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sábado, 27 de abril de 2013

CINE: AYER NO TERMINA NUNCA de Isabel Coixet

España 2013
Candela Peña. Javier Cámara

Con el cine de Isabel Coixet tengo un recorrido que me parece opuesto al de la mayoría de la crítica y público.
Desde aquel remedo del indi americano, titulado si mal no recuerdo, Cosa que nunca te dije, siempre he tenido una sensación  absoluta de artificio, de manipulación, lo cual no tiene porqué ser malo si no se pretendiese disfrazarlo de poesía.
Así, no me creo la cinta ya citada, me produce un rechazo frontal la pornografía sentimental de la internacionalmente reconocida Mi vida sin mi, y veo un armatoste narrativo desigual en La vida secreta de las palabras.
De todas maneras, hay que reconocerle varios valores: la belleza de sus títulos y su capacidad visual para crear imágenes ( volveremos a esto ).
Pues bien, hace unos años, se estrenó Mapa de los sonidos de Tokio y , para mi sorpresa, hubo cierta reacción crítica, precisamente en base a lo poco creible de su pretendida magia o lírica.
Y, sin embargo, cuando llamado por la curiosidad me decidí a verla, me encontré con la que, en mi opinión , era su película más redonda.
De acuerdo con que el guión tenía trampas y gratuidades, no siempre explicadas o necesarias, como siempre, pero precisamente, esa sensación de artificio estaba, parecía, asumida desde el inicio, y con ese objetivo, Coixet ponía al servicio de la historia su caligrafía visual, un ojo muy intuitivo a la hora de generar nuevos puntos de vista que siempre dan lugar a cuadros hermosos y potentes, aunque puedan calificarse de vacíos.
Una vez dicho esto, no puede extrañar a nadie que esta apreciación personal dirija mi opinión de Ayer no termina nunca, porque existen pocas propuestas cinematográficas que, desde su planteamiento inicial sean tan artificiales.
Como ya se ha comentado hasta la saciedad, no desvelo nada contando la temática. En un 2017 tristemente reconocible, se produce el reencuentro, tras cinco años sin verse, de una pareja rota tras el fallecimiento de su único hijo.
Coixet decide centrar el desarrollo de la trama, en un largo diálogo a dos, enmarcado en tres escenarios, uno amarillo sol para los pocos recuerdos del pasado, el blanco y negro para el mundo interior, y un cementerio modernista abandonado, rodeado de lluvia, para el presente.
Con estos mimbres, la directora genera un producto coherente y arriesgado. Descarnado. No en vano, los dos temas que subyacen en el texto son, la dificultad de superar el dolor y el poso que cualquier historia de amor perdida deja en el alma. Y lo hace abriendo a sus personajes en canal, con una sinceridad que desgarra.
Visualmente tenemos también lo mejor de Coixet, su capacidad de generar pinturas y al mismo tiempo bucear en gestos, de ensamblar música, luz y palabras, de asegurar un montaje limpio. De ser diferente casi sin querer. Algunos han querido ver recuerdos del Stalker de Tarkovski, yo pienso que la memoria cinematográfica de la autora está muy llena de filmoteca, pero en este caso es capaz de convertir en suyas las referencias.
También es verdad que le cuesta soltar sus referencias políticas, algo molestas; sin entrar a fondo en este tema, sólo recordar que , en el momento en que se encuentra la industria del cine español, buscar una visión más integradora que excluyente sería, cuando menos, una decisión inteligente ( cuanto daño han hecho a la taquilla española por ejemplo los Bardem, y que poco han sufrido ellos ).
Mención aparte merece la interpretación. Ante un ejercicio de este volumen, el peso que recae en los actores es titánico. Personalmente creo que tanto Candela Peña como Javier Cámara ( un poquito menos logrado al final por cierto desdibujamiento de su personaje en el último tramo ) van a tener un antes y un después de esta cinta; yo nunca los he visto mal, siempre los he considerado de los grandes, pero , a pesar de muy buenos papeles, nunca tuvieron una oportunidad tan firme; la aprovechan al máximo, y espero que se les reconozca.
En resumen, Ayer no termina nunca, me parece una buena película, a ratos muy buena, como introspección en los sentimientos del ser humano; está lo mejor de Coixet sumado a una decisión de riesgo que hay que alabar , incluso cuando en algún momento de su hora y cuarenta minutos notemos cierto encayamiento.
Y no entiendo que ahora se le eche en cara a su autora lo que fue casi el cimiento de su estilo.
Por otro lado, es cine español diferente; quizás en la búsqueda de nuevos caminos puedan encontrarse alternativas de salvación.
Esperemos que así sea. Y que sea el cine lo que no termine nunca.

Público

jueves, 25 de abril de 2013

NOVELA: LA SOMBRA DE LA SIRENA de Camilla Lackberg

Maeva
437 páginas

Lo siento: es una adicción.
Tras varias novelas históricas, o introspecciones psicológicas, o visiones del futuro, necesito siempre mi dosis de novela negra.
Tengo que enredarme con una trama en la que pueda perderme sabiendo que al final voy a encontrarme ( se juega con ventaja, claro ), necesito ciertas cucharadas de tensión y de misterio, mi organismo lector precisa desesperadamente entretenerse sin más.
De acuerdo, hay casos como Connolly´o Ellroy que me ofrecen mucho más que eso, pero tengo la sensación de que a veces mis neuronas también precisan cierto nivel de superficialidad.
Creo que Mankell me acostumbró al invierno casi perpetuo, al frío como acompañante de la oscuridad, a las largas noches y a la soledad de las distancias, ese paisaje del norte de Europa tan adecuado para el género; pero luego me traicionó jubilando a Wallander.
A la búsqueda de sucedáneos me topé con esa mala imitadora superventas ( incomprensible ) que es Assa Larsson, pero también con Camilla Lackberg, y, en este caso, de vez en cuando regreso sin complejos a pasar unos días con ella.
A ver, me extrañaría que algún día le diesen el Nobel, vale , pero a mi personalmente me entretiene mucho su serie de novelas con Pactrick, Erika y el resto de personajes que son ya como de la familia. Me siento muy cómodo con un estilo muy cercano a cualquier serie de televisión de sobremesa. Incluso en momentos me encuentro robándole horas al sueño por la curiosidad que me produce.
Mas que suficiente.
Y ¿ que puedo decir de La sombra de la sirena? pues que cumple a la perfección con lo que se espera, como las anteriores.
Sólo un pero, por no pasarme de generosidad, en este caso me pesa un poco la sordidez de la trama.
El final, como siempre, abierto. Pero no te preocupes Camilla, conmigo no te hace falta ese truco, volveré de vez en cuando. Seguro.

Público

martes, 23 de abril de 2013

TEATRO: KAFKA ENAMORADO de Luis Araujo

Director - José Pascual
Intérpretes - Jesús Noguero.  Beatriz Arguello. Chema Ruiz

Pocos escritores tan conocidos y seguramente tan poco leídos con Franz Kafka.
También pocos  tan icónicos, hasta el punto de que su apellido se haya convertido en adjetivo, sinónimo de retorcido, de complejidad mental, casi de locura.
No en vano, ha sido el fabulador capaz de imaginar a un hombre que se despierta una mañana convertido en insecto, las tribulaciones de un acusado juzgado sin saber nunca porqué, un castillo que se convierte en casi un laberinto mental, o un padre totémico.
Recuerdo haber leído que Shakespeare escribió Las alegres comadres de Windsor, porque la Reina Isabel le dijo que quería ver al personaje de Falstaff enamorado.
No es una disgresión.
Mientras veía Kafka Enamorado no podía dejar de tener una sensación similar: todos sentiríamos curiosidad por ver a , valga la redundancia, Kafka enamorado.
Obviamente, existe la diferencia de que en este caso la base es histórica.
El texto de Luis Araujo cumple de sobra la función. Nos regala una situación en la que, por un lado, nos presenta al personaje: un hombre , posiblemente fruto de una infancia traumática y una inteligencia y sensibilidad peculiares, un ser que, de alguna manera, rechazaba el hecho de ser humano , sin poder evitar serlo,y necesitaba esconderse en la densidad de su literatura. Y después, o al mismo tiempo, lo somete a un sentimiento precisamente tan humano como el amor.
Por supuesto el resultado no podía ser sino una montaña rusa emocional, para él y para la pobre infeliz que tuviese la mala suerte de compartir esta aventura. Una mujer llamada Felice, en principio independiente, inteligente y fuerte y tal vez por eso capaz de cometer el error de pensar que podría modificar la errática existencia del genio. Otro personaje también fantásticamente dibujado por el autor.
Me parece muy conseguida la caligrafía dramática de la obra, mezclando diálogos y cartas, situaciones y pensamientos. Tengo que reconocer que al principio me cuesta entrar, llegando a pensar que es más didáctico que emocional, pero pronto me interesa y llega la emocion, sobre todo con las escenas de tensión entre ellos dos, fantásticamente escritas y en los que no faltan atisbos de humor. En el programa de mano, el autor nos informa que el texto se ha reducido por las necesidades del proyecto, desconozco esas necesidades y desconozco que es lo que falta, en cualquier caso, debemos de juzgar la obra tal cual la recibimos y en este sentido podemos hablar de un texto sólido y muy apreciable.
Y sin duda , contribuyen a que lo recibamos sus intérpretes. Excelente y para mi desconocido Jesús Noguero,  a Arguello si la conocía y me confirma su calidad y su frescura ( una única fisura: personalmente creo que no aporta nada que ella cargue también con el personaje de Grete ), y Chema Ruiz es el acompañante que todos los grandes querrían.
La Sala Princesa del María Guerrero exige un volumen, una forma casi de cámara de hacer teatro. En ese templo cercano, casi al alcance de la mano del espectador,José Pascual hace de la limitación virtud y consigue un montaje delicado, primoroso, que va creciendo poco a poco hasta un muy buen nivel.

Público

viernes, 19 de abril de 2013

NOVELA: UNA REINA EN EL ESTRADO de Hilary Mantel

Ancora y Delfín
496 Páginas
También en Ebook

Hace poco hablaba aquí mismo de En la corte del lobo, novela anterior de esta autora y la que abre lo que será una trilogía sobre el personaje de Thomas Cromwell.
Importante señalar, aunque no vaya más allá de la anécdota, que esta escritora obtuvo por ambas el Booker Prize, el premio más prestigioso de las letras británicas, con muy pocos años de diferencia.
Mi opinión sobre la anterior era muy positiva, tanto por su calidad meramente literaria como por dar un giro muy interesante al género de la novela histórica que, al estar últimamente de moda, es pasto de lo mejor y de lo peor con un único objetivo comercial.
Acabo de terminar la segunda. Y vaya por delante que las virtudes que se descubrían en En la corte del lobo, se mantienen ( a saber, ausencia de aspectos descriptivos y arqueológicos; foco en los personajes por encima de las acciones, causa y herramienta de las mismas; profundo análisis psicológico; el diálogo continuado), pero esta vez, ya acostumbrados a su estilo de fluida densidad, no tardamos nada en meterrnos en la trama, además, superadas las fases introductorias y de presentación de personajes, más necesarias en la primera parte de la trilogía, el desarrollo es mucho más directo.
Nos encontramos en los últimos años de Catalina de Aragón; Ana Bolena está ya situada en el camino del trono y Cromwell se ha convertido en uno de los hombres más poderosos, sino el más poderoso, de Inglaterra; el Rey Enrique VIII ha descubierto a Jane Seymour, la que fue dama de su primera esposa y lo será la segunda.
Ese es el punto de partida.
Y desde ahí, asistiremos a otro cambio de tercio, desde, una vez más, la mirada y la estrategia de quien subió desde el más humilde origen a la antecámara del monarca.
Thomas Cromwell es una el tronco que sostiene la narración, porque según la autora, es casi el tronco que sostuvo y dirigió la historia de Inglaterra durante esa época; a su alrededor, el resto de los personajes, también perfectamente definidos, parecen moverse al son de la música que él les toca, en un régimen donde caer en desgracia para su mentor, podía significar la muerte.
Es impresionante el nivel de profundidad psicológica que la autora es capaz de otorgar al personaje central, pero hay otras dos cosas que considero destacan especialmente en esta novela:
Por un lado, que dentro de ese perfil, exista la debilidad, la duda y el miedo; si en la primera parte, era un hombre que luchaba a sangre y fuego por su posición, sin permitirse fisuras, aquí ya  es el hombre que, al llegar a lo más alto, sabe que sólo queda que le empujen.
En segundo lugar, la inteligente y clara traslación del trasfondo social, de una estructura rígida de clases, de aristócratas y artesanos, donde Cromwell, a pesar de tener en sus manos la vida de todos ellos, será siempre un outsider no admitido, que deberá admitir el escarnio y saberlos dispuestos a aplaudir su caída.
En definitiva, una vez más, Hilary Mantel hace introspección diferente en un periodo de la historia que todos creíamos conocer bien, y no porque nos cuente algo nuevo sino porque le otorga otra mirada.
Por todo ello, no puedo más que recomendar su lectura y, sobre todo, estar a la espera de que publique la conclusión. Que no tarde. Y tendría gracia que fuese el tercer Booker.

Público

CINE: TO THE WONDER de Terence Malick

USA 2013
Ben Affleck. Olga Kurylenko. Rachel McAdams. Javier Bardem

Quiero comenzar diciendo que, si bien me interesa siempre el cine de Malick, a quien considero uno de los mejores creadores audiovisuales actuales ( lejos de entelequias modernistas ensalzadas como Lynch , Greenway o, menos estomagante, Tarantino ) , me cuesta considerar redondas sus películas.
Posiblemente eso se deba a que creo que es tan alto el nivel de riesgo de sus propuestas, que es difícil que alcance al cien por cien sus objetivos. Y es que el director no pone su peso sólo en la textura ( imagen/ sonido ) sino que su apuesta pasa por, a través de ello, conseguir generar sensaciones y sentimientos de extrema pureza.
Desde ese punto de vista, tengo que decir que , si bien puede parecer que en este caso su ambición es menor, también es cierto que To the wonder la percibo como su pieza más compacta y menos irregular de los últimos tiempos.
Pero vamos por partes:
Lo que más me sorprende de la recepción que la película ha tenido entre la crítica, la negativa que ha sido mucha, son las argumentaciones esgrimidas.
Por un lado se habla de empacho de Malick, de autocomplacencia en su tipo de cine, de ejercicio visual casi masturbatorio... lo que me extraña en este caso, es que el estilo visual del director ha podido depurarse, pero no ha cambiado desde sus inicios; conserva su deconstrucción, su poética, su evanescencia, su dispersión y su forma de narrar como si se hiciese desde el recuerdo, mantiene su capacidad y su interés por generar belleza en imágenes de una manera tan continua que puede llegar a resultar extenuante.Su voz en off ( aquí casi la única ), sus miradas, sus encuadres y sus silencios.
Y repito: forma de narrar, porque a pesar de apuesta por la ya citada poesía visual, Malick no se olvida de que lo que hace es contar una historia.
La segunda crítica más repetida, incluso con cierto nivel de inquina, es a su catolicismo militante, como si su director se hubiese convertido recientemente y se dedicase desde entonces a lanzar soflamas. En primer lugar, cualquier autor tiene su derecho a crear sobre lo que considere; en segundo lugar, esa crítica no es más que el fruto de confundir cualquier atisbo de espiritualidad con la religión ( quizás fruto de cierta obsesión ).
Si bien Malick maneja, y como nadie, conceptos universales, no por ello convierte a sus personajes en arquetipos, no son iconos de dicha universalidad sino que lo que nos cuenta es una historia concreta, particular, llena de matices que la singularizan; un hombre con cierta dificultad para la empatía, quizás fruto de un pasado, incapaz de echar anclas, se enamora del amor, cerca de una mujer que viene de lejos; esa historia irregular, llena de altibajos, de inseguridades por ambas partes, se parte en un intento fallido de normalidad recuperando una amistad de antaño. Me llega totalmente el perfil interior de estos personajes, siento su dolor, su pérdida, sus ganas de arribar a tierra firme pero conocedores de su destino cuando ven que esta es sólo barro bajo sus pies.
También comparto, y lo digo sin ningún tipo de rubor, su opinión de que es el amor el sentimiento que más nos acerca a la divinidad, un amor global, capaz de acercarnos a otros seres humanos, pero que precisa del motor de la razón y no puede estar siempre al albur de percibirlo ( coloco aquí las dudas del personaje del sacerdote, a mi entender no totalmente encajado en el guión ). Pero es importante y valiente que el amor del que Malick nos habla está totalmente alejado de cualquier fantasía rosa; es un amor difícil, lleno de esquinas, que nos confunde con sus desviaciones o su silencio. Un amor, en resumen, que responde a la imperfección, a las debilidades que atesoramos los seres humanos.
Quizás lo que el director nos dice es que lo que realmente importa es no abandonar la búsqueda, repetirla aunque nos resulte frustrante cada nueva caída.
Y el premio, la belleza, la que podemos percibir en el mundo si abrimos bien los ojos y somos capaces de mirar, la que también Malick nos regala en sus casi dos horas de película.

Público


sábado, 13 de abril de 2013

OPERA INFANTIL: LA SERVA PADRONA de Pergolesi/ Compañía Etcetera

Compañía Etcétera
Dirección Escénica - Enrique Lanz
Dirección Musical - Jose Antonio Montaño
Cantantes - Eugenia Enguita. Pablo López
Titiriteros - Enrique Lanz. Carlos Montes. Oscar Ruiz. Yasnibel Victoria Martínez

He tenido la suerte de disfrutar prácticamente de todos los espectáculos con los que Etcétera ha pasado por Madrid  en los últimos diez años.
No niego que al principio pensaba en ella como una compañía más de teatro infantil, y en los títeres como una dinámica menor.
El tiempo, el Topic de Tolosa y profesionales como estos, me han sacado de mi error.
He tenido el placer de descubrir en las marionetas a unos actores absolutamente brillantes, capaces de sorprendernos y de complementar, o sustituir a los de carne y hueso. Y he comprendido que a su alrededor puede vivir la poesía y la magia,  gracias a la profesionalidad, el amor a lo que se hace y el compromiso con el público; esto último me lo han enseñado, entre otros, la compañía que capitanea Enrique Lanz.
No es extraño: leo en el libro , precioso libro, que han editado con motivo de la exposición que les sirve para celebrar su treinta aniversario, que su origen se remonta a una tradición familiar, que no están lejos Falla y Lorca. Tal vez  algún día en nuestro país existan también titiriteros reconocidos popularmente, entonces habremos mejorado, sin duda.
Pero creo que esta vez la introducción se ha alargado más de lo necesario, seguramente por mi admiración por esta compañía que hoy se ha visto revalidada por esta Serva Padrona.
Una vez más, el punto de partida no es fácil: ha habido piezas sobre la música de Debussy , Manuel de Falla, y ahora se atreven con una ópera bufa de un músico no demasiado popular.
Lo convierten en una ópera de cámara.
Frente a espectáculos más estéticamente ambiciosos como la fantástica Soñando el carnaval de los animales, en este caso se ha decidido por un formato reducido, con un pequeño grupo de músicos y un director pianista.
Por lo que se refiere a la parte interpretativa, se integra con la música a la perfección, optando por una dinámica de duplicación ya que cada cantante ( tenor, soprano )  tiene su reflejo en una preciosa marioneta de madera; entre cada pareja, se da una fusión perfecta, pero fresca, divertida , ágil, sin trasladar la sensación de rigidez sino, al contrario, como si cada nueva representación fuese fruto de la improvisación.
A ello ayuda sin duda los pequeños e inteligentes gags, de un humor simple, visual.
El resultado es fantástico, una pequeña joya, un juguete cómico con el que se puede apreciar la belleza de la música , algo fundamental ya que se trata de una ópera, pero sobre todo nos regalan un cuadro en movimiento de una gran elegancia. Sensibilidad y delicadeza.
Quiero aclarar, para no dar lugar a equívocos, que no se simplifica el producto con la disculpa de acceder a un público infantil; al igual que en el resto de sus propuestas, se es coherente con el material elegido y , simplemente, se ponen en marcha los mecanismos para ofrecer a ese tipo de espectadores ( tan exigentes, por otra parte ) otra forma más amigable de disfrutar de una partitura maravillosa.
Y el resultado está a la altura del riesgo.
Uno más.
Que gozada.
Repito lo dicho antes, habrá un día , esperemos, en que entre los hombres más importantes de nuestro país, exista un titiritero, cuando eso ocurra, pocos podrán arrebatarle el puesto a Enrique Lanz; entonces tendré el orgullo de haber sido uno de sus admiradores más fervientes y de sus notarios más constantes.

Público
Postdata: Me ha encantado conocerte ¡ por fin !

jueves, 11 de abril de 2013

NOVELA: SOLARIS de Stanislaw Lem

Impedimenta
296 páginas

Solaris se publicó por primera vez, según leo, en 1961.
Inmediatamente se convirtió en un clásico.
Lo entiendo.
También es cierto que, siendo una novela que genera foros de opinión y encendidos debates sobre su significado, existen muchos que la consideran, en el mejor de los casos, inaccesible, y en el peor, un peñazo.
También lo puedo comprender.
Un clásico perdura, entre otras cosas, porque crea escuela.
Si pensamos en la ciencia ficción que hemos conocido desde entonces, encontraremos múltiples referencias que tienen sin duda su origen en esta novela.
Está aquí el cosmos como escenario de terror que posteriormente explotarán , entre otras, la saga de Alien.
Pero también surge de sus páginas la historia de amor que coronaba Blade Runner o su concepto de replicante como un ser humano que realmente no lo es, aunque ya lo se: la base literaria de esta película de Ridley Scott es otra.
Solaris contiene narrativamente muchas cosas, una historia de amor y otra de misterio, pocos personajes pero muy bien definidos, una nítida introspección psicológica  y una argumento inteligente y muy bien planteado, sobre una totalmente fascinante base conceptual.
Pero no es sólo eso. O quizás la elección de su autor sea envolver la novela en algo diferente. Y es aquí donde pueden venir las pegas de muchos lectores:
Solaris se plantea como una novela plagada de datos científicos, no sé si reales o no, que en algunos párrafos pueden llegar a resultar extenuantes , tal vez como soporte de lo que se cuenta, porque hay que reconocer que consiguen transmitir un poso de realidad que aleja su textura de las obras a las que este género nos tiene acostumbrados.
Pero además, como un doble salto mortal, a medida que avanzamos , nos damos cuenta de que esta historia sobre el gran océano en el planeta de los dos soles, plantea muchas dudas, muchas preguntas, y podría ser perfectamente generadora de debates desde el ámbito filosófico.
Solaris es, definitivamente, una obra incómoda.
No es fácil acercarse a la ciencia ficción como quien se acerca, por ejemplo, a una novela de Dostoveski, y posiblemente ese error se produzca en ocasiones.
Personalmente tengo que reconocer que recibí con cierto cansancio las explicaciones científicas que, a medida que avanzaba la narración, me parecía que la  ralentizaban , pero la historia me resulta, ya lo he dicho antes, totalmente fascinante, tanto en  lo que se refiere a la historia de amor entre el protagonista principal y su fantasma, como en el terror casi gótico que parecen producir los pasillos de la estación.
También me motivan los interrogantes que plantea.
Posiblemente Solaris no admita una lectura ligera limitada a la anécdota, le sobra densidad para ello. Si también existiese una versión digest, el éxito sería doble.
Es gracioso, tengo la extraña sensación de que Solaris , la novela, es como el planeta, un ente con vida independiente.

Público

domingo, 7 de abril de 2013

CINE: EL ATLAS DE LAS NUBES de Andy y Lana Wachowski y Tom Tykwer

USA/ Alemania. 2012
Tom Hanks. Halle Berry. Susan Sarandon. Hugh Grant. Jiim Broadbent

Muchas veces he pensado que la búsqueda de una trascendencia innecesaria ha lastrado muchas obras de arte que podrían tener un valor suficiente en si mismas.
Parece como si para muchos creadores, fuese necesario justificar sus resultados, como si entendiesen que cualquiera de sus piezas debería de dejar huella y limitarse a entretener fuese una especie de frivolidad.
Esto es algo más patente si cabe en el género de la ciencia ficción, a pesar de que Blade Runner demostró en su momento que no eran necesarias coartadas para conseguir una obra maestra inolvidable.
Da la sensación de que cualquier visión del futuro debe transmitirnos una señal que nos ayude a afrontar el presente.
Esto viene al caso con respecto a El atlas de las nubes, porque creo que este magno proyecto a tres manos, permite dos niveles de lectura, pero antes de entrar en ellos, vamos a describir el producto, que tiene mucho de rareza.
La cinta , que surge como la narración de un anciano ante el fuego, incluye un cruce de historias que van desde la época de las colonias hasta un escenario postapocalíptico y brutal, pasando por el presente y el futuro y mezclando géneros y tonos que incluyen el thriller, la comedia, el melodrama etc. Algunas de estas historias van encontrando nexos entre ellas, más o menos artificiales y todas están interpretadas por el mismo grupo de actores. El montaje llega a ser totalmente vertiginoso.
El primer nivel, de los que antes he mencionado, sería el meramente narrativo. En ese plano hay que reconocer que funcionan todos los segmentos que serían susceptibles de tener entidad propia de forma individual. Visualmente se consigue también que cada uno responda a su propio código dentro de una dirección artística muy potente. Existe tensión y emoción, y , fruto del montaje antes citado, ritmo. Si se acepta la propuesta se disfrutará.
Sin embargo sus autores parecen empeñados en darle a su obra cierto carácter icónico, con el afán de trascendencia antes citado. Y  aquí llega el pretendido segundo nivel.
El atlas de las nubes, a medida que avanza, se envuelve en mensajes, posiciones sobre el amor universal, la relación continua de la especie a través del tiempo o algo así ( no lo he entendido muy bien, la verdad ), la libertad, la búsqueda de la grandeza... muchas cosas, muy generales, pegadas a las historias que se cuentan como un imán de nevera y casi intercambiables. Me sobra, no me hacen falta, no me las creo.
Son adornos ligeros que lo cierto es que no perturban el largo conjunto, pero traslada cierta posición de sabiondos en sus directores y a uno le entran ganas de darles un capón.
En definitiva, esta cinta es un potente artefacto visual y narrativo,  un producto original y arriesgado, y, sobre todo, una película en su mayor parte muy conseguida. No hacía falta nada más. Quedémonos con eso

Público


NOVELA: LA MUERTE DEL PADRE de Karl Ove Knausgard

Anagrama
496 páginas

Me resulta difícil, ante una obra seria en su compromiso, planteamiento y desarrollo, ser excesivamente crítico; tengo un respeto inmenso por quienes son capaces de crear y ofrecerse a los demás; pocas cosas me llenan tanto, cuando se llegan a producir, como esa sensación de comunión con un autor, esa relación de agradecimiento mutuo.
Por ello, cuando siento que no alcanzo a ser capaz de admirar ciertas piezas que sí admiran otros, cuestiono en primer lugar si puede deberse a circunstancias subjetivas derivadas del tiempo o la forma. Y en cualquier caso, me queda siempre la tristeza de no haber sido capaz de disfrutar de algo disfrutable.
La muerte del padre la he leído entre dos viajes largos, cuando posiblemente sea una novela que exige otro tipo de lectura más reposada.
El caso es que, a pesar de reconocerle muchas virtudes, no he conseguido que me llenase y no puedo evitar cierta sensación de irregularidad en los contenidos, que se manifiesta en desinterés por ciertos episodios narrados.
Algo que hace que me sienta más a disgusto conmigo mismo por esta apreciación, es precisamente ser consciente de todo lo que Knausgard intenta dar en este novela: es al parecer la primera obra de un proyecto proustiano denominado Mi lucha y que estará compuesto en total de seis piezas. Ya el título del conjunto, alude a una sensación de sinceridad, de verdad. Esto se ve acrecentado en cuanto uno se adentra en las páginas de La muerte del padre, y es que el autor se expone ante nosotros y expone a su familia, con una absoluta transparencia, una sinceridad descarnada que no ahorra zonas oscuras, ni en los aspectos físicos ni en los morales.
En ese sentido, es esta una radiografía de la familia como institución decadente, inútil, irreal.
Se puede estar o no de acuerdo con el concepto, pero  es admirable el desafío de intentar mostrarlo sobre la propia piel.
Otro de los valores, es sin duda la capacidad del autor para manejar una literatura hiperrealista, como una colección de fotografías interiores y exteriores.
A cambio, es él quien elige cuales son los hitos de esta historia, y personalmente creo que estos no siempre encajan en lo que debería de considerarse mínimamente relevante.
En cualquier caso, a pesar de que la experiencia esta vez no ha cuajado, nunca me atrevería a cuestionar que La muerte del padre es muy buena literatura, y seguramente una muestra única en el ámbito del autoretrato.

Público