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jueves, 28 de noviembre de 2013

NOVELA: POR SI SE VA LA LUZ de Lara Moreno

Lumen
328 páginas
También en ebook

Al igual que pasó con Intemperie, esta novela de Lara Moreno aparece en el panorama editorial como una ópera prima sorprendente, que antes de su publicación ya ha cosechado un gran número de alabanzas.
Como punto de partida, quiero decir que esta carece de la contundencia de la primera y tampoco alcanza su perfección, sin embargo, tiene muchos puntos a valorar positivamente y descubre una voz sin duda interesante y valiente.
Además, es cierto que pueden encontrarse puntos en común entre ambas obras.
Por un lado, las dos se anclan en un escenario árido con un tremendo vacío que se refleja en la limitación de su número de personajes.
Ambas parten de géneros en principio reconocibles pero no tardan en contaminarlos con otros en apariencia dispares que, aunque también entran dentro de lo reconocible, producen en su mezcla una sensación única de extrañeza, de singularidad. Así, si Intemperie era una novela de iniciación con aroma de western , la novela de Lara Moreno, comienza como una obra de búsqueda en la que sus dos principales personajes acuden a vivir a un pueblo abandonado, para poco a poco ir coloreándose con retales de apocalipsis, donde no queda lejos La Carretera o algún relato de Coetze.
También las dos establecen una relación especial con el lector: por un lado no existe preparación, sino que lo zambullen a plomo desde la primera página en la espesura de la historia, y además, no consideran necesario ofrecerle más información que la que se produce en el presente, por lo que es él quien debe rellenar los huecos, algo que, por otro lado, le permitirá singularizar la lectura.
Pero donde en Intemperie había acción y una línea clara, aquí es introspección y las líneas narrativas son difusas, pudiendo existir por momentos confusión entre los narradores y entre la realidad y el sueño. Quizás su autora nos esté hablando del futuro desde un realismo en que la vuelta a lo esencial tiene muy poco de idílico o tal vez nos esté mostrando los restos de la sociedad desconcertada en la que vivimos. Hacerlo con un minimalismo seco, donde el simbolismo parece mezclarse con lo real, es una decisión arriesgada que a veces aleja al lector. Pero si conseguimos mantenernos asomados a sus páginas, encontraremos una desazón que tardará en abandonarnos. Un escritor capaz de producir esas sensaciones es sin duda un muy buen escritor.
En cualquier caso, son dos propuestas que abren nuevos caminos a una narrativa que afronta la crisis desde la búsqueda y que no está dispuesta a quedarse anquilosada en viejas formas. Algo de lo que todos nos debemos alegrar.

Público
 

martes, 26 de noviembre de 2013

TEATRO: DOS NINAS PARA UN CHEJOV de María García de Oteyza y Rocío Literas

La Casa de la Portera
Dirección - María García de Oteyza
Intérpretes - Miriam Montilla. Andrea Trepat

Para empezar esta crónica enamorada, me gustaría comentar lo que es para mi el talento en el arte. aquella virtud, aquella capacidad, que se basta por si sola, que no necesita aditamentos, que es generalmente sencilla en su traslación y que emociona.
Ni siquiera necesita tiempo, y en teatro cuarenta minutos son más que suficiente para regalar una muestra absoluta de talento.
Tengo la sensación de que, en este Madrid cada vez más plagado de buen teatro, La Casa de la Portera se ha convertido en algo así como una incubadora de talento. Quizás porque nace precisamente desde el talento y el valor de dos visionarios. Así, es un lugar capaz de anidar, en sus pequeños espacios, piezas únicas, verdaderas experiencias de contacto, sorprendentes siempre.
Dos Ninas para un Chejov es un texto corto, un diálogo para dos actrices, que surge de una propuesta sencilla: dos actrices, precisamente, en la sala de espera ( no sé si este término es sólo médico o aeroportuario o se utiliza también en los castings ) para una audición de la Nina de La Gaviota.
Lo que comienza con el humor del choque, se convierte en un bellisimo cuadro de comprensión entre estos dos personajes, también sobre la naturaleza de su profesión y en definitiva, de los sueños.
Lo que convierte esta pieza íntima en una obra redonda, que tardará en borrarse de quien asista a verla, es
precisamente, la suma de talentos que confluyen en la propuesta:
Por un lado un texto que, ya hemos dicho que partiendo de una premisa sencilla, y atreviéndose a lo esencial, aunque ello le lleve a no alcanzar la duración convencional, se desgrana con un humos inteligente que no está reñido con la tristeza de la realidad.
En segundo lugar, una dirección que sabe aprovechar fantásticamente esta pequeña habitación en la que todos nos sentamos y darle un aire de metateatro.
Y en tercer lugar, dos actrices que, en un cuerpo a cuerpo epidérmico con el espectador, consiguen desnudar sus interpretaciones sabiendo que vamos a percibir cada gesto, cada inflexión. La frescura de Trepat, la solidez de Montilla. Ambas son grandes. Tal vez me quede con la segunda, pero entiendo que puede influir que, a mi edad, me sienta más cercano a su personaje.
En definitiva. Una obra redonda, una experiencia única que convierte el teatro en una verdadera comunión con el espectador, teatro ( no sé si se va a entender ) personal, donde , al percibirse tan cerca, tan intenso, tan sensorial, cada espectador tendrá el regalo de su propia representación.
Una suma así de talentos consigue una función en estado de gracia.
Creo que proroga en diciembre.
maravillosa noticia.

Público
  

NOTA: ENHORABUENA A RAMÖN BAREA

Estamos hechos de la misma materia que los sueños...
Decía Próspero.
Y en La Tempestad dirigida por Helena Pimenta, estas palabras , tan suaves , tan limpias y tan profundas , las ponía en el áire la sabiduría teatral de Ramón Barea . Nos llegaban , no sólo las escuchábamos sino que descansaban en nuestro interior.
También fue quien estrenó El Chico De La Ultima Fila de Juan Mayorga , antes de que saltase a las pantallas y mucho mejor.
Y fue muchas cosas más , en teatro, también en cine, en televisión...
Uno de aquellos que en este país nos permitimos llamar secundarios de lujo , porque entienden que no hay papeles pequeños, sino actores pequeños . Que todo se puede hace grande . Aquellos que cuando son protagonistas , sólo crece el tiempo que nos dedican , pero no su vanidad.
Que alegría: acaban de darle a Ramón Barea el Premio Nacional de Teatro 2013.
Enhorabuena . y gracias , por tanto....

Público  

viernes, 22 de noviembre de 2013

NOVELA: EL MAPA DEL CIELO de Felix J. Palma


Plaza y Janes
744 páginas

Segunda entrega de la Trilogía Victoriana de su autor y ha vuelto a ocurrir.
Otra vez, gracias a sus páginas, recupero el placer gozoso de la lectura, de entrar en un libro como quien entra en un viaje, en una aventura dispuesto a dejarse sorprender, a ser incapaz de prever lo que espera en cada rincón del camino.
Una vez más, el protagonista es H.G. Wells, y si en El mapa del tiempo, el referente era la novela La maquina del tiempo, aquí es La guerra de los mundos la que nos sirve de armazón y guía.
Sin duda las dos partes pueden leerse de forma independiente, pero también es cierto que existe entre ellas cierta dependencia, cierta continuidad. De todas maneras, creo que es importante señalar que encuentro que la trilogía va ganando en peso a medida que crece. Si la primera tenía mucho de juego, apasionante en su inteligencia, al asomarse al cielo, el autor parece haberse centrado más en lo puramente novelístico; así, desde el punto narrativo, consigue transmitir la tensión y la acción de la invasión, y culminarla con los excelentes capítulos del campo de esclavos; partes como la de los niños en las cloacas son inolvidables y n ponen los pelos de punta; pero, sobre todo, lo más importante, es que consigue avanzar en los sentimientos, porque lo que podría parecer un excelente divertimento, aparece cargado de emoción y en muchos momentos, nos toca el alma.
Una vez más, la magia se convierte en una forma de dotar al mundo de una nueva belleza, y una vez más la realidad y la ficción se mezclan y junto a Wells, conocemos, nada menos, que a Edgard Allan Poe.
Lo dicho, he disfrutado El mapa del cielo aun más que el del tiempo.
Me lo he leído de un tirón. Y no puedo esperar a que se publique la tercera parte.
Es ciencia ficción. Es muy buena literatura. Es de la que nace del amor a los libros para hacernos amarlos aun más.

Público

CINE: BLUE JASMINE de Woody Allen

USA. 2013
Cate Blanchett. Alec Baldwin. Sally Hawkins. Peter Sargarsd.

Parece que los incondicionales de Allen, aquellos que estaban un poco desesperados con sus últimas películas, han respirado tranquilos con Blue Jasmine.
Personalmente, siendo un admirador de este director, no siempre he coincidido con el gusto general: creo que atesora una incomparable lista de obras únicas, sobre todo gracias a su imaginación y a la libertad de su caligrafía, pero entre ellas no incluiría la artificial Balas sobre Broadway o la simple Medianoche en París ; en cuanto a su tour europeo, del periplo inglés, la de El sueño de Casandra, remedo de Highsmith, me gusta tanto como Match Point, el viaje por Roma desigual pero simpático y nada peor que la visita a Barcelona, que francamente me hizo temer por la salud del maestro; de esa época, sigo considerando que el Allen más Allen es la no comprendida del todo Conoceras a un perfecto extraño.
Es cierto que en los últimos tiempos, todos echábamos de menos la genialidad de Zelig, La Rosa Púrpura del Cairo, Delitos y faltas, Radio Days, Hanna y sus hermanas o muchas otras, empezando a percibir quizás cierto desgaste. Pero Blue Jasmine viene al rescate, y es que, por encima de todo, detrás de esta película hay, sin duda un buen director.
En cualquier caso, si me gustaría hacer ciertos comentarios.
Dentro de la colección de personajes de Allen es conocida su capacidad para dotar de singularidad a los femeninos, algo que se ha reflejado en la proliferación de oscars entre sus intérpretes ( desde la legendaria Annie Hall de Diane Keaton, hasta dos veces Dianne Wiest, Mira Sorvino o Penélope Cruz ). Eso se convierte en el centro y la razón de ser de Blue Jasmine, la creación de un personaje femenino como centro de la historia, hijo de los melodramas de antaño, complejo y completo, como columna vertebral de la narración. En un componente habitual en su cine, rodea a esta mujer de un grupo de personajes paralelos con buenos momentos, pero no es la que importa, todos los esfuerzos , la mirada, están centrados en la creación de esa musa desconcertada y al borde de la locura. En algún lugar he leído ciertas referencias a la Blanche Dubois de Tenesse Williams; creo que las similitudes  son puramente estéticas ( la hermana, la locura ... ),a esta le falta la pulsión sexual y, su rechazo por la vulgaridad, en ningún momento admite concesiones. Jasmine es una mujer singular, un personaje entero, capaz de justificar una muy buena película.
Para sostener la escritura, por supuesto, hacía falta una actriz, también singular, capaz de la creación desde el interior, de ponerlo en miradas y gestos y de trabajar en el límite del histrionismo. Alguien tocada por la gracia y que comprendiese el regalo que el director lo estaba haciendo y decidiese aprovecharlo al doscientos por cien. Cate Blanchett cumple con todo ello al máximo nivel. Ella es el centro, el andamio que sostiene todo el armazón, incluso diría que la causa de que la película exista.  
Una vez dicho esto, vuelvo al inicio: Blue Jasmine es una película muy bien dirigida y escrita, fluida, muy interesante desde el punto de vista dramático, sin embargo conviene recalcar que no se deben de buscar los lugares comunes del autor, no hay casi humor, ni aparecen los ramalazos de magia que en muchas ocasiones nos ha regalado.
Posiblemente es bueno que un creador no siempre se parezca a si mismo, y desde su búsqueda, Allen nos ha dado obras inolvidables ( esta es muy buena pero no llega al nivel de las obras maestras ); si antes citaba a Highsmith en la historia negra de los hermanos ingleses, y hay mucho Bergman en Interiores y Septiembre ( que a mi me gustan ) , Blue Jarmine podría referirse posiblemente a un Douglas Sirk.
En cualquier caso, esperemos que sea este el primer paso para abandonar los titubeos, que volvamos a anhelar a este simpático paranóico con la seguridad de que siempre tendrá algo bueno para nosotros.
Por nosotros, por él mismo, y por Cate Blanchett, a la que esperamos volver a ver en sus manos. Ahí va, por ella, foto de despedida.


     Público

miércoles, 20 de noviembre de 2013

CINE: LA CABAÑA EN EL BOSQUE de Drew Goddard

USA. 2012
Chris Hensworth. Kristen Connolly. Richard Jenkins. Jesse Williams. Sigourney Weaver

No soy un fan del género de terror de casquería pero lo cierto es que tenía mucha curiosidad por ver esta película.
Reconocida como uno de los últimos sleepers del cine americano, es sorprendente que una cinta de este tipo haya cosechado alabanzas entre la crítica más sesuda. No todos están de acuerdo pero allí por donde ha pasado, ha dejado al menos un rastro de sorpresa.
Una vez vista, lo entiendo.
Y hablando de la crítica, hay que reconocer que es de las pocas veces que no desvelan o dan pistas sobre el entramado de la historia.
Intentando hacer lo mismo, diré sólo que ( algo que por otro lado es obvio desde el principio ), sus autores nos ofrecen un cruce entre Viernes 13 y El show de Truman, pero todo lo que hay detrás es más delirante de lo que se puede imaginar.
Con este secretismo es difícil alargarme.
Simplemente, por lo tanto, voy a intentar explicar que la convierte en especial:
Es cine de género, fiel a los componentes tradicionales del mismo, es decir, hay sangre, algo de sexo, gore y humor. No existe  ningún intento paródico. Pero se atreven a ir más allá desde el punto de vista argumental, elevando lo increíble al máximo nivel sin temer en ningún caso caer en el ridículo, al contrario, tomándoselo en serio y tomando múltiples referentes.
El resultado es muy bueno técnicamente. Y como ya hemos dicho, sorprende, sin duda sorprende .
Pero además es un producto muy pero que muy entretenido.
¿Cine de evasión? más bien un ejemplo de que se puede ser creativo con cualquier material, siempre que haya talento.
Y hasta aquí puedo leer........

Público

viernes, 15 de noviembre de 2013

CINE: STOCKHOLM de Rodrigo Sorogoyem

España 2013
Javier Pereira. Aura Garrido

A pesar de la situación al parecer agónica del sector de la producción, tengo últimamente la extraña y agradable sensación de estar asistiendo a una especie de edad de oro del cine español.
Antes de verano, tuvimos la posibilidad de cintas interesantes de autores ya conocidos con 15 años y un día o Ayer no termina nunca, pero sobre todo, el otoño ha venido cargado de películas verdaderamente valiosas, de gente mucho más joven.
Martín Cuenca no es un debutante pero creo que nunca se había acercado tanto al gran público como con su magnética Canibal; La Herida, ópera prima de su autor, me parece una obra tan perfecta como triste; no oigo más que bondades de Todas las mujeres ( lo sé, Barroso está lejos de ser nuevo  en esto ) aunque su paso fugaz por la cartelera no haya permitido a muchos disfrutarla en pantalla grande; las mismas alabanzas y ,lamentablemente, la misma carrera, ha tenido la segunda pieza de Mar Coll; y ahora, descubro esta joya, esta perla extraña, única, con nombre de ciudad europea y un director al que hasta ahora desconocía.
Quizás hayan confluido circunstancias generacionales que hacen coincidir en el tiempo a un grupo importante de nuevos creadores. No hablo de relevo, no hay nada que relevar. Son nuevos artistas a sumar a la nómina de existentes. Y como todo lo nuevo, tienen mucho que aportar.
¿ Existen rasgos comunes en las películas españolas que están llegando? Creo que algunos sí:
En primer lugar, existe una importante vocación de riesgo, no hay temas más o menos complacientes, sino los temas de los que se quiere hablar. Tampoco existen caminos trillados sino que tengo la sensación de que la libertad se ha impuesto como forma de escritura. Se podría decir que representan la verdadera esencia de ese término tantas veces mal utilizado que es el "cine independiente".
En segundo lugar, se mueven en entornos cercanos, quizás porque quieren contar aquello que conocen, y también posiblemente, no sea el momento económico de afrontar otro tipo de producciones.
Pero, lo que es mucho más importante, ligado a lo anterior, es que ha desaparecido totalmente la sensación de un hiperealismo a veces cercano a la pobreza que caracterizó tantas veces nuestro cine. Estos jóvenes saben manejar una cámara, tienen inteligencía visual suficiente para hacer películas estéticamente muy conseguidas y que en ningún caso trasladen una penuria de medios.
Stockholm es un chico conoce chica , chico y chica pasan la noche juntos y chico y chica despiertan a la mañana siguiente cuando ya todo es diferente, sobre todo sus sentimientos. Algo en principio fácil y conocido. Sin embargo, es sorprendente como el minucioso guión, consigue , por un lado, trasladar una sinceridad llena de frescura y con una capacidad psicológica de profundidad en su superficialidad aparente, pero además, lo salpica con datos en pequeñas dosis que la convierten en una historia singular, llena de sugerencias y misterio y en la que el espectador debe de ser parte de cara a completarla, y por tanto hacerla propia. Siempre tenemos la sensación de que es mucho más importante lo que callan sus personajes que lo que cuentn, aunque esto último sea en ocasiones como piedrecitas que nos guían hacia la verdad escondida.
Stockholm es una cinta atípica, posiblemente el retrato de una generación que siempre ha dejado pasar el amor, confundiendo la libertad con la madurez, incluso puede considerarse como una alegoría de la desolación que seguramente les invadirá cuando, una vez agotado el  hedonismo, miren hacia atrás. Pero también es una intriga que hay momentos en que llega a recordar a los maestros del género. Ya he dicho que es única, sutil, inteligente, diferente. Me ha llegado, absolutamente.
Para sostener esta historia , por supuesto es necesario contar con el soporte de dos actores que sepan trasladar una naturalidad total al continuado diálogo; se consigue: Javier Pereira es capaz de dejar un halo de misterio entre las líneas de su frescura, y Aura Garrido otorga toda la belleza interior y exterior que precisa su sirena varada.
Me gustaría, para finalizar, enlazando con la introducción de esta crónica, que también la industria del cine, tan reivindicativa en ocasiones, fuese también capaz de reconocer y premiar lo nuevo, y que los Goya de este año suenen también a nuevo y reconozcan estas obras en más categorías que las socorridas de segundo nivel.
Stockholm merece estar en el cuarteto de cabeza, por todo lo dicho, también por la vulnerabilidad  que traslada, por la tensión que genera , por su banda sonora, por el encuadre de su mirada, y  por esos largos y precioso paseos que descubren las luces de las noches de Madrid; es gracioso, durante estos últimos tuve un recuerdo del Londres  de Wonderland, otra joya.
Concluyo con otra fotografía, esta de sus espaldas sobre los cielos de la ciudad. Dos que no se encuentran, o sí.

Público



jueves, 14 de noviembre de 2013

NOVELA: CANADA de Richard Ford

Editorial Anagrama
576 páginas
También disponible en ebook.

Siempre he considerado a Richard Ford uno de los hijos de John Updike ( al igual que mi adorada Anne Tyler pero esta con mucho más sentido del humor ), este a su vez tataranietos posiblemente de Chejov. Por eso me sorprendió tanto la primera frase de Canadá , en la que se habla de robos y asesinatos.
Además, se le puede achacar a esa apertura cierta intención para captar la atención del lector.
Es sólo un error por mi parte basado ; no sólo en esta novela está el Ford que conocemos sino que está el mejor Ford.
Lo importante en él no es tanto lo que cuenta ( claro que importa, y más en este caso, lo que quiero decir es que nunca ha necesitado "acontecimientos" para sostener sus narraciones ) sino como lo cuenta, su capacidad para  mostrar sin aspavientos su visión sobre lo cotidiano.
En lo externo, poniendo sobre sus páginas una América que no tiene perfil de protagonistas en la vida, lugares creados posible y exteriormente para vivir vidas en apariencia anodinas. Y digo en apariencia porque dejan de serlo cuando cronistas como él o como antes lo fue el ya citado Updike y aun antes Faulkner, le otorgan la capacidad de poner sobre el papel su día a día, y extraer de ahí  aquello que los hace importantes, que es siempre el interior.
Lo más relevante, y común , en estos autores es una forma de pintar que, desde la sequedad de esos paisajes, entre los colores tenues, nos van dejando ver la soledad en la que se mueven sus personajes, y con ellos, lo que a mi personalmente me sobrecoge , es la inconsistencia de sus vidas, que no es más que la propia inconsistencia de la vida.
En Canadá, tengo la sensación de que  Ford decide dar un paso adelante y tocar gran parte de los mitos de la literatura americana ( algunos han hecho referencias a Huck Finn, hay un robo a un banco, hay asesinatos... ) pero los trae a su terreno. Y es que aquí la fuerza no está en la leyenda sino en la realidad..No hay grandeza, no hay héroes , hay mucha tristeza, hay dolor , mucho dolor.
Hay dos gemelos de quince años a los que tenemos la sensación de acompañar hasta su vejez, aunque ella no esté en la segunda parte Ahí es cuando el protagonista se enfrenta a la parte más dura de la Canadá del título, un entorno oscuro, un lugar poblado de personajes que lo sitúan como un remedo del muchacho de El guardián entre el centeno, sometido a la situación desoladora que sólo puede terminar en tragedia. Hay unos padres, que posiblemente no deberían de haberlo sido, y cuya desaparición parece perdida en el viento. Y hay una reflexión final , donde se  alcanza la sabiduría, con la tristeza de saber que la experiencia siempre llega después de que la hayamos necesitado.
La prosa de Ford es contundente sin necesidad de intentarlo, es sobria y es más hermosa que nunca. Creo que no exagero si digo que ha escrito con esta una de las grandes novelas americanas, un clásico inmediato.
Me llegan al corazón sus personajes, su desarraigo, su búsqueda de referencias, su miedo ante la soledad y su caminar vacilante porque el mundo no se detiene. Temas habituales en su autor. Siento su dolor y me produce infinita ternura su final. No creo que me reponga pronto del encuentro final entre los hermanos.
Leo que la felicidad es saber vivir, saber ser flexible, nadar pero dejarse llevar aceptando la marea. Y nunca sabes lo que espera detrás de cada recodo.
La vida, que difícil, algo sobre lo que sólo pueden escribir los grandes.
Como Ford.

Público  

sábado, 9 de noviembre de 2013

CINE: GLORIA de Sebastián Lelio


Chile 2013
Paulina García. Sergio Hernández. Diego Fontecilla. Fabiola Zamora. Coca Guazzini. Hugo Moraga. Alejandro Goic. Liliana García

Gloria es una película sin duda positiva.
Una historia que gravita alrededor de un personaje que, teniendo todas las papeletas para la amargura, es capaz de disfrutar de la vida.
Un retrato vitalista frente a la soledad a la que posiblemente tienen que enfrentarse muchas mujeres de cierta edad.
Lo cierto es que, aunque ahora no se me ocurra ninguna, sé que el cine nos ha dado muestras a este respecto. ¿Que es por lo tanto lo que hace de Gloria una obra especial, algo que es sin ninguna duda?. Hay varias razones:
La primera es su realismo, algo a veces ausente en este tipo de historias; la vida de Gloria, ni es un cuento de hadas donde todo se vuelve azul sólo con que ella sonría, ni es un lodazal del que nuestra heroina debe conseguir escaparse. Es sencillamente la vida. Con momentos grises y otros estupendos, con sonrisas y lágrimas y con un nivel de trascendencia, tanto en el dolor como en la alegría, medio.
Esto está perfectamente dibujado en un guión meticuloso, inteligente y sencillo, capaz de relatar cada momento con la absoluta referencia de la verdad. Sin moverse en ningún momento de lo cotidiano, y sin ninguna trampa ( la "venganza" final no es un intento de trampa cómica sino un regalo merecido a su protagonista y al público que ya la adora ), consigue dotar este archipiélago que es su vida, de diferentes islas donde nos vamos parando a repostar en el itinerario de su odisea ( el vecino de arriba, el gato, sus amigos, su descubrimiento de la marihuana etc ).
Otro de sus valores, es la interpretación de Paulina García. Cada uno de sus gestos, de su mirada, sobre todo de su sonrisa, es un regalo de sinceridad. No le hace falta ningún exceso para hacernos creer que  es su personaje. Tampoco para que nos identifiquemos totalmente con ella y nos cueste tan poco quererla. No me extraña el Premio de Interpretación Femenina en el Festival de Berlín. Teniendo en cuenta que su Gloria es la columna vertebral de la película, un acierto de casting era vital. Aquí se ha superado. Y no era fácil mezclar dignidad con el patetismo necesario en ciertas escenas sin que la "heroína" pudiese rozar el ridículo o generar más compasión que simpatía.
Pero personalmente, lo que más me gusta de esta cinta es algo que sé que me va a costar describir, y es la sensibilidad del director, su mano capaz de contarnos esta historia sin pudor, sin buscar una belleza impostada, sin falsedades, sin esconder los cuerpos cuando es necesario, pero con un gran cariño, y con una enorme inteligencia gramatical.
Lo dicho: Gloria parte de un material que puede resultar conocido, pero es una película diferente, una gran película.
Tal vez por eso, y porque conecta de forma directa con el público, esté resultando una de las sorpresas de este año. Representará a Chile en los Oscars y espero que llegue a la final y que también ahí tenga el éxito que merece.

Público

viernes, 8 de noviembre de 2013

NOTA: ADIOS A AMPARO RIVELLES

Se ha ido.
No nos confundamos: no se ha ido una actriz de otros tiempos. Aunque muchos jóvenes no la recuerden.
Se ha ido una de las GRANDES.
Todavía recuerdo conocer su arte en El caso de la mujer asesinadita de Mihura, uno de sus primeros regalos al público español tras volver de Méjico.
No la olvidará cualquiera que la haya visto alguna vez . Yo en Hay que deshacer la casa, Rosas de otoño ,El abanico de Lady Windermer, Los padres terribles... O en el maravilloso recitado con Adolfo Marsillach y María Jesús Valdés que bajo el título, Una noche con los clásicos, nos llevó de viaje por la poesía de nuestro Siglo de Oro.
Una mujer que debería haber estado cada temporada en un proyecto, que ella convertiría en único. 
El cine la llamó poco en su madurez. Pero le regaló un Goya a la Mejor Actriz en su primera convocatoria. 
Basta retomar Los gozos y las sombras para saber de lo que era capaz.
Dama.
De una casta de la que en España teníamos, tenemos, colección.
Nunca hubo una nube sobre su cabeza, nunca una mala palabra sobre su comportamiento, nunca algo que no fuese una sonrisa elegante y generosa.
Ya sólo nos queda su recuerdo y su belleza. Y anhelarla en tantos personajes que ya no tendrán la suerte de encarnarse en su sabiduría.

Público   

martes, 5 de noviembre de 2013

NOVELA: URSUA de William Ospina

Random House Mondadori
496 páginas

De las obras de distinto género que narran la conquista del Nuevo Mundo, salvando la fascinación absoluta que recuerdo haber sentido en mi infancia por El Corazón de Piedra Verde, mi favorita es la película de Herzog Aguirre o la cólera de Dios.
Es en esa cinta donde creo que se hace palpable la locura que asoló a aquellos aventureros que, engañados por su ambición, se embarcaron en la búsqueda de tesoros de leyenda, simbolizados por El Dorado; una estirpe de hombres salvajes ( mucho más que aquellos a los que pretendían civilizar ) que tuvieron que sufrir como sus vicios se convertían en veneno; pero también unos hombres de una valentía mítica, capaces de poblar lo desconocido y de no arredrarse nunca ante el peligro.
La cara y la cruz de casi todo conquistador, con mucho que repudiar pero también mucho que admirar.
Ursua era uno de esos caballeros, que casi todavía un niño se embarcó con el sueño de la aventura y la riqueza.
Su personaje presenta el arrojo y el liderazgo de los mejores y también la villanía y la crueldad de los más abyectos.
Su historia es seguramente parecida a la de muchos de los que allí viajaron, y puede decirse que son muchos de los personajes que pueblan las páginas de esta novela, los que podrían indistintamente haberla protagonizado.
Esta es la primera novela de William Ospina, un poeta colombiano, y así no es extraño, que su prosa se nutra de una riqueza a veces apabullante. Su narración, desde un personaje ficticio, mezcla de ambos mundos y aquejado de la confusión de haber conocido los dos en profundidad, es un torrente donde se mezclan informaciones y descripciones, realidad y sueños, leyendas e historia. A veces se hace difícil percibir el caudal, ser capaz de beberlo entero, no confundirse ligeramente en su curso, no tener la sensación de estar perdiéndose algo.
Al mismo tiempo, es desde esa indudable calidad literaria desde la que percibimos la fiebre que empapó la lucha con lo desconocido, la sorpresa y el miedo, la animalización a la que todos se vieron sometidos ante la riqueza del paisaje y de lo que contenía; es de esa manera desde la que su autor es capaz de convertir cada página en una selva y hacernos transitar por ella.
También es comprensible que la confusión que por acumulación de nombres y acciones en ocasiones aparece, sea un reflejo de un mundo grande e inasible, donde tiempos y distancias no podían sino cruzarse.
He disfrutado Ursua, aunque no me ha resultado fácil.
Es la primera parte de una trilogía que terminaré. Seguiremos por lo tanto hablando de Ospina.

Público  

domingo, 3 de noviembre de 2013

CINE: CANIBAL de Manuel Martín Cuenca

España 2013
Antonio de la Torre. Olimpia Melinte

Canibal es una película atípica en su propia naturaleza.
El argumento debería emparentarla con el género de terror: un hombre que asesina para comerse a sus víctimas femeninas.
Sin embargo, está tratada/ contada, como si  fuese un visionado cotidiano de cualquier profesional meticuloso ,en una ciudad de provincias, eso sí, con mucha carne en la nevera.
Además, hay otra elección todavía más arriesgada: convertirla en una película en una especie de presente perfecto; desde el inicio conocemos al personaje y sus "aficiones", sin que el descubrimiento de estas se utilicen como sostén narrativo; y además , no existe ninguna explicación, ningún intento de indagar en los motivos, en las razones, ni de arrojar datos temporales sobre cuando y como empezó.
Hoy es así.
Y es a partir de hoy desde donde vamos a contemplar el desarrollo de unos cuantos días de su vida.
La trama, centrada en una especie de historia de amor, alcanza para mi niveles más universales. Pienso en la soledad que se rellena de tiempo dedicado a una u otra cosa, rituales al fin y al cabo, que hacen que ese hombre contemporáneo, seguramente más habitual de lo que pensamos, crea que está llena. Sólo cuando un rayo penetra desde el exterior y le deja ver lo que sería una vida catalogada como normal, se tambalea esa seguridad.
Dependiendo de la distancia con lo socialmente asumible, esa reincorporación será posible o terminará en tragedia.
Además, hay un aviso de mirada alrededor: posiblemente estemos tan lejos unos de otros, que podemos estar conviviendo con el Diablo sin apenas enterarnos.
De nuevo la soledad y la deshumanización, a pesar de enclavar la historia en un entorno donde todos se saludan en la calle. Sólo ritos.
Me encanta la caligrafía narrativa de Martín Cuenca; ya me sorprendió su depuración absoluta, que siempre resulta arriesgada en un mundo acostumbrado a que nos ataquen con emociones, en la estupenda La mitad de Oscar.
Pero no nos confundamos, no estoy hablando de un cineasta que juega a la nada. Las dos secuencias relacionadas con los crímenes , son excelentes, tanto la de la gasolinera como la de la playa. El resto es un dibujo constante de encuadres cuidados y referencias estéticas de primer orden, mezcladas con un sonido que se convierte en otro elemento de la narración.
Los apuntes religiosos , señalan el relato, situándolo tal vez a otro nivel o siendo tan sólo una buena elección estética y de colocación del personaje aun más en un entorno anacrónico con sus secretos.
Finalmente, ya en la película anterior se hacía un uso magnífico de la naturaleza, aquí las secuencias rodadas en la sierra son de una belleza absoluta, capaz de reducir a sus personajes en un entorno que otorga a la historia dimensiones casi de mitología. Es gracioso, hablando de mitología, podría abrirse otra línea de análisis, en la cinta antes citada se hablaba de incesto, el pecado de los dioses en la antiguedad; aquí de canibalismo, otra práctica habitual entonces en muchos de ellos. No tengo tiempo.
Se ha escrito mucho sobre la contención de Antonio de la Torre, a mi hace mucho que me parece un actor magnífico; no me sorprende su interpretación, lo que me sorprende es que no le den muchos más papeles como este.
Canibal es un film excelente; una rareza. Una apuesta conseguida.
Espero que tenga una buena carrera, internacional, por eso, para darle suerte, he colocado aquí la rareza del cartel en inglés.

Público  

viernes, 1 de noviembre de 2013

EXPOSICION: GEORGES MELIES

Aviso a navegantes ( que diría mi padre): nadie a quien le guste el cine debe perderse la divertida exposición de Georges Melies que, hasta el 8 de diciembre, nos regala Caixa Forum en el centro de Madrid.
Es una oportunidad única de asomarse a la ingenuidad, a la magia y al origen de los sueños.
Admirar a los pioneros del séptimo arte y jugar con la linterna mágica; contemplar carteles coloristas, diseños, maquetas de los estudios, y experiencias tan fantásticas como ver la cinta Un viaje a la luna.
Ideal para público familiar.
Luego puede complementarse con el visionado de la joya de Scorsese La invención de Hugo.
Una gozada.

Nota: Por el mismo precio y en el mismo lugar, puede aprovecharse para ver también Japonismo, otra exposición excelente.

Público

CINE: SOLO DIOS PERDONA de Nicolas Winding Refn

USA/ Francia 2013
Ryan Gosling. Kristin Scott Thomas. Vithaya Pansrigarm

Solo Dios perdona, recibió en Cannes un absoluto vapuleo de la mayoría de la crítica. Era como el reverso a lo que había ocurrido cuando , no recuerdo si uno o dos años antes, presentó allí Drive.
Efectivamente, creo que la más reciente es menos redonda que la primera , aunque también más arriesgada y no exenta de atractivos. Pero sobre todo, creo que las dos tienen muchos puntos en común, y me resulta incomprensible que pueda adorarse una y odiar la otra.
Drive partía de un guión transparente , encuadrado en cine de género clásico, dotado de una estética de influencia ochentera pero, sobre todo, muy elaborada.
Pero había mucho más, y es que el director parecía jugar con referencias mitológicas que universalizaban la historia y la elevaban a un nivel de abstracción. Así, el personaje principal, era una especie de centauro mecánico, en el interior del cual, dormía la naturaleza de un escorpión; pero existía un corazón que, considero que más que permitirle enamorarse, le empujaba a anhelar el amor.
Sólo Dios perdona, es también cine de género, una mezcla entre el de gansters más sanguinario y el de artes marciales, cuando este utiliza como escenario interiores de neón y oscuridad pintados de exotismo. La historia, aunque aquí su narración revista mayor complejidad y esté menos depurada, es también relativamente simple: una venganza materna y un sustrato de veneno en el seno familiar, cuna de antiguos y terribles pecados.
Pero sí es cierto que las referencias y la abstracción son mucho mayores, como si su director se atreviese a situar la narración en una dimensión diferente, casi encerrando a sus personajes en la pantalla, haciéndolas en infinidad de ocasiones mirar frontalmente y mezclándolos en espacios hasta que por momentos podría parecer que todo sucede en una sola habitación.
Por lo que respecta a su base, están Edipo y Medea, una familia de dioses capaces de sobrevivir con éxito en medio de una colección de pecados sólo posible en una ausencia total de moralidad,  pero también, y creo que esa es la base de esta cinta y en especial de su título, está el Diablo. No en vano es esa la frase que pronuncia el hermano muerto antes de encaminarse a su última noche "Ha llegado el momento de conocer al Diablo"; parece como si, harto de que el veneno sólo se limitase a corroerles por dentro, decidiese que era el momento de atreverse a conjurar al Principe de las Tinieblas. Así, a partir de ese exorcismo terrible y cruel, todos los miembros de la familia se tendrán que enfrentar al hombre/ diablo, ese ser que incluso aparece en sueños premonitorios y que se diferencia de Dios, no en conceptos tan genéricos como el bien y el mal, sino en que él no perdona, sino que reclama el precio siempre, hasta el final. Adornarlo de extravagancias como su pasión por el karaoke quizás sea un recurso meramente, esta vez sí, estético.
En medio de todo esto, los actores sólo podían moverse en extremos, Ryan Gosling ( de nuevo con un corazón que late escondido ) en su perfecto hieratismo, y Kristin Scott Thomas en la más absoluta vulgaridad, el punto más alejado de sus papeles habituales. Perfectos ambos.
Repito, Sólo Dios perdona es arriesgada, expresiva hasta el exceso en su violencia, depurada en su narración hasta dejar al espectador muchas líneas de fuga por las que continuar la historia. Es difícil pero me niego a considerarla fallida; es una muestra más de un imaginario peculiar y  libre, y que seguramente tendrá muchas sorpresas que ofrecernos.
Me gusta Sólo Dios perdona, y lo digo casi como una declaración de principios.

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