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miércoles, 5 de diciembre de 2012

TEATRO: EL VENENO DEL TEATRO de Rodolf Sirera

Director- Mario Gas
Intérpretes- Miguel Angel Solá. Daniel Freire

El estreno de El Veneno del Teatro en los ochenta en el CDN , con Jose María Rodero y Manuel Galiana, fue todo un acontecimiento teatral.
Ha pasado el tiempo, y un amigo que había visto esta nueva versión, me comentaba que, posíblemente, el texto era deudor de su época, cuando temas como el metateatro, hijos pequeños de Pirandello, estaban a la orden del día en nuevas búsquedas de expresión.
Yo he ido anoche. Y , efectivamente, ya es difícil enfrentarse a una obra de este estilo, a este diálogo punzante y cruel, desde el punto de vista conceptual, pero sí resiste un acercamiento como thriller, como juego oscuro, porque por encima de todo está muy bien escrito, es efectista y eficaz.
También puede disfrutarse como un recital peligroso para dos actores: ellos son el único sosten durante su breve duración, y cualquier patinazo, saltaría al patio de butacas, convirtiendo la peripecia escénica en increible.
En esto estamos de total enhorabuena:
Mihuel Angel Solá es ya incuestionable; su interpretación sorprende, no ya por su rigor sino por la ausencia total de efectos, por la naturalidad absoluta que no busca el recurso fácil.
De Daniel Freire, baste decir que está a su nivel en un papel más expresivo, pero en el que tampoco derrocha más que verdad. Su miedo llega a palparse, igual que la frialdad de su adversario.
El Veneno del Teatro funciona pues como un buen juego teatral, medido a la perfección por Mario Gas, pero sobre todo levantado por dos grandes de la escena.

Público

4 comentarios:

Paco dijo...

Es un trabajo de actuación superlativo. Solá produce miedo; saber que hay gente así en el mundo que decide tu vida o tu muerte te hace temblar. Freire es un complemento ideal por sus estallidos emocionales. Hemos pasado una noche teatral de gran factura. Mi enhorabuena a todos los que han hecho esta función. Paco

público dijo...

Coincido contigo, da gusto asistir a una clase tan magistral de interpretación. Gracias por leer este blog y por tu comentario. Espero "verte" más a menudo.
Público

Princesa Leal dijo...

Me dejó impactada la maldad de quien juega con las cartas marcadas. Me pasé la función pensando: ¡Que se vaya! Que se escape, hasta: ¡que se tire por la ventana!, pero quién sabe a que altura se encontraban. La obra es cruel. Nos dice que estamos en manos de la gente así, y que creemos que dilatando el final, ahuyentaremos un mal que no cesa en su afán de experimentar con nosotros. Solá me sorprendió con este nuevo registro, es un actor único que te llega tanto con la risa como con el llanto y ahora prescinde de ambos para desarrollar un juego frío y calculador, absolutamente mental que aterra. Freire es un muy buen actor y aquí está que se sale. La dupla es de aúpa. Y todo lo que los envuelve tiene una factura muy buena. Uno puede aprender de esta obra, pero debe ser impermeable al miedo que produce su anécdota. Gracias. Princesa Leal.

público dijo...

Que difícil ser impermeable al miedo ¿ verdad? . Gracias por leer esto. Me encantará tener más comentarios tuyos y tenerte como seguidora.
Abrazos