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viernes, 17 de junio de 2011

CINE: UNA MJER, UNA PISTOLA Y UNA TIENDA DE FIDEOS CHINOS de Zhang Yimou



China 201o.

Zhan Weiping. Bill Kong. Zhang Zhenyan. Gu Hao

Yimou es un director que habitualmente me gusta.

Por un lado, tiene una carrera cuando menos sorprendente: se inicia como cronista de la Historia de China en narraciones preciosistas como Sorgo Rojo, La Linterna Roja o Judou; toca el neorealismo cuando decide acercarse a la actualidad rural de su país y consigue una delicia como Camino a Casa y una joya como Ni Uno Menos, y finalmente, también se atreve con el género de espadas en la trilogía que comienza con Hero y termina con La Maldición de la Flor Dorada; entre medias, otros logros como la comedia casi Capra en Happy Times.

Donde falta emoción, siempre hay belleza y equilibrio, pero generalmente no es difícil identificarse con sus personajes a pesar del abismo cultural, algo a lo que, por otro lado y honestamente nunca renuncia.

Sin embargo, hasta el mejor escribano hace un borrón y creo que el borrón de Yimou ha llegado en esta osada e incomprensible propuesta.

Bajo este largo título, se presenta una adaptación de la primera película de los Cohen, Sangre Fácil, y el resultado está entre cargante y aburrido, lo que es mucho decir de una cinta que no pasa de la hora y media.

Empezaré diciendo que no soy un fan del original, pero tenía un logro que era "ensuciar" el género negro clásico, tanto en ambientes y estética como en la vulgarización de sus personajes, lo que convertía el cúmulo de errores en una tragedia.

Yimou sin embargo, opta por un preciosismo que de excesivo llega a cansar y aisla a sus muñecos ( no están mucho más desarrollados ) en una lejanía lunar que no se corresponde con el tono que debía de tener. Además, el humor surgía en la previa de la confusión, mientras que aquí se pretende por si mismo.

Con esto, las diferentes vueltas del guión , cuya reiteración quedaban tapadas en la película de los Cohen, se vuelven obvias, y sólo queda esperar a que terminen sin que el final nos interese demasiado.

Quedan por supuesto cosas: una hermosa fotografía, una buena interpretación de la femme fatale, un momento de lágrimas que focaliza el único momento con cierta emoción.

Pero , por contra, esas nubes corredoras y esas sombras que son como telones, así como el rojizo paisaje y en general el color, lo acercan a un comic sin movimiento.

Estoy convencido de que es sólo un receso en el camino. Yimou volverá, seguro, y le estaremos de nuevo agradecidos. conociendo su obra, es difícil prever cual será el género elegido, sólo espero que no vuelva a la parodia: no se le da bien.


Público

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