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jueves, 27 de diciembre de 2012

CINE: MAS ALLA DE LAS COLINAS de Christian Mungiu

Rumanía 2012
Cristina Flutur. Cosmina Stratan. Valeriu Andriuta. Dana Tapalaga . Catalina Harabagiu. Gina Tandura. Vica Agache. Nora Covali. Ionut Ghinea

Tras ver esta densa cinta, y recordando su obra anterior, 4Meses, 3Semanas y 2Días, está claro que la visión de Mungiu sobre su país, Rumanía, es todo menos complaciente, y que además, ha decidido utilizar el cine como una forma de garantizar que, desde su conocimiento, no se vuelva a repetir.
Creo que la base de sus historias, independientemente de sus similitudes y diferencias, es ese país enfermo, acribillado, donde sólo puede habitar una sociedad aprendiz de supervivencia ( cuantas veces en la que ahora nos ocupa, escuchamos frases como "no tenemos donde ir" " ¿como podríamos vivir?" ); por eso, dentro de la dureza de su crítica, el director no es cruel a la hora de juzgar a sus personajes, si no que parece observarlos con cierta compasión; a fin de cuentas sabe que lo único que quieren es vivir un día más y no estar solos.
Si en su obra anterior el paisaje era totalmente urbano, aquí nos encontramos en un entorno rural, que podría parecer de otro siglo si su autor no se ocupase de darnos escenas de referencia, en especial el abierto final.
Si la anterior se componía como un efectivo thriller, esta se compone como un gran melodrama, lento en su devenir, hermoso en sus imágenes, pero igualmente capaz de transmitir la psicología de sus personajes, cargada de miedos e incertidumbres.
Más allá de las colinas se basa en una historia real, una tragedia sucedida hace unos años y de la que se podría culpar a la religión derivada en superstición mal entendida; sin embargo, personalmente creo que la religión tiene poco que ver aquí, de lo que verdaderamente se habla es de la necesidad de la fe, pero desde un punto de vista casi fisológico para, repito, poder sobrevivir acompañado; considero que la religión que aquí se practica tiene muy poca dimensión espiritual, es difícil que los habitantes de este convento puedan levantar la cabeza para mirar al cielo.
Mungiu nos traslada lo ocurrido como una hermosa historia de amor y lucha, y huyendo de cualquier posible asomo de morbo, algo muy de agradecer, hace que la relación lésbica pueda contemplarse como una historia de amistad; en el pasado quedan los orfanatos de Caucescu, una estructura social que permite la explotación de los débiles, y la búsqueda, por parte de cada una, del paraíso; en el futuro queda el dolor.
La caligrafía del director es cuidada y tiene el aliento de los grandes narradores que confían en la potencia de lo que cuentan y lo hacen con sensibilidad e inteligencia.
Le ayudan dos actrices que son capaces de hacer creible el alma de sus personajes, y que se convierten en mascarón de proa de un conjunto perfecto.

Público

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