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sábado, 30 de marzo de 2013

CINE: DJANGO DESENCADENADO de Quentin Tarantino

USA 2012
Jamie Foxx. Crhistoph Waltz. Leonardo di Caprio. Don Johnson

Tarantino ha creado escuela como creador del comic cinematográfico. Sus películas son brillantes e inmediatas desde el punto de vista estético, contienen personajes arqueotípicos con una estructura sólida y argumentos lineales sostenidos en columnas emocionales muy definidas.
Además, QT es un niño fruto de la cultura cinematográfica con lo que sus cintas están plagadas de referencias y, su singularidad como guionista se manifiesta en unos diálogos  muy elaborados , casi teatrales, que se convierten en verdaderos ejercicios intelectuales.
Mi favorito es el díptico Kill Bill, que me parece que incluye todas sus virtudes, siendo una especie de revisión enciclopédica del autor. También he disfrutado con muchas otras desde Reservoir Dogs hasta Malditos Bastardos, esta última muy a cuenta de la que ahora nos ocupa; sólo me decepcionó totalmente Death Proof.
Pero volvamos a los bastardos: desde su libertad creativa, Tarantino decidía entonces utilizar la historia como fondo, pero desde la irreverencia del comic, es decir, reinterpretándola hasta el punto de jugar con su veracidad y contradecir la realidad de forma descarada.
La historia es de nuevo el paisaje donde se sitúa este Django, la época cruel del racismo en Norteamérica dos años antes de la Guerra de Secesión. Un momento en que las personas de color eran considerados poco más que animales, sometidos a continua tortura.
No es fácil utilizar un material así para generar diversión, lo que parece ser el objetivo primordial de las películas del autor. Lo hace. Parece que en el camino ha herido alguna sensibilidad como la de Spike Lee. No sé cual es el tamaño que ha alcanzado la polémica, pero eso no es lo importante.
Lo importante es, a mi entender, que un empeño de esta entidad, debería obtener como resultado un logro mayor.
Porque si bien esta pieza , tiene muchas de las virtudes Tarantinianas,  creo que está definitivamente poco elaborada, trasladándome cierta sensación de rapidez en su realización.
Funciona visualmente aunque le falte luz; está , no sé como explicarlo, un poco encorsetada en lo que a la anécdota se refiere, como encerrada  ( volviendo a los bastardos, existían en ella varias líneas paralelas que, si bien terminaban confluyendo, servían para ofrecer una visión mucho más amplia del conflicto ) ; pero sobre todo, carece de uno de los sellos de identidad del director, y es esa colección de diálogos que son verdaderas peleas de palabras en un tablero perfectamente organizado, perfectos tour de force intelectulales ( estoy pensando en la primera escena o el encuentro de los mercenarios y el general alemán en Malditos Bastardos, el previo al tiroteo de Reservoir Dogs etc  ) ; sólo en la salida del ku klux klan y su problema con los agujeros visuales de los sacos se llega a alcanzar el nivel al que nos tiene acostumbrados.
Por lo demás, están los estallidos de violencia que saltan a la pantalla como obras de arte en movimiento y está su sentido del humor, esto es algo que no se le puede negar..
Django es pues una obra efectiva de un buen director de cine, nada menos, pero tampoco nada más.

Público

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