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domingo, 27 de marzo de 2011

CINE: LA MITAD DE OSCAR de Manuel Martín Cuenca




España. 2011

Rodrigo Saenz de Heredia. Verónica Echegui. Denis Eyriey. Antonio de la Torre


La Mitad de Oscar, viene a sumarse en estas últimas temporadas a una gratificante corriente del cine español , empeñada en buscar ( y alcanzar ) nuevos caminos narrativos.

Creo que si tuviese que buscar características comunes, estas serían, en primer lugar, un cuidado por la caligrafía de la imagen,; en segundo lugar, la eliminación de todo lo superfluo y el gusto por lo esencial, pero denominando esencial a aquello que lo es para el modelo elegido; y por último, una forma de llegar al público basada sobre todo en las sensaciones que le van transmitiendo, como cauce para desarrollar cualquier historia.

Son cintas nada complacientes y donde es necesario la percepción del todo ,incluso para entender las partes, que nunca deben analizarse de forma aislada.

Entre los hitos que nos están dejando, ocupan lugares importantes en mi recuerdo, ese viaje mágico en un nocturno cotidiano que es La Mujer Sin Piano o el cuento amable de fantasmas que se dibuja en Aita.

Y por supuesto, también a partir de hoy La Mitad De Oscar.

Martín Cuenca se decide por la tragedia, pero elimina toda su carga de solemnidad y estridencia. Sabemos que hay un pasado, pero no quiere que buceemos en él, sino que absorbamos el presente.

Esa falta de informacion, casa totalmente con el modelo elegido, y es que su director ha decidido establecer la narración sobre la ausencia y el vacio, y por supuesto, como otra forma de vacío, el silencio.

Esa mitad de Oscar que no está.

Los códigos no son oscuros, las referencias están ahí y regalan continuamente pequeñas guías, sólo hay que ser capaz de contemplar y esperar, algo a lo que nos invita su forma de filmar el paisaje y a sus personajes como un elemento más dentro de estos.

La puesta en escena es única en su delicadeza , en su sobriedad, en su riesgo, en su fuerza y en su belleza. Esas espaldas, esos fondos, esos sonidos percibidos apenas. Ese mar.

Al contrario de lo que pueda parecer, todo está perfectamente medido pero con la maestría de no parecer nunca artificioso.

De acuerdo que estas propuestas, cuando se comprometen con el proceso de creación decidido, asumen también sus propias limitaciones y puede achacarse cierto hieratismo en alguna interpretación pero como decía anteriormente, no pueden analizarse los elementos aislados sino el conjunto, y este es sobresaliente y singular.


Una última referencia : a pesar de intentar no destacar ningún detalle concreto, me cuesta no citar la perfección alcanzada, cada vez más, por Antonio de la Torre; aquí casi nos basta su voz. Es ya uno de los grandes.


Público

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