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lunes, 26 de agosto de 2013

CINE: ELYSIUM de Neill Blomkamp


USA. 2013
Matt Damon. Jodie Foster. Alice Braga. Diego Luna

La primera película conocida de Blomkamp, Distrito 9, también se adscribía al género de la ciencia ficción, y, al igual que esta, partía de una premisa que podría considerarse una parábola de alguna de las taras de la sociedad actual; en el primer caso, la reclusión de los extraterrestres en una especie de campos y su segregación, podían equipararse fácilmente al apartheid; en Elysium, los transbordadores piratas que llegan a la estación espacial, recuerdan sin duda a las pateras que tantas veces vemos alcanzar nuestras costas o a los grupos de espaldas mojadas que arriesgan su vida para llegar a América.
Ese punto de partida, está rodeado de una creación acorde con época y género, y es en la creación de este paisaje social donde el director y guionista consigue sus mejores bazas. Es capaz de generar parámetros originales y componerlos visualmente con una muy atractiva dirección artística. En ese marco es donde siempre surge el disidente, generalmente disidente por accidente, abocado a encabezar un proceso capaz de poner el mundo patas arriba.
La primera hora de Elysium es apasionante, tanto por los datos que se van descubriendo del entorno como por los hilos de la narración que comienzan a desarrollarse. No quiero decir con esto que el resto desmerezca este inicio, quizás es difícil mantener la altura conseguida con esa fisicidad mestiza de la ciudad de Los Angeles, el contraste del planeta soñado, la fábrica, los recuerdos del pasado, el perdedor... pero lo cierto es que tengo la sensación de que se abren demasiadas líneas de desarrollo y a partir de la mitad del metraje, lo que importa es cerrarlas, de ahí que el personaje de Jodie Foster no se aproveche convenientemente y a los mercenarios les falte cierta singularidad.
Y en honor a la verdad, es necesario reconocer que se cierran bien. No quedan cabos sueltos y se recupera algo del perfil de cuento que parecen enunciar algunos de los primeros fotogramas.
En el género de ciencia ficción, considero más importante que la acción la capacidad para crear mundos complejos y compactos, y en esto, Blomkamp sin duda cumple con creces. Tal vez la colaboración de guionistas que desarrollen sus ideas, hiciesen que sus películas pasasen de ser buenas a obras maestras. Tienen madera para ello.

Público      

NOVELA: LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT de Joel Dicker


Editorial Alfaguara
672 páginas
También disponible en ebook.

Se edita este thriller como uno de los últimos fenómenos literarios; no tarda en convertirse en número uno en las listas de libros más vendidos también en nuestro país.
Es gracioso, porque, entre otras cosas, esta novela habla sobre la creación de un best seller y la manipulación de la creación literaria como si se tratase de cualquier otra mercancia de consumo rápido.
Personalmente, me asomo con la prevención que me producen ciertas alabanzas, máxime cuando, supongo que fruto de una campaña de marketing cuando menos atrevida, se utilizan como referencias Nabokov, Roth y Larsson; de Larsson puede tener la maestría de construcción del thriller; hablar de Nabokov es casi herético, de acuerdo con que aquí hay también un amor prohibido con una adolescente, pero comparar con ello Lolita, es como comparar a Zapatero con Churchill; y de Roth no consigo encontrar nada.
El resultado:
La novela funciona perfectamente como thriller complejo y ambicioso; con todas las herramientas propias del género y por supuesto sus trampas. Existen referencias bastante comunes: un crimen no resuelto que resucita muchos años después, una población americana en apariencia tranquila en la que muchos de sus habitantes tienen sórdidos secretos que esconder, amores prohibidos, trastornos psicológicos, maltratos, cierta carga sexual...
También hay humor, convenientemente dosificado, divertido en episodios como las conversaciones con la madre del protagonista, mucho menos, un poco caricaturesco, en los que se refieren al agente literario y las conversaciones teleffónicas con los equipos de la editorial.
En este punto hay que decir que la tensión está perfectamente medida. Consigue lo que tiene que conseguir cualquiera buena novela del género y es entretener, sorprender, intrigar, apasionar.
A ello contribuye unaestructura soberbia que consigue encajar todas las piezas y los viajes entre presente y pasado con la perfección de un andamiaje perfectamente trabajado.
Sólo tengo una pega que ponerle y que suele ocurrir a menudo, me refiero al hecho de rizar el rizo en ocasiones en exceso con el objetivo de llevar al lector a una conclusión inesperada.
Vamos ahora con lo que se supone que convierte esta obra en diferente:
No por supuesto el hecho de que el investigador sea un escritor y escriba sobre lo que está descubriendo, sino la importancia que se le da al proceso, hasta el punto de rozar en algún momento la metaliteratura.
Pues bien, personalmente, son estos los aspectos del libro que considero menos interesantes, no me sobran, posiblemente tampoco me molestan, pero tampoco aportan demasiado a la narración ni por supuesto la convierte en una obra singular.  
En cualquier caso, cualquier novela que contribuye a aumentar el número de lectores, es algo positivo.
En este caso, hay detrás un buen escritor pero también un escritor inteligente, y posiblemente un agente muy profesional. Y nada menos que el Premio Goncourt y millones de ejemplares vendidos.
Y, repito, un thriller muy muy disfrutable ¿ Nabokov y Roth? lejos, aun muy lejos.

Público

NOVELA: EL MALENTENDIDO de Irene Nemirovsky


Salamandra
158 páginas

Sigue la reedición de las obras de esta autora por la que ya en varias ocasiones he mostrado mi admiración.
El Malentendido es, al parecer, su primera novela.
Podría entenderse como un díptico en lo que se refiere a perspectivas. de nuevo nos encontramos en Francia en el periodo de entreguerras, cuando un joven procedente de una familia acomodada pero que ha visto como desaparecía su fortuna, se encuentra en unas vacaciones en Hendaya con un antiguo conocido, quedando fascinado por su bella mujer con la que no tardará en iniciar una relación.
Lo poco que dura la existencia de esta pareja, le sirve a la autora para, una vez más, dibujar un preciso paisaje social, de un tiempo en el que la moral era algo bastante superfluo y las diferencias venían marcadas por la riqueza material, hasta el punto de establecer casi universos paralelos. Las convenciones, el hedonismo, son los carriles por los que caminan los habitantes de esa época, abocados a un futuro que aun no son capaces de prever pero que dinamitará su mundo.
La autora es también capaz, como siempre, de tratar un perfil psicológico de sus personajes, tan rico como certero, tan veraz como inteligente, fruto sin duda de una capacidad lúcida de entender la vida en su mutabilidad.
No sé si es achacable al hecho de la juventud de su autora ( repito que creo que es esta su primera obra ), pero advierto en esta más frescura de la habitual, y una delicadeza ligera con la que es capaz incluso de cuestionar la dedinición de la felicidad y los mimbre de los que se compone.
Tal vez sea también la ausencia de conflictos personales, tratados en otras como El Baile o Jezabel, pero esto es pura especulación.
Ya lo dije alguna vez, creo,: el único problema que me plantea disfrutar de cada nueva novela de Irene Nemirovsky es saber que es un almacen finito.

Público

CINE: PARAISO FE de Ulrich Seidl


Austria 2013
Maria Hofstatter. Nabil Saleh

Segunda entrega del tríptico de Ulrich Seidl sobre la desesperanza de la civilización contemporanea.
Otro Paraiso.
De nuevo, un ser humano, probablemente reflejo de muchos otros, buscando como construirse en este mundo una existencia perfecta o, al menos, que cubra sus necesidades de seguridad, de darle sentido, de considerarse útil, en definitiva, de encontrar su espacio y estar en él protegido.
En este caso, otra vez una mujer sola, tiene su vida estructurada alrededor de la religión, de la fe, de una entrega absoluta a Jesucristo y a la Virgen María, plagada de ritos, de mortificaciones y de proselitismo. En algún momento, llegan a resultarnos ridículos, patéticamente cómicos, los ritos autoimpuestos por esta fémina seca, trasunto de monja laica.
Todo es aséptico en su vida. Medido. Frío. Los escenarios de su hogar, plagado de imágenes, parecen cuadros de una geometría totalmente deshumanizada.
En ocasiones ese amor sobrenatural puede confundirse con el físico, bien vía masoquismo, bien vía puramente sexual, pero también puede interpretarse como la sublimación de la experiencia.
Y cuando en su entorno perfectamente controlado entran imágenes desestabilizadoras, de claro contenido carnal, la limpieza y la oración están siempre ahí, como barrera protectora.
Pero un buen día aparece un hombre, musulmán y parapléjico, y se integra en su hogar. Y con ello, poco a poco, vamos conociendo los antecedentes, el camino recorrido por la mujer para llegar a la situación en la que se encuentra: un matrimonio duro con un hombre de creencias difíciles de hacer convivir con el modo de vida occidental, seguramente mucho dolor pero también cierta dependencia sexual,  un accidente posiblemente fruto de una vida desordenada, la huida de uno y el refugio de la otra.
Los fantasmas no tardan en regresar. El pasa del agradecimiento a la exigencia, pugnando por recuperar su posición de marido. Ella no tarda a tener que enfrentarse a la necesidad del verdadero sacrificio.
Estaba preparado para la desesperanza, para la crudeza, pero no para la violencia descarnada y absoluta que el director utiliza; asimismo, es difícil acostumbrarse a la frialdad de su mirada.
Fe es una nueva bofetada, máxime cuando la conclusión final es que cométemos los mismos errores, que todo amor humano está igual de viciado, se dirija a otra persona o a lo trascendente.
Me queda Esperanza.
No espero encontrar en ella una brizna de paz, pero sí buen cine y motivos para reflexionar.

Público  

jueves, 22 de agosto de 2013

EN LA MUERTE DE ELMORE LEONARD

Tiene gracia, pero la primera novela que leí de Leonard, Freaky Dicky, fue en Los Angeles, escenario de muchas de sus obras.
Como apasionado de la novela negra, no pude evitar engancharme a su ritmo, a su moral amoral, a su gama de perdedores. Sabía que era un clásico. A veces acierto. Luego, seguramente fruto de buenos editores y de algunas de sus adaptaciones al cine, accedió a más lectores en nuestro país ( conmigo sólo poca carrera iba a tener ) y no tardaron en reconocerlo como uno de los gran des.
¿ Dijo alguien que era el Jim Thompson contemporaneo o es idea propia ?
Ahora se ha ido, pero nos deja muchas páginas y un fuerte olor a pólvora.
Donde esté le doy las gracias y le deseo lo mejor, porque quizás no haya paz para los malvados pero sí para los escritores grandes.

Público

CINE: PARAISO AMOR de Ulrich Seidl


Austria 2013
Margarete Tiesel. Peter Kazemgo

Hace unos años me impactó la crudeza de Import Export donde Seidl, con la crudeza de una visión casi documental ,nos ponía delante de los ojos las vidas , tan alejadas del estado del bienestar, que podían circular alrededor de los nuevos países nacidos de la extinta Unión Soviética, en ese caso, Ucrania.
Era sobrecogedora su capacidad para mostrar un mundo sin dioses ni redención.
Existen en todas las disciplinas creadores que utilizan el arte ( no voy a entrar en tan complejo debate sobre lo que es arte y lo que no ) para despertar conciencias a la realidad que nos rodea; en muchos casos esa toma de posición exije convertir sus obras en verdaderos martillos, no respetar sensibilidades sino agredir a quien se asoma o, mejor dicho, dejar que le agreda la realidad de lo narrado sin adornos.
Nos enfrentamos ahora a una trilogía: Amor, Fe y Esperanza, las tres precedidas ,irónicamente, con la palabra Paraiso; quizás es una forma de decirnos que los paraisos ya no existen. Pueden parecerlo, como sin duda parece ese paisaje tropical de las playas de Kenia, pero no lo son, definitivamente no lo son, y el ser humano los habita errante, intentando regresar, encontrar retazos del Edén, necesitado de ... en este caso, amor.
Esta vez, es una mujer austriaca, entrada en carnes y con una vida personal no demasiado positiva, la que emprende un viaje al continente africano, un viaje que muchas otras celebran como una excursión de turismo sexual. A lo mejor también ellas comenzaron como nuestra protagonista, intentando buscar algo más, ¿ amor ? ¿ no es ridículo pensar que alguien pueda engañarse hasta ese punto? .... amor, ternura, o incluso eso, la oportunidad de engañarse.
¿ Está acaso muy lejos de algunos personajes de nuestra prensa del corazón, cazadoras de parejas en otras playas lejanas?.
El precio, a veces pagadero con cierto retazo de dignidad, otras exigido de una forma atroz, existe siempre, y es siempre dinero.
Porque vivimos en un mundo donde existe a quien le sobra y existe quien lo necesita, y estos últimos van a realizar todos los esfuerzos para sobrevivir, para arrancar los pedazos que les corresponden sin que podamos tacharlos de ningún apelativo que no estemos dispuesto a aceptar sobre nosotros mismos.
Asistimos a un cruce de relaciones de sometimiento y entrega desesperada, de compra y venta, de necesidad y dolor, todas ellas con una crueldad extrema, con una frialdad que roza el horror, hasta culminar en el abuso patético y terrible de la celebración del cumpleaños.
Posiblemente, esta mujer, en los últimos minutos, esté ya más cerca de las otras, y también posiblemente ellas compartan parte de su tristeza. Eso es lo que queda del Paraiso.Y ese plano final, extraño pero totalmente inteligente, en el que el director consigue poner un punto y aparte, no cierra nada.
No puedo terminar sin dedicar unas frases a la actriz protagonista. Es muy difícil que alguien tenga el valor de exponerse de una forma tan absoluta en su fealdad, en su desnudez, de asumir un personaje tan descarnado, de entregarse a un director para que haga con ella lo que quiera, exponiéndola al escarnio, a la burla. Al lado de de esta mujer, las misoginias de Lars Von Trier suenan a broma. Margarete Tiesel lo hace; cada gesto, cada mirada, trasladan todo su dolor, una ansiedad infantil e ingenua y un miedo que es posiblemente el de muchos seres humanos contemporaneos, y a medida que avanza, su desesperación, su infinita tristeza y su decepción al comprender que no puede aspirar a nada más.
Sé que seguiré con esta trilogía, también sé que me asomaré a vidas plagadas de tormentas, desechos de un mundo que es capaz de mirar para otro lado, no sólo sobre el tercer mundo sino también en este que llaman el primero.
Y lamentablemente, sé que será verdad.
Si alguien decide navegar con Siedl debe de saber que lo hará entre la suciedad moral de esta época, si se atreve, merecerá la pena.

Púb,lico  

lunes, 19 de agosto de 2013

NOVELA: CREMATORIO de Rafael Chirbes


Anagrama Narrativas Hispánicas
Compactos Anagrama
También disponible en ebook

Tenía Crematorio pendiente.
Determinada por muchos críticos como una de las principales novelas contemporaneas de la literatura castellana, la potencia de En la orilla, última obra de su autor y la primera para mi, me hizo posicionarla en la lista.
Ambas tienen muchas cosas en común.
Como he dicho antes, no sé si esto es algo que se repite en toda su obra.
Por lo tanto, voy a limitarme a compararlas sin generalizaciones, perdón pues por mi ignorancia.
Ambas parten estructuralmente de una colección de monólogos; desde los mismos, se transmite ( o se descubre por parte del lector ) lo que es la narrativa, siempre valorada por los personajes que son parte de la misma, pero también, fundamentalmente, unos perfiles psicológicos cargados de matices, capaces de bucear en el ser humano, en cualquier ser humano, hasta alcanzar todas sus capas, hasta trasladar sus mayores angustias y sus más íntimos deseos.
Con eso, es como si el autor, en lugar de una novela en el sentido tradicional de la expresión, dibujase un retablo colorista y profundo, totalmente hiperrealista. Perfecto.
Personajes como Ruben, Silvia o el extinto Matías, cuya muerte parece ser la causa de la propia novela, tienen la solidez de la existencia, y es muy difícil creer que no se basen en modelos absolutamente veraces.
La segunda similitud es su adscripción a la realidad más cotidiana:
Si de En la orilla se decía que era una novela sobre la crisis, Crematorio se ha descrito como la narración que abunda en el expolio inmobiliario y la burbuja urbanística.
Ya dije al  analizar la anterior que esa definición me parecía limitada y lo repito en este caso; Crematorio no se limita a describir esa situación sino que amplía su radio, a temas tan cercanos como la mafia rusa, la droga o la prostitución, hijos bastardos de un capitalismo sin freno, pero también al desencanto, a la vejez, a la comercialización de la cultura y a la pérdida de los ideales que muchas veces conlleva el paso del tiempo.  
Y aquí nos encontramos con una situación repetida: la visión de Chirbes es, parece, totalmmente desesperanzada; es su juicio sobre nuestra sociedad el que parece no dejar ningún resquicio al bien.
Crematorio es terrible en su análisis de la actualidad, pero también de sus causas cuando se remonta a la niñez de sus personajes principales.
No hay perdón, no lo parece. Sí existe la grandeza, casi mitológica, que consiguen las grandes obras, pero esa grandeza puede ser muchas veces terrible, cruel.
Sólo , como salvación, debemos rescatar las lágrimas, porque cuando no es el perdedor, sino el en principio triunfador a quien pertenecen, pueden significar la esperanza de que tras tanta sordidez exista un corazón.

Público

CINE: EN LA NIEBLA de Sergei Loznitsa



Bielorusia. 2012
Vladimir Svirski. Vlad Abashin. Sergei Kolesov

Tres hombres, tres destinos; un paisaje donde la naturaleza es apabullante, una situación que aplasta la dignidad del ser humano. Bielorusia sufriendo la invasión nazi en la Segunda Guerra Mundial, los partisanos intentando enfrentarse a pesar de saber que, desde su insignificancia, su soledad, es poco lo que podrán hacer contra el monstruo.
Una historia que hemos escuchado, visto, en diversas ocasiones, pero en la mayoria, desde el punto de vista heróico. Pocas veces desde una visión tan realista, tan cruda, tan cierta, y cargada de matices que confunden el valor con el miedo, el cansancio y la derrota con la necesidad de poner un final.
A esa apuesta, seguramente vinculada a la necesidad personal de su autor / autores ( director de la película, autor de la novela en la que se basa ) de dejar constancia de los sucesos ocurridos, hacia falta dotarla de una caligrafía y una textura adecuada.
La caligrafía recuerda en su solidez a los grandes creadores rusos, los que son capaces de construir para mostrar. Los que entienden el tiempo en su paso lento, capaces de detenerse para captar los matices. He leido algunas críticas en que se acusaba a la cinta de lentitud, personalmente me cuesta tan poco estar dentro, consigue envolverme de tal manera, que no sufro esa sensación en ningún momento.
La textura, de colores sobrios, se ve completada por un sonido que nos traslada a esos paisajes donde la naturaleza no es sólo un refugio.
En todo ello, en la dirección de Loznitsa , veo también cierto aire de western trágico.
En definitiva, una obra muy muy apreciable, tanto como poco complaciente.
Sólo una coda final: existen plataformas de visionado legal como Filmin que permiten, en época de blockbusters, acceder también a un cine plural. Más o menos por tres euros, lo siento, que ya nadie me hable de piratería. No sólo es un delito, además es bastante miserable.

Público

NOVELA: LA GRAN MARIVIAN de Fernando Aramburu


Tusquets Andanzas
230 páginas
También disponible en ebook

Fernando Aramburu marcó un referente en su literatura con Los Peces de la Amargura; incuestionable y valiente, esta colección de relatos sobre las víctimas, directas o indirectas, del grupo de asesinos escondidos bajo la cualidad política, ETA , y sus palmeros, era capaz de compartir crónica y sentimiento, trasladando a sus páginas un dolor que, durante años, había tenido que permanecer escondido ( para verguenza de quienes deberían haber sido capaces de dar consuelo, pero eso es otra historia ).
También de una forma superficial y divertida, en Viajes con Clara por Alemania, nos hizo partícipes de una peripecia que, creo, debía de tener mucho de personal y casi biográfico.
Ha habido otras obras, siempre sumidas en ese lenguaje que bebe de las fuentes del clasicismo cervantino. Pero donde el autor muestra su capacidad fabuladora, su inventiva para a partir de referencias reconocibles crear nuevos mundos, es en su trlogía de Antíbula. Y también en ella, el narrador se viste de contador de historias, de antiguo juglar, de cuentacuentos.
No recuerdo de las anteriores entregas, más que el hecho de mi sorpresa y mi disfrute.
También la oscuridad, cruel en muchas ocasiones, sin evitar la dureza si no es tiñendo el texto de cierto sarcasmo ( si mi memoria no me falla, era en la segunda entrega, la excelente Mambi sin Sombra, donde esa crueldad alcanzaba sus cotas más altas ).
Viene a sumarse a ellos ahora La Gran Marivian, este retrato de una mujer que es, a un tiempo, el retrato del poder y de sus signos externos.
Antíbula es una dictadura, seguramente fruto en gran parte de la existencia de una oposición. Dos corrientes antagónicas e igual de feroces, que conviven sosteniéndose en un país donde todo está destinado a la propaganda de uno u otro lado. En ese espacio, hay poco lugar para los seres humanos, fuera de las fronteras que a su quehacer diario impone el miedo.
Por eso, cuando un espíritu libre como la Marivian se desarrolla, no tarde en adquirir la categoría de icono.
Pero ¿ que hay tras ese icono? ¿ tras cualquier icono compuesto de cuerpo y alma?.
Aramburu, utiliza la técnica dell collage para, desde diferentes puntos de vista ( por lo tanto cuestionables siempre ) montar una especie de rompecabezas brutal que termina arrojándonos la imagen más humana de su protagonista, de forma que convierte a un ser triunfante en un ser doliente. Siempre utilizado. En su realidad y en su memoria.
Hay muchos episodios, muchas referencias, todas ellas conformando un nuevo episodio de esa republica increible pero no por ello, lamentablemente, alejada de la realidad que vivió la Europa de mediados del siglo XX. Y en el centro, esa mujer hermosa, quizás amoral, dolorosa, que pareció entender que, una vez que se ha llegado demasiado pronto, en la infancia, a conocer la crueldad de este mundo, ya es una pérdiida de tiempo intentar algo más que extraer de él el mayor provecho.
Sólo puedo achacarle un punto negativo a este narración, y es un final algo precipitado.
Y, por supuesto, el hecho de que parezca ser la última pieza de la trilogía. Me gustaría seguir asomándome a otras historias de Antíbula. Aunque confío en que Aramburu encontrará otros paisajes desde los que regalarnos su prosa.

Público

OPERA: LA TRAVIATTA de Giuseppe Verdi


Director musical- Pietro Rizzo
Directora de Escena- Susana Gómez
Intérpretes-
Desiree Rancatore. José Bros. Angel Odena.
Coproducción Festival de San Lorenzo de El Escorial, Quincena Musical Donostiarra y Opera de Oviedo.

Cuando alguien se enfrenta a la maravillosa música de La Traviatta, es necesario que sea consciente que esta es una de esas óperas casi patrimonio de la humanidad y que, consecuentemente, es difícil que algún miembro del público no tenga la suya propia, y, si es aficionado al género, no conozca varias.
Por otro lado, me resulta muy interesante que una directora de escena como Susana Gómez, joven y capaz de buscar nuevas propuestas netamente teatrales ( hay un Pinter suyo en La Casa de la Portera ), dedique sus esfuerzos creativos a este género; esto ofrece las mejores perspectivas de renovación, impidiendo el peligro de que la ópera se convierta en algo meramente arqueológico.
Acudo por lo tanto a ver y a escuchar los amores de Violetta y Armando con el mayor interés.
Y recibo una propuesta hermosa, brillante, muy conseguida desde el punto de vista estético aunque posiblemente no del todo redonda desde el conceptual.
Susana Gómez deja muy claro en el programa de mano cual es el camino elegido: por un lado, traslada la acción a la España de los años 40, por otro, hace especial hincapie en la tristeza de la meretriz, enviadada pero repudiada a un tiempo, marioneta de un paisaje tan superficial como hedonista.
Sin embargo, los pocos elementos escenográficos, nos enfocan más hacia la abstracción, máxime cuando el escenario está envuelto en paredes brillantes de cristal que a veces son ventanas y otras espejos, pero consiguen siempre un aspecto magnético, como un pequeño joyero.
Asimismo, su directora habla también de esa mujer observada, como un insecto disecado,algo que se presiente, pero que no se expresa con claridad y que, en mi opinión, más que a un juicio moral, remite a lo que me parece la esencia de la propuesta: su caracter de representación. Desde que los espejos del fondo del escenario reflejan a orquesta y público, tengo la sensación de que estoy siendo invitado a un hecho teatral ( ningún atisbo negativo en este comentario ), y como una buena creadora de escena, Susana Gómez , a partir de ahí y con los elementos que cuenta, consigue momentos teatralmente excelentes.
La expresión más potente se consigue en las escenas de los bailes, donde el brillo es adorno adecuado, el reflejo de las paredes otorga un volumen multiplicador y las arriesgadas coreografías del coro trasladan una inquietud extraña; por contraste, las partes menos conseguidas o que aportan un menor valor diferenciador al conjunto, son las más narrativas, en especial el segundo acto.
Creo que, desde la evocadora obertura ( que bella composición visual aquí ) todas las representaciones de La Traviatta han coqueteado con la perspectiva del sueño, del recuerdo; aquí también parece darse ese paso,y de nuevo tengo que decir que no me parece completo.
Tras la representación he estado con varios asistentes y todos coinciden en que el espectáculo es una preciosidad; tal vez por el camino se quedan ideas que no terminan de cuajar en su traslación o quizás yo olvide que gran parte de la exigencia a una ópera debe de ser más epidérmica.
En cualquier caso, quiero dejar claro que no tengo la sensación de que Susana Gómez haya fallado sino que ha conseguido una representación vistosa, original, respetuosa, hermosa en resumen para acompañar a su delicada partitura. Pero, un pero, yo sé ( que vanidad, dejémoslo en quiero saber ) que si teatralmente hubiese pulido un poco más su propuesta, esta  Traviatta habría sido también inolvidable desde el punto de vista dramático.

Público.