hay tiempo para recordarnos que somos humanos, y que esa humanidad que en ocasiones nos lleva a sufrir, es también la que hace que ocurra algo tan maravilloso como que lata nuestro corazón.
Dos actores aceptan estos personajes dando el cien por cien. Broadbent es ese tipo simpático que hemos visto mil veces y siempre bien; la también estupenda Lindsay Duncan, es conocida sobre todo en teatro, para los curiosos decir que fue quien estrenó en Londres Las amistades peligrosas; yo tuve la suerte de verla en La gata sobre el tejado de zinc en el National Theatre.
¿Y el resultado final?
Soy consciente de que apenas he dado mi opinión sobre Le week-end; pues bien, no me resulta fácil porque lo cierto es que creo que tiene muchos valores, pero echo en falta la profundidad que le hubiesen dado las páginas y que aquí me parece que termina adoleciendo de un esquematismo necesario , eso sí, con momentos fantásticos, pero otros en exceso artificiales, y donde en ocasiones el diálogo hubiese sido mejor sustituido por la mirada en silencio y algo de reflexión.
El problema es que en general es bonita, simpática, agradable, y tiene una última escena de la que es difícil salir sin una sonrisa.
Por eso... no me hagáis caso ( si alguien pensaba hacerlo ), seguramente muchos más coincidiréis con la crítica que ha alabado la cinta que conmigo.

Público      

viernes, 6 de diciembre de 2013

NOVELA: LEGADO EN LOS HUESOS de Dolores Redondo

Destino
560 páginas
Segunda parte de la Trilogía del Baztan

Cuando terminé de leer El guardián invisible, creo que comenté que, si hubiese sabido que era parte de una trilogía, seguramente hubiese esperado hasta que estuviesen publicadas las tres partes para lanzarme a ellas.
Es difícil terminar un libro que te consigue apasionar de esta manera y esperar como mínimo un año para poder continuar con la historia.
Y precisamente, el único lastre que siento con Legado en los huesos, es, en su inicio, la necesidad de recordar la complejidad de su trama, ya que la continuidad es, en algunos aspectos, absoluta.
Aun así, la incomodidad dura poco tiempo.
Pronto Dolores Redondo ha logrado de nuevo meternos en esta historia que nos empapa, como parece empapar la lluvia y esa niebla de amanecer, que siempre  mantiene el paisaje de Elizondo en los límites de la leyenda.
La autora conjuga de nuevo a la perfección, entretenimiento con buena literatura. Avanza en el debate donde lo comercial puede ser de muy buen calidad.
Es género negro.
Sin duda puede calificarse así la trama de asesinatos en serie, con sus señas de identidad, que pasea también por el canibalismo y los rituales demoniacos; hay una policía y hay un grupo de homicidios, hay alguna trama paralela organizada con la maestría de alguien con mucha literatura de género a sus espaldas.
Pero también hay mucho más.
Legado en los huesos, avanza en su oscuridad; desde la negritud propia de cualquier obra de crímenes, acercándose al género de terror. Los bosques oscuros y una cultura ancestral, son las pinturas perfectas para conseguir casi un paseo por el infierno. También en este ámbito, utilizando materiales de la mitología y la leyenda, Dolores Redondo demuestra su buena mano.  
Es importante señalar que, igual que maneja las descripciones, haciendo que el exterior pregne en los sentimientos de sus personajes, nunca olvida tampoco el desarrollo del elemento humano que se convierte en verdadero motor del desarrollo de la trama.
Con todo esto, la autora no sólo cuenta una historia sino que establece una relación con el lector al que atrapa y pega a las páginas del libro, sin permitirle ninguna escapada, tal es el nivel de tensión que consigue generar y que se mantiene hasta la última página.
Lo dicho. Legado de huesos avanza en lo que ya prometía El guardián invisible.
Como también avanza en el disgusto que produce saber que de nuevo toca esperar , ahora para la tercera y última parte. Esperamos que no sea mucho.

Público

TITERES: EL SASTRECILLO VALIENTE Compañía Etcetera


Compañía Etcétera
Música de Tibor Hassany
Dramaturgia - Enrique Lanz y Yanisbel Victoria Martínez
Dirección de escena, escenografía y títeres- Enrique Lanz
Dirección musical- Tim Anderson
Actrices- Noche Dieguez y Yanisbel Victoria Martínez
Músicos - Pablo Navarro. Julia Torralba. Pilar del Campo. Cristina Martín. Delia Nerea. Jesús Cabanillas. David González. Alexis Delgado

Los integrantes de Etcétera lo han vuelto a hacer.
Que fácil me resulta viajar a cuarenta años atrás, sentirme niño y disfrutar de la magia que se pone en pie sobre el escenario.
Escuchar un cuento de siempre y conseguir que suene totalmente diferente.
Una vez más partimos de una historia dentro de otra: la sastrería del Teatro Real y sus trabajadores, que deciden utilizar el cuento del sastrecillo para hacernos partícipes de su día a día. Así conocemos nuevas palabras y oficios, pero también nos enteramos de que una plancha puede ser un jabalí, un bastidor un gigante y una tijera el cuerno del unicornio. Vemos volar por los aires, moverse el vacío, iluminar la oscuridad...
Sólo hace falta lucidez y sabiduría ¿sólo?.
Creo que ya lo he dicho en alguna otra ocasión: Enrique, Yanisbel y sus compañeros, devuelven al teatro de títeres al lugar del que nunca debió de haber salido, el de un arte antiguo capaz de mezclar lo manual con la poesía, y siempre lo ponen al servicio de la belleza de la música ( en este caso una divertida partitura ) y lo envuelven como regalo para su público.
Este Sastrecillo es mágico, es frágil, es divertido. Es un soplo de felicidad y, sin duda, un paso más, otra piedrecilla que estos amigos van dejando para que los niños descubran el camino que lleva a disfrutar con la cultura y la belleza. No están lejos de Lorca, de Valle, de Lope... de todos aquellos que supieron lo que podía hacerse desde un escenario.
Otra vez, enhorabuena.
Merecéis todos los aplausos que habéis tenido esta mañana. Y son sinceros: sólo había que ver las sonrisas de los pequeños.

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