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domingo, 3 de marzo de 2013

CIRCO: KOOZA del Circo del Sol

Director y creador- David Shiner
Rueda de la Muerte. Equilibristas en el Cable. Payasos. Monociclo. Trapecista. Equilibrismo en Sillas. Saltos etc

El Circo del Sol se ha convertido en un acontecimiento anual en muchas ciudades españolas, cada temporada con un nuevo espectáculo, siempre singular, dentro de la personalidad de la compañía.
Creo que es esta una dinámica no limitada a nuestro país: el Circo del Sol se mueve en la geografía mundial, incluso con espectáculos estables en ciudades como Las Vegas.
En este sentido, creo que, desde su nacimiento, es mucho lo que ha aportado al renacimiento del género, no sólo posicionándolo de cara a nuevos públicos, sino también abriendo otra vía de éxito para los creadores; así, en los últimos años han surgido propuestas como el Circo Eloize o Eoloh¡ que se acercan cada vez más al teatro , con una globalidad que se extiende a vestuario, escenografía, historia, música.... conceptos que con la decadencia del mundo circense habían comenzado a no tenerse en cuenta.
De todas maneras, siempre existe el peligro de que los árboles no dejen ver el bosque, o, por hablar claro, que toda la parafernalia, llegue a cubrir lo que siempre debe de ser la esencia del género.  
Y en este sentido, Kooza supone una apuesta clara, una declaración de intenciones, el Circo del Sol es circo por encima de todo, y así, a pesar de tener un argumento que engloba el espectáculo, este se centra fundamentalmente en lo que es históricamente la base: la diversión que generan los payasos y la emoción que consiguen los malabaristas. Desde que entramos en el corazón del show, cada minuto conduce al siguiente, y ahí se mezclan las carcajadas con un nivel de tensión absoluto. Tengo que decir que nunca había visto números como el de la Rueda de la Muerte o incluso el de malabarismos en el alambre; son absolutamente superlativos.
Todo ello, consigue además que se cree una situación de absoluta comunión entre el público y los artistas, los aplausos constantes, los gritos , y el reconocimiento después de cada número, los hermana en esta caja llena de sorpresas.
Tras más de dos horas de disfrute, el último gesto del espectáculo, me parece un resumen perfecto: la risa de un niño, cuya cometa ha ganado en color, y seguramente también su vida.

Público

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